portada del disco 7 Picos

"7 Picos" (El Genio Equivocado, 2011) ve la luz en noviembre de 2011, tras llevar ya unos cuantos meses encerrado en el cajón. Como suele decirse en estos casos, nunca es tarde si la dicha es buena, y en este caso vaya si lo es. Grabado y mezclado por Raúl Pérez en los estudios La Mina de Sevilla, masterizado por Joaquín Pascual, y con diseño a cargo de Elisa a partir de una fotográfia de la difunta montaña rusa de igual nombre del Parque de Atracciones de Madrid, el debut de los madrileños supone un paso más en su coherente carrera musical.

Siguiendo una lógica evolución, en "7 Picos" se da la curiosa circunstancia de que todos los miembros acaban cantando en alguna canción. Así, Nacho en "Siete picos", Marcos en "Inventario", Javi en "Si quieres, salgo" y "Alcobendas", Bea en "Equis" y en "El día" y Elisa en la genial "Miss Wisconsin"; lo cual nos da una idea de la pluralidad existente en el proceso de composición, y del minucioso trabajo en el local de ensayo para dar a las canciones una línea argumental y salir airosos, convirtiendo la eclecticidad en algo positivo.

Abre la atropellada "Equis", que ya había sido elegida como presentación digital, una canción con aires kraut, de guitarras potentes, bajo zumbón y batería primitiva que nos dejó con los dientes largos, y que podría funcionar, por buscar el símil conceptual, con el eterno traqueteo del ascenso en esa montaña rusa emocional que los Cosmen Adelaida nos proponen.

La liberación de adrenalina llega acto seguido con "Siete Picos", una especie de híbrido entre "10.000" del inefable "Super 8" (RCA, 1994) y los cánticos de los niños de San Ildefonso, que funciona a las mil maravillas. Como funciona la voz de Javi en "Si quieres, salgo", situándose en el grupo de los cantantes justitos que terminan por colar, tan abundantes en nuestra escena independiente. Lo más destacable de esta última, es sin duda, que empezamos a percibir unos cuidados arreglos y un mimo por los detalles, que denotan el trabajo que llevan tras de sí las canciones.

Entramos en el tramo más etéreo. La marcial "El día" -voz a lo Ana Curra- abre una vertiente noise pop como la que podrían desarrollar los ya extintos Ingenieros Alemanes o los compañeros de sello Grushenka, pero cargada de un dramatismo casi post-rock que realmente acaba por aportar un signo de distinción bastante reseñable. La autenticidad es una de sus virtudes, y es que pocos grupos, por no decir ninguno, serían capaces de parir una canción como "Inventario", en la que Marcos luce sus habilidades corales, y canta, como el instrumento que desempeña.

"Alcobendas" es la canción más simpática (con coreografía incluída) del lote, pero está torpe e incomprensiblemente engarzada en un lugar que apuntaba inequívocamente al recogimiento, rompiendo la magia de sus dos predecesoras y la siguiente, la brillante "Miss Wisconsin"; una de las mejores canciones que nos deja el 2011 y con la que Elisa se destapa. Dulce y amarga letanía de lo cotidiano que, con esa inclinación a la autolesión, no podemos dejar de escuchar en bucle. Si "Inventario" tiraba a rozar, "Miss Wisconsin" lo hace a quemarropa.

A pesar de una secuenciación cuando menos discutible y de una producción un tanto mate que intenta asfixiar a las canciones, estas acaban liberándose de sus grilletes. Porque las canciones del debut de Cosmen Adelaida son, ante todo, muy buenas.

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