foto del grupo Ulan Bator Trío
Periodos activos
1990 - 2000
Procedencia
Valencia/ València
Estado
Inactivo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
29/09/2010
Estilos
14 fans

El caso de Ulan Bator Trío, y los diferentes grupos de la saga que formaron antes y después sus componentes, merece sin lugar a dudas mención aparte. Apostando por la inusual elección de fabricar de forma completamente artesanal y rupestre sus propios instrumentos, y arropados (nunca mejor dicho a tenor de sus ropajes) por una puesta de escena provocadora e irreverente, practicaron sin embargo un rock and roll en su versión más cruda y directa.

El origen de la dinastía Borbone, pues así decidieron apellidarse todos sus componentes en homenaje a los norteamericanos Ramones, se remonta a Asturias; a Oviedo en concreto, en cuya Escuela de Artes y Oficios se conocen, en 1985, Fela (abreviando Felación) y Paloma. Sus primeras correrías musicales tienen lugar en un grupo llamado los Hipo-Huracanados, en el que, según cuenta Fela en el documental que relata su trayectoria, el número de miembros podía variar desde cuatro hasta muchos más. Pero si algo distinguía a la banda era que no tocaban con instrumentos convencionales, sino que eran fabricaciones caseras realizadas por el propio Fela. Auténtico autodidacta en cuestiones de electrónica, es capaz de elaborar pastillas rupestres de bajos y guitarras enrollando alambres alrededor de imanes, o guitarras con dos palos en forma de cruz en los que inserta una cuerda. Con recipientes, electrodomésticos y juguetes desechados en basura y vertederos, a los que añade megáfonos, construye los instrumentos con los que ejecutar el rock and roll estridente y chirriante que produce el grupo.

La experiencia acaba con la marcha de ellos dos a Valencia. Allí conocen a Manolo, dueño por entonces de un bar, El Microbio, y batería de un grupo llamado Los Fartones, con el que congenian a las mil maravillas por compartir los mismos gustos por el rock & roll, la basura, etc... Rápidamente lo adoptan como batería para formar un trío, Royal Canín, que nace oficialmente en junio de 1994. Así contaba Paloma los comienzos a la Factoría del Ritmo: “Fela y yo ensayábamos en casa, y los vecinos creían que estábamos de obras y que las guitarras eran ruidos de taladros. A Manolo siempre le destrozábamos todo en su bar, así que le invitamos a que viniera a rompernos lo que quisiera. Vino y en vez de romper cosas, se hizo una batería con botes y se puso a tocar con nosotros”. Así pues, la formación queda compuesta por Fela Borbone (voz, guitarra), Paloma Borbone (voz, bajo) y Manolo Borbone (voz, batería).

Cuentan las crónicas que en su repertorio se podían encontrar temas como “Un día cualquiera lentejas”, versión de Parálisis Permanente. Royal Canín dura poco sin embargo. Después de grabar algunos temas en una cinta, de difícil localización años después (incluso para los protagonistas) y un tema (“Malvarrosa Beach”, versión del Ramoniano “Rockaway Beach”) para un fanzine, cuestiones legales planteadas por “un abogado ocioso” (tal y como nos contó Fela en la breve conversación que pudimos mantener con él en vivo) en defensa de los derechos de la marca de comida canina de igual nombre les obliga a buscar otro para su banda.

Llevados según ellos por la nostalgia y recuerdo por su “tierra natal”, adoptan el de Ulan Bator Trío. “(...) la comida de perros pasó a la historia. Ahora sólo comemos exquisiteces”, declaraban en aquel entonces en la revista Ruta 66. Formalizan pues la componente mongola para su propuesta, que en lo escénico, amen de los artilugios utilizados para tocar, incluye camisas de piel de leopardo (“son muy sufridas, así no hay que lavarlas”), con un punto troglodita, cascos de vikingo o con una especie de alas como en la serie de dibujos animados Mazinger Z.

