foto del grupo Suburban Rebels
Periodos activos
1998 - 2017
Procedencia
Barcelona
Estado
Inactivo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
13/11/2015
Estilos
1 fan

Nacidos con vocación de provocar, movidos por “pura rabia lumpen”, orgullosos con todas las consecuencias de un estilo de vida que se autojustifica en el “nos odian pero nos da igual, hasta nos gusta” y fanáticos de un género musical que trataba de devolver el punk a sus orígenes, al lugar del que había surgido, la calle, Suburban Rebels son sin lugar a dudas uno de los mejores exponentes del Oi! de la escena peninsular. Hicieron del asfalto de la calle y la barra del bar su hábitat natural, cantaban de peleas, de su origen obrero y de su odio a los políticos, adoptando de manera inmejorable los modos de los grupos ingleses. A lo largo de su trayectoria tuvieron ocasión de tocar con la mayoría de las bandas de punk y Oi! internacionales que habían admirado desde siempre, y aunque les tocó sufrir algún que otro daño colateral de la eterna espiral que envuelve y engulle a un género tan extremo, les sobran buenos momentos como para que el balance global resulte sobradamente positivo.

Israel Prieto, Irra, cantante del grupo, afirma que en el fondo, el origen de Suburban Rebels hay que buscarlo principalmente en el aburrimiento de las tardes dominicales, “sobre todo si no había fútbol”. Informado a finales de 1993 de que su amigo Alex Mod está empezando a tocar con un grupo, se presenta una tarde en el local del barrio de Gràcia donde ensayan. Pronto se percata de que la pasión que muestran por el ska de la Two Tone va de la mano con una manifiesta incapacidad para tocar bien sus instrumentos: “Así que para el siguiente ensayo le digo a Ferrán –Kabra-, amigo mío del mismo barrio, que me acompañe. Él tenía nociones de solfeo y tocaba la guitarra”. De hecho compagina dicho instrumento con las labores de cantante en un grupo de rock con influencias punk y hardcore llamado The Jodes.

Con Víctor a la batería, Jordi Puig al bajo, Álex y Kabra a las guitarras, Ebody a los teclados e Irra al cargo de las voces se ponen manos a la obra. Deciden llamarse, de manera provisional, Mr Harrigton, a partir de las chaquetas que suele llevar la mayoría de ellos, y se dedican a tocar punk, ska y oi! “Pero la cosa no fue a mucho más”, cuenta Irra, ya que la formación sufre al poco tiempo cambios: Por un lado requieren de un relevo en la batería (“Víctor no era precisamente un as con las baquetas”), por lo que se hacen con los servicios de Raúl como batería (que por entonces empezaba también a tocar en Pilseners), pasando Víctor a ser segundo cantante. Además en cuestión de semanas de separación entre una y otra, se producen las salidas de Ebody (por decisión del grupo) y la de Jordi (“Ésta por decisión propia. Quizás era demasiado buen chaval para aguantar a los demás miembros del grupo”), al que sustituirá Lluis Bartra (Cosa Nostra). La reestructuración lleva aparejada un cambio en el rumbo musical del grupo, ya que, adoptando el nombre de Suburban Rebels, inspirados en el tema del mismo nombre de los ingleses The Business, se decantan abierta y decididamente por el sonido de la música oi!

El ritmo de ensayos se ve interrumpido por la marcha de Irra para cumplir el servicio militar en 1994, pero aún así, debutarían en febrero de 1995 aprovechando un permiso del cantante. “Tocamos a las tantas de la madrugada y nuestro estado etílico era considerable. Pese a todo la gente se lo pasó de puta madre”.

