CAMARÓN DE LA ISLA. EL DOLOR DE UN PRÍNCIPE

Camaron

«CAMARÓN DE LA ISLA. EL DOLOR DE UN PRÍNCIPE»
Francisco Peregil
(Libros del K.O., 2014)

«En la última grabación, le dijo al guitarrista: ‘Mira Paco’, y le mostró las palmas de la mano. Se veían las señales rojas, casi sangrando, de cuatro uñas clavadas en cada una de ellas. Su dolor era el de un príncipe gitano. Y, cuando se sufre, se aprietan los puños, aunque estés muriéndote a chorros. Camarón lo entendió así«. Así termina (y empieza realmente) Francisco Peregil su crónica sobre uno de los más grandes maestros del flamenco. Y es que, efectivamente, mucha de toda la narración tiene como eje central el dolor de Camarón de la Isla. El que transmitía con su cante como probablemente nadie más haya sabido hacerlo. El que le hacía cortar el aire con un grito que salía de lo más hondo de sus entrañas y mantenía, a diferencia de muchos otros, afinado hasta la extenuación, cuando no quedaba más aire en sus pulmones. Se inmiscuye asimismo el dolor físico que sintió el músico con su enfermedad, un cáncer de pulmón que se lo llevó en julio de 1992, meses después del que fuera su última actuación en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid. O el que le provocaba las recaidas en su adicción a las drogas.

Comenta al respecto precisamente el autor que en el proceso de escritura del libro (que le llevó un total de 21 años) encontró muchas cosas que no siempre le hubiera gustado encontrar: «Había mucho baboseo en el mundillo flamenco, mucho mito, mucho tabú, demasiado oscurantismo, mucha palabra innombrable como el cáncer que le mató, la droga que lo destruyó o la hija que tuvo fuera del matrimonio«. De todo ello se trata en esta historia, así como del carácter especial del artista, reservado, introspectivo, necesitado de la compañía de los estrictamente cercanos, de su peculiar relación con el dinero…

Siguiendo un hilo no necesariamente cronológico, sino temático con altos en el camino para hablar de aspectos dispares, se nos cuenta, por ejemplo de sus visitas a los diferentes médicos y psiquiatras que le atendieron o del papel que desempeñaron distintas ventas y tablaos en los que se fajó, curtió y escondió el cantaor. Otro de los capítulos presenta a aquellos que se encargaban de velar por la creación y mantenimiento de un círculo alrededor del cantaor, acompañándolo, protegiéndolo y haciendo labores de manager. Igualmente se habla de la especial conexión que mantuvo con sus guitarristas: Paco Cepero, Ramón de Algeciras, Paco de Lucía y Tomatito.

La familia de Lucía jugó un papel fundamental en la vida de Camarón. Su relación con la misma comienza con su acogida en la academia de artistas que regentaba con mano firme el patriarca de la misma, Antonio Sánchez, y tiene como amargo final  los litigios a cuenta de los derechos de autor sobre algunas de las canciones del repertorio que tuvieron en común Paco y él. Igualmente traumática fue en su momento la marcha de Camarón de la tutela de los de Lucía para trabajar con otra gente, como Ricardo Pachón, con el que se concibe y elabora esa bomba de relojería que fue «La Leyenda del Tiempo» (Polygram Ibérica, 1979).

En su recorrido, el autor se apoya tanto en bibliografía existente como en la labor de campo con algunos de los personas que llegaron a tratar al personaje. Investigación no siempre fructífera, como ocurre en el caso de Gonzalo Torrente Malvido, hijo de Torrente Ballester, del que nunca consiguió las fotos que decía tener y al que tuvo que dejar unas dos mil pesetas para un taxi.

Publicado originalmente en 2014 y reeditato en 2017, el libro incluyó acertadamente un epílogo escrito por Silvia Cruz Lapeña, autora posteriormente de «Crónica Jonda» (Libros del K.O., 2017), que desarrolla algunos de los puntos planteados por el texto principal, como, por ejemplo, el reconocimiento (o no) que despertó la figura de Camarón: «Quizás no fuera un modelo de conducta y hay quien tiene reparos en ensalzar su figura más allá del mundillo flamenco. Porque una cosa es alabar su arte en entornos propicios y otra distinta ponerle una plaza como se le pone a un médico o a un cargo público«.

¿El libro definitivo sobre Camarón de la Isla? Pues, dado lo extenso de todo lo escrito sobre él, probablemente no, pero sin duda, un recorrido por su trayectoria de lo más jugoso y recomendable.

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