Aunque difícilmente se pueda tomar en serio muchas de las cosas que respondieron en su momento en las entrevistas que entonces les hicieron, Paloma, pasado el tiempo, nos vuelve a confirmar que una de las razones principales en la manufactura del instrumental tenía que ver con la falta de dinero. Manolo, por su parte, en el documental que hicieron sobre la trayectoria del grupo resalta que su elección “(...) refleja las esencias del rock, las ganas de hacer rock and roll independientemente de que tengas medios o no; está hecho de la basura, sacando las cosas de la basura para hacer rock”. Precisamente y para corroborar esa idea, el manual-fanzine que editó Fela para contar al mundo los secretos de cómo construir sus aparatos musicales, se llamó “Rock and Roll por el Puto Morro”. Esta biblia del háztelo-tu-mismo musical fue inspiración de las construcciones que llevase tiempo después Olaf Ladousse para Solex y Los Caballos de Dusseldorf.

La oferta de Ulan Bator Trio no se restringe a los escenarios. En más de una ocasión la banda se lanza a la calle para escandalizar o animar a los estupefactos viandantes, sorprendidos por vérselas con tres individuos que vestidos de semejantes guisas y unos instrumentos imposibles berrean con todas sus ganas música de la que no tienen ocasión de oir todos los días. Y es que de eso se trataba, “de mostrar rock and roll a la gente que no va a conciertos”. Continúa además Paloma añadiendo una motivación extra: “si no había mucha gente en el garito donde íbamos a tocar, hacíamos unos temas en la calle y ya entraba todo el mundo”.

El grupo se lanza a la grabación del sencillo “Stereo Hi-Fi” (Alehop!, 1996). Para la ocasión contactan con la gente de Alehop!: Murky  y Eva, que les ofrecen la posibilidad de trabajar en el estudio de Tele (Triana) en Villaviciosa de Odón, donde ya grabaran grupos de la onda de la pareja como Patrullero Mancuso, Solex,  Electric Garden, Guiller Momonje, etc… De aquellas sesiones de grabación Murky  recuerda el asombro mostrado por el productor ante los instrumentos caseros y “la amabilidad de los músicos”. Ahora, tiene sus dificultades para decirnos cuál fue la primera vez que vio a Ulan Bator Trío, si “en un Festimad en el Círculo de Bellas Artes o encima de un futbolín en el Flamingo de Malasaña”.

El sencillo contiene cinco temas con títulos tan sugerentes como “Morriña mongola”, “Sistema Solar (Me cago en el)” o “Zombi (Por el culo me dio un)”. Musicalmente se trata de auténticas descargas de rabioso punk-hardcore. La aparente irreverencia de la puesta en escena y la habitual falta de seriedad en sus respuestas en entrevistas podrían haber llevado a más de uno a desdeñar a la banda por falta de fundamento. Frente a los que simplemente se quedaban con la imagen que proyectaban, propia mas bien de personajes de tebeo, el grupo quiso dejar claro siempre la importancia de la música: “¿Dónde pollas está el Rock and Roll? En el infierno está. Ya lo vereis todos cuando llegueis”, gritaban. Este disco dejó bien a las claras su lealtad absoluta a los principios más crudos del rock and roll, su confesa devoción por bandas como Ramones, Cramps o Thrashmen sin dejar de lado por ello un descarnado y desquiciante sentido del humor (como cuando decían incluir entre sus referencias a Mozart, Vivaldi o los Teleñecos).

Paloma nos hace hincapié en que "detrás de los instrumentos y las ropas (...) está el reírse de todos. Pero sin escandalizar ni nada. Sólo por el placer de reírse. Incluso de nosotros mismos". No quita para que, de todas formas, por encima de las formas y modos del grupo, le den importancia a lo que dicen, a las letras. "Todas son 'reivindicativas' y es lo más importante del grupo".

Tras la grabación de este primer trabajo se produce el relevo a la batería. Paloma no recuerda los detalles concretos, pero sospecha que el cambio se debió a cuestiones laborales -“(…) supongo que por curro o así. Tenía un bar y era un lío ir a tocar para él”-. Manolo no puede mantener el ritmo del grupo y es sustituido por Lourdes Borbone.