Tras el concierto Lluis y Víctor dejan el grupo, incorporándose Jordi, “un black skinhead” del barrio de La Barceloneta, pero como sus capacidades a la guitarra eran más bien limitadas, apenas duró unos pocos ensayos. Algo más duraría Xavi, que entra como refuerzo a la guitarra, desplazando a Álex al bajo. Con Raúl a la batería, Xavi y Kabra como guitarras, Alex al bajo e Irra a las voces comienzan entonces a tocar de manera asidua e incluso deciden grabar una maqueta con parte del material que tienen como repertorio. Eso sí, poco antes de entrar en los estudios Ensayos Barcelona los primeros días de febrero de 1996, Xavi deja la banda, aunque colaboraría con ellos en las sesiones de grabación. De las mismas Irra recuerda: “La grabación de la maqueta se puede decir que fue, básicamente, una mierda. Grabamos todos a la vez, excepto voces y coros, y los niveles de alcohol en el estudio fueron elevados. El técnico era la primera vez que que utilizaba aquella mesa, y el sonido resultante fue el que fue”.

Por la cinta se interesa Perico, auténtico fan del género y responsable del zine Street Rock’n’Roll. Acababa de crear el sello Plastic Disc, y les ofrece a la banda la oportunidad de editar la grabación en forma de casette. “Barcelona Oi” (Plastic Disc, 1996) constituyó uno de los mejores estrenos posibles, en el que Suburban Rebels cantan orgullosos su condición de clase obrera, sobre cómo recorren las calles del barrio Gótico y la devoción que sienten por la cerveza, el sexo y la tortilla de patatas. Trabajo ambientado en la ultraviolencia de filmografía de Stanley Kubrick y sobre todo rindiendo pleitesía al oi! británico de los 80, en especial de Cockney Rejects de quienes versionean el tema “Greatest cockney rip off”. Es de este modo, al más puro estilo east-end londinense, que cantan a su ciudad, la Barcelona burguesa y postolímpica. Y es que pocos discos como “Barcelona oi!” importan de manera tan fidedigna los aires del género desde el Reino Unido a la escena estatal.

La acogida del debut de Suburban Rebels fue muy buena. “Posiblemente porque por aquel entonces casi no había bandas que nos dedicáramos a tocar música oi!”. Irra recuerda tan sólo a Pilseners, con los que compartían local de ensayo además de batería, y que habían sacado también maqueta por las mismas fechas, a unos incipientes Opció K95 (también con Raúl a la batería), a Remences que acababan de dejar de tocar. Fuera de Cataluña, en Euskadi, Zakarrak habían sido relevados por Iskanbila, mientras que en Galicia Ruin BoisSkacha se encargaban de mantener la llama viva.

La maqueta les abre las puertas a más actuaciones pudiendo ir por ejemplo a tocar por Euskadi. Preguntados en una entrevista para un fanzine por conciertos de aquella época, Irra rememoraba una ocasión en la que tocaron en Molins de Rei, cerca de Barcelona. “Tal fue la borrachera que enganchamos que acabé cantando en pelotas y lanzando botellas de cerveza al público. Una de ellas impactó en la cara de un chaval, al que tuvieron que llevar al ambulatorio para ponerle puntos. Pero lo mejor de todo es que el tío quería volver otra vez al concierto”. Más adelante, cuando echaban la vista atrás, reconocían lo tumultuoso de estas primeras actuaciones: “Hubo una época en que no había concierto nuestro sin pelea, cosa que nos trajo un poco de mala fama”.

Llegaron a grabar en 1997 un video del tema “Gotic Bootboys” en el que aparecían tras la barra del bar Puerto Hurraco de Barcelona y actuando, en un ejemplo de convivencia de punks y skins que coinciden en beber y empujarse en lo que la banda toca.

Los días 23 y 24 de octubre de 1999 Suburban Rebels entrarían en los estudios Libra de Barcelona para grabar los temas que compondrían “Nacidos para Provocar” (Bronco Bullfrog Records, 2000). El disco lo editó, primero en CD y un año después en vinilo, el sello balear Bronco Bullfrog Records, con cuyo responsable, Mark, ya habían tenido contacto antes en proyectos anteriores relacionados con fanzines como Bronco Bullfrog Skinzine, Teenage Warning Magazine y Street Music Gazzete. El grupo no dudaría en embarcarse con él, cuando se decidió a dar el salto y montar sello discográfico. El diseño del vinilo corrió a cargo de Marcos Torres, artista ibicenco cercano a la órbita del sello, mientras que el del CD fue labor del propio Mark. El resultado dejó satisfecha a la banda: “El sonido no está mal para lo que costó la grabación, aparte de haber estado sin ensayar durante más de cuatro meses”.

