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LaFonoteca, Disco: Agoraphobia
portada del disco Agoraphobia

Uno de los temores que asalta al aficionado a contemplar el cielo por las noches tiene que ver con la posibilidad de que en realidad las estrellas que está observando no existan ya. Ocurre que es tanta la distancia que nos separa de ellas (de hecho se recurre para medirla a una unidad tan rotunda como el año luz) que bien pudiera ser que para cuando la luz del astro nos llega hasta donde nos encontramos, éste haya dejado ya de emitir señal alguna. Cabe entonces lamentarse de la desaparición del cuerpo celeste, o  sencillamente disfrutar de sus destellos tal cual nos han llegado sin que la incertidumbre por su destino nos termine de amargar.

Algo parecido ocurre con esta nueva entrega de X-Prays. Grabados los temas el 12 de enero de 2013 no es hasta más de un año después que el disco sale por fin a la calle. Durante este inmerecido retraso algo de los engranajes que aseguraban en gran medida el funcionamiento del trío madrileño se ha enfriado, dejando en suspenso la propia continuidad del proyecto. Como en el caso al que nos referíamos antes, se ha agotado parte del combustible responsable de las reacciones en el interior de la estrella que aseguraban su actividad y emisiones al exterior. Pero al igual que planteábamos soluciones pragmáticas para disfrutar de la iluminación del astro sin más consideraciones, es recomendable concentrarse sencillamente en el disfrute de la media decena de temas que nos dejan.

Por aquello de estirar algo más el simil astrofísico planteado antes, un análisis rápido del espectro de la radiación recibida presenta máximos de intensidad claros en varias de las frecuencias en las que mejor se ha desenvuelto el trío siempre: un acertadísimo juego de voces entre Luz y Joana (batería y bajista respectivamente) y un ritmo intenso y eléctrico que no desfallece en ningún momento. Casi desde el entrechocar inicial de las baquetas que hace la primera para indicar el comienzo de la canción a sus compañeros, se instaura una tensión sostenida tanto por la sección rítmica como el cabalgue de la guitarra.

Mantenidos constantes dichos factores en casi todos los cortes, se muestran quizás con mayor intensidad dramática en "Stealin' the sun". Es el arranque de la primera cara inspirado en el comic Dead Enders, versión distópica de mods futurista con ambientación Quadrophénica, tal y como nos precisa Mugretone (guitarrista de la formación).

Suenan bien las distintas capas en las que se articulan las canciones: Reverbera la guitarra, estallan los platillos, se distinguen las voces de forma independiente aunque jueguen a doblarse, a responderse desquiciadas o a alargar una lo apuntado por la otra. Es probable que todo haya sido resultado del trabajo de estrecha colaboración de la propia banda junto a Pepe de Geek Records a la hora de mezclar.

"Agoraphobia", corte que da título (aunque no aparezca explícitamente por aquello de no arruinar la idea de reclusión del diseño de la portada) es buena muestra de ello. El pánico a salir a la desolación a campo abierto de la contraportada, reflejado en el dibujo en blanco y negro de la chica que esconde la cabeza entre las piernas, al que pone banda sonora un vibrante combante entre voces y electricidad.

De la cara B, y en concreto del tema con que arrancan, "Nightmare", ya sabíamos por la toma en estudio que habían registrado para el fanzine "No Queremos Vuestras Playas". Probablemente consigan en la versión mejorada que incluyen aquí, el momento más destacado del sencillo, con una de las mejores transiciones desde un punto de desquicie y de tono respondón en las voces hasta su versión más melódica.

"Waitin´" recoge la colaboración más luminosa entre la batería, exigida al extremo en ocasiones por lo trepidante de la canción, y el tono impuesto por las guitarras y voces.

Se cierra el telón con el estricto medio minuto que se reserva Mugretone para salir de ese falso y premeditado segundo plano sobre el que pivota X-Prays. Lo hace apostando por un extra en velocidad y suciedad.

Han logrado mantener el espíritu de lo mejor de su propuesta, fresca y personal, en esta entrega. Mantengamos el telescopio sintonizado en espera de más iluminación desde el cuadrante que ocupaba X-Prays... Tiene que haber más.

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