Con esta nueva formación, y sólo un año después, repiten la experiencia y graban "Bailando el Caga Traga" (Alehop!, 1997). El disco contiene un simulacro de hit o tema estrella, que da título al sencillo, en el que se sugiere un baile de moda, una especie de conga mongola, en el que se invita a la audiencia a danzar a la par que simulan que comen y claro, que cagan. La canción se incluyó también en el recopilatorio “La Cagarruta Sónica” (Alehop!, 1998). Acompañando al “Caga traga”, el sencillo traía otras tres canciones; dos de ellas con referencias escatológicas y demoníacas, mientras que “Por ti” trataba de ser una especie de canto sui generis al amor adolescente.

Ese mismo año graban su larga duración “Vinilísimo” (Alehop!, 1998). Para lo cual utilizaron el estudio valenciano de Epo, un amigo del grupo. La grabación, tal y como nos cuenta Paloma, fue de forma totalmente directa (“lo hicimos en tres horas, del tirón y nadie produjo nada”). De hecho manifestaban que no eran partidarios de separar los instrumentos en las grabaciones, ya que perdían la textura de los directos. Colección generosa de veinte temas, recorre el habitual bestiario de criaturas y monstruos de sótano, se regodea en el sexo salvaje (bien en la selva, en tiendas especializadas o en lo que se baila rock and roll) y mancilla las mentes bien pensantes y religiosas. Obra de colección, venía además decorada al modo de bandas pantanosas como Cramps o Meteors.

No satisfechos con sólo una banda, deciden dar comienzo en paralelo, a otro proyecto, Los Borbones, en el que simplemente cambian de nombre. Como explicaban entonces y nos repite Paloma ahora, la razón fue una jugada económica de dudosísima eficacia: “Los Borbones los hicimos para telonearnos a nosotros mismos y cobrar doble”. Manolo vuelve cuando puede, sustituyendo entonces a Lourdes. Comprobando que las arcas de la banda no se llenaban con tan audaz apuesta, abandonan el proyecto mongol, continuando sólo como Borbones.

Preguntados por el origen del nombre en el documental que se hizo sobre ellos, Fela comienza a divagar, mientras Manolo apenas puede contener la risa, sobre el no reconocimiento de su condición bastarda de la familia real española. Paloma nos añade que en alguna ocasión gustaron de versionear el “God save the Queen” de Sex Pistols con una letra reformada con toques burlescos para con la monarquía patria: “Dios salve al rey / gabba gabba hey / Dios salve al rey / de copas”, para continuar en el estribillo: “(…) ha perdido su corona / y se hapuesto una litrona / No hay futuro, no hay futuro, no hay futuro para ti”.

En esta nueva etapa como Borbones sin embargo sólo graban algún tema para recopilatorios, como el de sus amigos de Alehop! “La Legaña Sinfónica” (Alehop!, 2003), al que contribuyen con “La china”. Dieron conciertos por el extranjero. Asimismo telonearon a artistas de reconocido prestigio en el ramo como Straitjackets o el propio Dee Dee Ramone. Al respecto de este último concierto, Paloma nos confiesa haberle interpretado su versión del “Rockaway Beach”, que sin embargo el americano no reconoció en absoluto.

De sus actuaciones, aunque confiesan recordar poco, coinciden en subrayar que todas tenían un punto de surrealismo. Paloma decía a la web Space Rock Heaters, haberse quedado con la crónica que, de un concierto suyo en un Festimad, les hizó el periodista de televisión Jose María Carrascal en su telediario. En la misma terminaba diciendo “Hay que ver que juventud”.

Poco después, el grupo finaliza su actividad. Paloma abrió Confecciones Drácula, una tienda en la que vende discos, ropas, lencería varia y elementos de memorabilia. Tras cerrarla, se centra en la actualidad en la organización del festival Funstastic Dracula Carnival. Manolo se ha dedicado por su parte a mantener una serie de bares, que como él denunciaba ante la cámara, la policía se encargaba de ir cerrando. Únicamente Fela sigue ligado al mundo de la música con su proyecto Felón y su Mierdofón, en el que hace uso de aparatos electrónicos más sofisticados que sigue confeccionando él mismo.

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Comentarios

foto del usuario El supergrupo freak: la banda que pudo reinar - República Insólita

[…] instrumentos se exitiende por los cinco continentes. Borborne alcanzó la fama cuando militaba en el Ulan-Bator Trío, donde todos los instrumentos estaban fabricados por […]

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