El disco de los catalanes recuperaba tan sólo dos temas de la maqueta (“Clase obrera” y “Gotic bootboys”), aunque tenía otros dos de la época de aquella grabación (“Engañado” y “Street punk”) dando muestras de que el grupo iba sobrado de material nuevo que presentar. “Skinhead”, “Soldados del asfalto”, “Oi! es divertirse”, “Street punk”, “Nacidos para provocar”… con excepción de algunos cortes con maneras evidentes de broma e irreverencia, el disco se centraba sobre todo en cantar a la esencia del género. No quisieron dejar pasar la oportunidad, eso sí, de componer “Un día gris” en memoria de todos los amigos que habían muerto como consecuencia de la heroína.

Para entonces Suburban Rebels acumulan tablas suficientes para quedar englobados en el mismo cartel que bandas de renombre: Tocarían a finales de enero de 2000 con Cockney Rejects en la sala Jam de Bergara (Guipúzcoa) y participarían en el Holidays in the Sun Festival de 2000 celebrado en Euskadi, un evento de tres días que reunió a un buen plantel de bandas de punk nacionales como Aerobitch, Boikot, M.C.D., La Broma de Ssatán, Commando 9mm, 37 Hostias... junto a grandes combos internacionales. En concreto Suburban Rebels tocaron el mismo día que Slaughter and the Dogs, Chelsea y los mismos Cockney Rejects, en una actuación en la que contarían con la colaboración de Miguel Alférez, batería de Decibelios, cantando con ellos "Matar o morir", y que tomó las baquetas cuando hicieron versión del "Kaos". También ejercieron de teloneros locales en el concierto de Peter and the Test Tube Babies en la sala Garatge de Barcelona en mayo de 2000. La lista de bandas de oi! con las que comparten cartel se ampliaría con Red Alert o Cock Sparrer. Asimismo participan en el Festival Sense Nom celebrado durante tres días de julio en 2002 en cuyo cartel aparecían nombre como Dead Kennedys, D.O.A., Subhumans, Discipline, Oxymoron,Angelic Upstarts o Vice Squad.

A tenor de lo manifestado en su momento al respecto de haber tocado con todos estos grupos legendarios, la experiencia dejó una mezcla de sensaciones diferentes en la banda. “Son todos unos jodidos puretas a los que el alcohol les ha acabado de destrozar el poco cerebro que les quedaba. Pese a todo cuando tocas con estos grupos, te sientes realmente insignificante, porque pese a que son todos unos borrachos cuarentones (¡o más!) te dan una lección de lo que es tocar punk-oi! La única que se conserva bien es la Becki de Vice Squad que está cada día más buena”. De Cockney Rejects en particular, con cuyo manager tuvieron algún que otro encontronazo manifestaban: “Tampoco es que tuviéramos mucho tiempo para hablar con ellos, tan sólo unos minutos, unas fotos y poco más. Eso sí, se les veía alucinados por la reacción de la gente, al parecer no se esperaban semejante explosión de emoción en el pogo”.

Es probable sin embargo, que la experiencia más amarga la vivieran en el concierto en el KGB acompañando a The Business el 10 de noviembre de 1999 en la sala KGB de Barcelona, cuando la velada quedaría marcada por la presencia de skins nazis entre el público. Según contaba Irra los problemas empezaron cuando tocaban los ingleses, ya que fue al comenzar la actuación de estos que los elementos de extrema derecha aprovecharon para colocarse en las primeras filas y hacerse notar. A pesar de que Mick Fritz, cantante de The Business dejó claro que aquello era un concierto de punk y que no quería ver ningún brazo en alto, los enfrentamientos que se produjeron en el exterior de la sala condicionarían todas las reseñas y crónicas del concierto. Kabra hacía su valoración respondiendo a las preguntas de un fanzine: “Hubo una reunión entre dos generaciones, una vieja y fascista y otra joven e inexperta que ni siquiera sabía quiénes eran realmente los retrasados mentales (nazis) que había en la sala”.

