A Todo Color

Habiendo escrito reseñas sobre Le Mans, La Buena Vida, Family o Pauline en la Playa, parece que las maneras, más o menos ingeniosas, sobre las que describir el pop suave y aniñado de las pequeñas cosas son cada vez más complicadas, y los sinónimos ya inexistentes. No estoy por supuesto comparando a estos grupos con Las Escarlatinas, ni integrando a éstas en el famoso Sonido Donosti (siempre creo que será la última vez que lo cito, pero no deja de ser así), pero sí que sobra decir que esa ingenuidad inicial del grupo y la voz dulce y cándida de sus cuatro integrantes han podido beber algo de esta tendencia.

Moviéndose entre el «moderneo» bobalicón, un pop muy poppy, lo seráfico, el blanco y negro, los colores y vaya usted a saber cuantas cosas más, Las Escarlatinas surgen como un recortable del sello Siesta que buscaba, como este mismo indica, un «súper-grupo de chicas» a tiempo completo, salvo el detalle de la composición e instrumentación, que corre a cargo de otros, eso sí, compositores todos de renombre y excelsa trayectoria, tales como Fernando Márquez, Sergio López de Haro o Alberto Matesanz (Mate).

«A Todo Color» (Siesta, 2005) establece un juego entre lo infantil, lo sencillo y candoroso, y lo reivindicativo, pícaro y coqueto, mareando en ocasiones con un cierto desequilibrio que se acusa más en la parte final del disco, como si no se tuviera muy clara la trayectoria a seguir, o no se quisiera apostar por un futuro, quizá demasiado lejano, y hubiera que meterlo todo en el mismo saco. El álbum da la impresión de asociarse a un pop facilón y extradulce, de ese que es presa facilona de críticos cool de fanzines aún más cool, a los que les interesa lo complejo, lo experimental, la etiqueta y la pasta en la patilla, pero que tampoco termina de ser así.

En ocasiones con cierta vacuidad previsible, «El amor redux», «Beatles song», «Red bar» o esa ¿versión? del «Storytelling» de Belle and Sebastian que es «El diván»; en  otras, con niñería acertada que transporta a jardines japoneses y mundos de gominolas en equilibrio sostenible, «Buscando el relax» o «Submarinos en 3d», la idea que parecemos hacernos de Las Escarlatinas va moldeándose con la escucha, llegando «Sueño merengue», que marca el punto de inflexión.

Himno indiscutible del grupo, tema central de la banda sonora si de una película se tratase, describe en argot madridista la esencia del grupo, peleona y naïf.

Al otro lado, una mezcolanza de sonidos entre dramáticos y épicos, con cierto regusto a los teclados y ritmos de La Oreja, que tiene su máximo exponente en «Sólo por ti».

Y entre una parte y otra dos aciertos: «Lloraré» y «La sombra del rosal». Juego de voces, mayor pretensión del grupo, donde logran enternecer y convertirse en un nombre serio que le haga a una dar de nuevo al botón para repetir el tema una y otra vez. Una y otra vez.

Grupo:

Almudena, Belén, Lúa y María son las...

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Tracklist:

  1. Buscando el relax
  2. Adiós al pop
  3. Submarinos en 3d
  4. Lloraré
  5. A todo color
  6. Reloj violín
  7. El diván
  8. El amor redux
  9. La sombra del rosal
  10. Sueño merengue
  11. A Beatle song
  12. Tñ y yo
  13. Sólo por ti
  14. Red bar
  15. Hasta cuando

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