portada del disco 43 Volúmenes

John Wayne en la portada, obra de Mikel Valverde, diseñador gráfico amigo del grupo. Grabado y mezclado en el estudio Iz de San Sebastián en febrero de 1988 y (auto) editado por R2-producciones, que es una discográfica montada por el manager del grupo para autogestión.

Treku se encarga de todas las letras, salvo la de “Indio travieso”, que es obra de Patxi Ardanaz, que también escribiera la de “Torero”. La música, por su parte, corre a cargo de Jorge, con la única excepción de “Otra botella” que aparece en los créditos con la firma de Kike, que además tocó el saxo. Fernando, miembro de la banda municipal de Vitoria, y amigo de Kike, se encarga de la trompeta.

De acuerdo con lo que cuenta Jorge Méndez, el guitarrista en este album, es un disco grabado con calma, al menos más que con el primero, "Por las Buenas Costumbres" (Discos Suicidas, 1987). Confiesa que el trabajo le  encanta. No lo regrabaría, como sí ocurre con el primero. Suena a músicos mostrando sus habilidades, regodeándose en los solos y demás.

Con "Otra botella", el comienzo del disco, se tiene una auténtica declaración de intenciones. Se hace mención por cierto al asunto del ron, como en el título del propio disco, que se refiere a la proporción, en tanto por ciento, de alcohol en dicha bebida. Una buena canción. Un ska suave que tiene acelerones y letra anti rutina como en el disco anterior. En los momentos más frenéticos de la composición se le ven maneras y sobre todo ganas de seguir la estela de “Torero”.

La cuota de rebeldía, quizás de poco calado si se tiene en cuenta qué tipo de munición gastaban bandas de la misma época, la ponen "Piratas de la calle" e "Indio travieso". “Las cosas ya no son como son / son como las dice la televisión” cantan en la primera de ellas, donde sugieren que no se haga caso a nada y que nos comportemos como piratas de la calle.

En "Indio travieso" hay comienzo en plan western con un sostenido de guitarras insinuante. Está muy bien cuando se acelera. Tiene componente rockera y ska a partes iguales. Nueva modalidad de rebeldía, ahora como indio.

"Sí, sí" sigue siendo ska, y muy elegante, pero es cierto que quizás se noten ciertos aires de cambio. Sonidos casi tropicales. Al final se vuelve guitarrera. pero la trompeta sigue al mando.

Con el instrumental de "Los monstruos" Korroskada abre una pequeña saga de versiones del tema de televisión, que tendrá su continuacióno en "Crossroads" (Cuvyco, 1988)

"Qué noche (Vaya compañía)" sorprende por lo rockera que es, pero parece indicar cuál iba a ser el rumbo de la banda en el futuro.

El final del disco es bonito. Los nuevos registros que incorpora el ska de "Badira, bai, badira" se pierden un poco quizás con el final "ruso" que tiene la canción.

Un disco interesante, que de acuerdo con las estimaciones del grupo vendió las cinco mil copias que se sacaron.

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