Al respecto de la controvertida cuestión de la politización de un género como el oi! Suburban Rebels siempre han mantenido una postura clara: “Somos una banda musical, o sea que hacemos música, no política (…) No somos racistas, ni fascistas y nos dan bastante asco los políticos”. Argumentos todos ellos que han venido apoyados por sus letras, que nunca han dado pie a pensar en orientaciones de ningún tipo, mostrando un abierto desinterés por ideologías (“De política no entiendo / A ti eso no te va / No sigas al rebaño / No te dejes controlar” cantan en su canción “Skinhead”), salvo apología de su condición obrera (“Somos la clase obrera / somos la working class / Empresario miserable contigo vamos a acabar” en “Clase obrera”) y de “la violencia callejera sin motivos políticos” como decía Kabra.

Su concepción de un género musical que aman no deja tampoco lugar a dudas: “El oi! es el movimiento que devolvió el punk a su lugar de origen a las calles. Nada que ver con escuelas de arte y semi burgueses disfrazados, sino jóvenes obreros peleando y disfrutando juntos bajo una misma bandera, la del oi!”. Se muestran partidarios del mismo como una manera “de vivir el presente, divertirse todo lo que se pueda y más, estar orgulloso de uno mismo, de pertenecer a la clase obrera, y por supuesto, abrirle la cabeza a cualquiera que te toque las pelotas”. Intenciones que no ocultaron nunca: “Nuestra música refleja lo que somos, no engañamos a nadie”, completaban para una entrevista en un fanzine. Música pues para beber, música de taberna hecha por tíos de la calle, bolingas radicales que no ven el hueco para la política: “El oi!, aunque siempre ha sido una música bastante antisocial, ha estado apartado, o ha intentado estarlo, de cualquier tendencia política, pero por desgracia no siempre se ha conseguido. Y precisamente algunos extremismos políticos estuvieron a punto de matar el auténtico espíritu de la unidad del oi!”. De igual manera marcaron explícitamente lo que le pedían a los fanzines del género: “Preferimos los que tratan el tema skin y su órbita con originalidad y sin ninguna duda a la hora de declararse antifascistas”.

A pesar de todo, Suburban Rebels tuvieron problemas en su primer concierto en Madrid en 1999 junto a Último Asalto. Irra lo explicaba en una entrevista: “No se lió nada importante, comparado con otros conciertos. Lo único que nos gusta provocar, y posiblemente nuestros cánticos a favor de nuestro amado F.C. Barcelona y la canción dedicada a nuestra tierra, Catalunya, pudo no sentar muy bien a cierta gente”. Pero no fueron cuestiones geográficas sólo las que encendieron la mecha de algunas discusiones, ya que los gustos musicales del cantante no fueron aceptados con agrado por todo el mundo: “Luego aparte, tuve alguna discusión con peña de allí porque llevaba una camiseta de Böhse Onkelz, cosa que automáticamente me convertía en fascista. Como ves una gilipollez”. La polémica con la banda alemana data de serie de temas de sus comienzos en los primeros 80, en las maquetas que grabaron en plena transición del punk al oi!, con tintes xenófobos hacia los turcos. Aunque ya en estética skin llegaron a facturar un par de canciones en las que se cantaba al orgullo de poder llevar la bandera alemana en su cazadora, su trayectoria posterior, que se extiende incluso a nuestros días, les llevó a evolucionar a posiciones mucho más moderadas, alejadas de cualquier controversia, en sentido opuesto por ejemplo al que siguieron algunas otras bandas del género como los británicos Skrewdriver. Abordando el espinoso debate acerca de los sentimientos nacionalistas que ya existieran en algunos combos oi! británicos (valgan como ejemplos el posicionamiento de grupos como The Business o The Ejected durante la Guerra de las Malvinas, o las alusiones a los colores de la Union Jack hechos en temas de Last Resort e incluso de Angelic Upstarts), Irra añade: “Es complicado pero la escena oi! y el movimiento skin en general, cuando sale de Inglaterra hacia Europa lo hace un poco bajo la confusión y muy estereotipado, y casi todas las primeras bandas skin europeas son consideradas patriotas y nacionalistas”. Con todo, el incidente, que de algún modo recordaba la polémica que levantara en su momento la camiseta con la parodia de tour europeo de Adolf Hitler que llevara en unas sesiones fotográficas Fray, cantante de Decibelios, dejaría huella y traería consecuencias para la banda años después. Y es que aunque volverían a Madrid junto a Oi! The Arrase al poco tiempo, los intentos de repetir la experiencia mucho tiempo después, se verían frustrados de forma inesperada.

Suburban Rebels deciden parar tras el concierto del Festival Sense Nom: “Buenos años, buenas risas, buenos amigos y grandes borracheras quedaron por el camino, pero empezamos a cansarnos un poco de la banda, de ensayar, de tocar, y decidimos poner punto y final al grupo”.

Tendrían que pasar casi tres años antes de que volvieran a sucumbir a la idea de matar el gusanillo de volver a tocar en directo. Preparan así una reaparición puntual para las fiestas del Pueblo Nuevo de Barcelona en septiembre de 2005. No contarían para ello sin embargo con la partipación de Alex, que ocupado con su proyecto de entonces Saturday Kids (posteriormente Los Chicos del Sábado), no tiene tiempo para este retorno de Suburban Rebels. Entra entonces para sustituirlo al bajo Edgard además de un refuerzo como segundo guitarra, Tane, próximo a la banda y que ya les había acompañado en el escenario en alguno de los últimos conciertos de la primera etapa. Los nuevos refuerzos, grandes amantes del metal hacen que la banda se abra a nuevos sonidos e influencias para su música.

El concierto resultaría todo un éxito. Les anima a repetir y a componer algún tema nuevo. La banda compagina más actuaciones con cambios en la formación: Primero Raúl y luego Edgard dejarán Suburban Rebels, que repentinamente se queda sin sección rítmica. Los repuestos llegan desde el campamento base de Piorreah, banda punk vecina y amiga, de la mano de su batería, Jou, y su bajista, Dani.

Con la formación estabilizada con Jou a la batería, Dani al bajo, Tane y Kabra a las guitarras e Irra como cantante encaran la grabación de un nuevo disco. Entre el 26 de febrero y el 16 de marzo de 2008 entran en los estudios Trash Zone de Barcelona. “El Flotar se va a Acabar” (Daily Records, 2008), con título inspirado en un antiguo anuncio de televisión de un detergente, sería editado por Daily Records, sello con sede en una tienda de música en Barcelona cuyo encargado era Roger, batería entre otros grupos de Skatalá y Frontpilsen. Siendo como son una banda a la que no le importa trabajar relajadamente concediéndose sin problema plazos flexibles para todo, es precisamente a él a quien atribuían gran parte del mérito de tener un nuevo trabajo de Suburban Rebels en la calle: “Desde un principio mostró un montón de interés y nos ha dado todas las facilidades posibles para que grabásemos. Ha estado en todo momento encima nuestro para que no nos durmiéramos en los laureles, cosa típica nuestra”, contaban para Riot Kids.

Las nuevas canciones hablan de una paleta de sonidos más amplia, con una marcada evolución que les ha alejado del Oi! de sus comienzos y les ha acercado a posiciones mucho más rockeras. Un viaje estilístico que también realizaran en su momento combos como los mismos Cockney Rejects. Siguen las ganas de morder, protestar y querer mostrarse como animales de barra de bar, aunque las referencias a los sonidos y actitudes del principio se realizan más en clave de recuerdo nostálgico de etapa ya superada. El grupo reconocía una “pequeña evolución” en la que se habían contemplado “arreglos diferentes” y en la que se traslucía que cada vez les gustaba más “el rock and roll de toda la vida”. Irra asume ahora de manera natural la imagen del grupo ligeramente distinta que proyectaba el disco: “Hubo gente a la que le encantó y mucha otra gente que se esperaba algo más en la línea del Nacidos, pero después de tantos años, con nuevos miembros, con algo más de dominio de los instrumentos, y con todas las influencias que uno absorbe de todo lo que va escuchando, lo que nos apeteció y lo que realmente sentíamos fue ese sonido”.

La actividad en directo de Suburban Rebels en su segunda etapa fue también reseñable. Tocaron con AntiNowhere League en junio de 2006, con Peter and the Test Tube Babies en la sala Apolo de Barcelona el 11 octubre 2007, con Oxymoron, Perkele, Deadline… Banda ya madura y con experiencia, vivían estos emparejamientos sobre el escenario de manera más tranquila: “Al principio lo vivíamos más, con mucha más, ilusión; ahora te ilusiona, pero como sabes que a muchos de estos grupos sólo les movía una cosa, el dinero, pues ya te lo tomas de otra manera, o eso creo”, contaban en una entrevista.

Tan sólo sufrieron un fuerte revés cuando intentaron tocar en Madrid. Y es que colectivos antifascistas, recordando los problemas de la primera visita de los catalanes y acusándoles por su amistad con Último Asalto, presionaron y lograron suspender el concierto que tenían previsto celebrar en Fuenlabrada el 20 de diciembre de 2008 junto a Proyecto Kostradamus y Duff Hooligans. Reconocieron entonces sentirse atacados por “una hornada de valientes (…) armados con teclado y ratón” y recordaban siempre que tenía ocasión que la esencia del movimiento skin era la de haber nacido en la calle y estar en ella disfrutando en los bares aunque “ahora la gente está más por crear malos rollos, que no pasarlo bien (…) Les guste o no el movimiento skinhead nunca fue un movimiento político, y esto va para los dos bandos”.

Lejos de desanimarse por el contratiempo seguirían tocando a buen ritmo: en abril de 2009 con 13 Bats en Lérida, en marzo de 2010 con Secret Army y Malas Lenguas... aunque llega un punto, a finales de ese mismo año, en el que deciden que lo mejor es parar. Aún volverían de forma puntual en febrero de 2014 actuando con Ultimo Asalto en el club Estraperlo de Badalona, pero se mantendrían firmes en su posterior silencio. ¿La razón? Principalmente el cansancio: “Ver que la escena Oi! / Skin ha derivado por un sendero que poco tiene que ver con lo que nosotros pregonábamos, una lucha entre dos bandos cada vez más fanatizados,que se comportan ahora de una forma inquisitorial, imponiendo lo que se puede o no se puede escuchar”. Reconocen además que otro aspecto importante fue la edad: “Ya no somos chavales y estar en un grupo que te quita tiempo,salud y encima estando siempre en el ojo del huracán no hace ya tanta gracia”.

Una vez disuelto el grupo sus componentes iniciaron aventuras diferentes: Kabra y Tane comenzaron Rosas Negras volcados en el punk clásico, mientras Irra y Álex pusieron en marcha Orsay de influencia británica, en clave punk en su vertiente más melódica. Mientras, el interés por Suburban Rebels no decae y así Bronco Bullfrog Records, que ya hubiera reeditado tiempo atrás la primera maqueta en cassette, consiguió preparar una edición de la misma en 2015 por todo lo alto en vinilo. No fue fácil sin embargo, porque la cinta que guardaba celosamente Sergio “Salchicha”, mánager de toda la vida del grupo y en la práctica un miembro más de la misma, pensando que se trataba de la grabación original del “Barcelona Oi!”, resultó ser, sin embargo, un directo del que apenas se pudo rescatar algún tema decente. Tras un proceso de digitalización y remasterización a cargo de Nicolás Zuñiga (Nico DeadWax) en Madrid, y aprovechando la ocasión para recoger durante casi año y medio la mayor cantidad posible de reseñas y fotografías acerca de la banda, el sello balear pone de nuevo en la calle el resultado del primer paso por un estudio de grabación de Suburban Rebels: "Barcelona Oi!" (Evil / Bronco Bullfrog, 2015). Elige para ello acertadamente como portada un diseño inspirado en el “We Can Do Anything” de The Cockney Rejects. A su vez y aprovechando el ejercicio de recuperación, se edita el sencillo “Skinhead” (Evil, 2015) en el que saldrían los temas que no tuvieron hueco al pasar de CD a vinilo el disco “Nacidos para Provocar”. El single se presentaría con dos portadas diferentes.

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