foto del grupo Sindy Berbenas
Periodos activos
1994 - 1996, 2013 - Actualidad
Procedencia
Guipúzcoa/ Guipuzkoa
Estado
Activo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
18/01/2021
Estilos
No tiene fans

Cuando se les pregunta a los componentes de Sindy Berbenas si tenían claro el sonido que querían hacer cuando se forma el grupo responden tajantes al momento: “Claro no, clarísimo porque no nos daba para más”. Son los amigos de las cuadrillas de chavales mayores de ellos los que marcan el camino que quieren seguir: “Nos fijábamos en la gente mayor, en cómo vestían, iban rapados y con botas. Queríamos ser como ellos, vestir unas Doc Martens, unos vaqueros y una Fred Perry. Si encima tenían un grupo, pues mejor”. Y es que Mondragón – Arrasate (Guipúzcoa) además tiene una dilatada historia como caldo de cultivo en el que siempre han surgido buenas bandas de punk y Oi!: “¿Grupos que nos hayan servido de referencia? Pues hombre, viviendo en las tierras en que vivimos aquí te diría que el punk vasco y siendo del pueblo que somos: RIP, Puñetazo, Iskanbila, Zakarrak” cuenta Ibán – Bilis- cuando se les pregunta por las bandas que les inspiraron en sus comienzos. “A nosotros nos gusta el rock y sus variantes. Escuchamos punk, Oi! hardcore, más la música negra como el reggae. Todo lo que rodea al mundo del skin”, pero claro, reconocen la impronta del punk vasco de la época: “Lo hemos escuchado hasta hartarnos y al final, claro, marca”.

Para hablar de la formación del grupo hay que remontarse a las fiestas patronales de Mondragón – Los San Juanes - del año 1994. “Nos juntamos unos amigos y decidimos poner una txozna para sacar algo de pasta y comprar amplis, guitarras, batería… lo que llegara para empezar a tocar”, cuenta Etor – Toribio -  sobre ese primer momento de la banda. Con los instrumentos adquiridos empiezan a ensayar en los locales que tiene el ayuntamiento de Mondragón en unos viejos depósitos. Allí, compartiendo el espacio con otra banda local, Gazte Hilak, es donde pasan todas las tardes de los viernes: Bilis a la guitarra, Zaka al bajo, Juanillo a la otra guitarra y Toribio como batería, sin cantante definido, repartiéndose el micrófono entre todos. Sólo les mueve pasarlo bien, sin muchas más aspiraciones: “Cuadrilla, colegas, cerveza y poco más. Disfrutábamos del local”. Hay poca intención de ir más allá, y, de hecho, la banda no llegaría a tocar nunca en directo en esa primera etapa, aunque sí mencionan alguna grabación en alguna cinta de cassette en el mismo local, de las que, sostienen, es preferible ni acordarse.

Los cuatro pertenecen a la misma cuadrilla de amigos, Koka Juniors, y aunque les llevó un tiempo dar el paso de montar el grupo, se mueven animados por las mismas inquietudes y gustos musicales. “Solíamos montar fiestas ska en diferentes bares del pueblo como el Ekaitz o el Biona, además de pertenecer a S.H.A.R.P. y montar algún que otro bolo” cuenta el batería, que reduce la ecuación que movía su actividad a unos pocos parámetros: “Oi! cervezas y fútbol era lo que mamábamos todos los días”. Efectivamente, tal y como ocurriera con toda la escena de Bardulia, también los Sindy Berbenas estarían ligados al mundo del balompié vía el entorno de la Real Sociedad, y más en concreto de su jugador Aitor López Rekarte –Bomba-, natural también de Mondragón, quinto de los componentes originales del grupo y amigo suyo. Ellos formarían parte de la peña Bonba Taldie que se forma alrededor del defensa guipuzcoano. “Éramos socios y se solían montar salidas y todos los años cena con los jugadores al finalizar la temporada. Seríamos unos 200 desgarramantas de Mondra y alrededores. Lo mejor de cada casa”, confiesan sin rubor a la vez que informan de cómo Iskanbila llegó incluso a componer un tema con el título «Bonba taldie».

Aunque al principio, a la hora de rellenar la solicitud para utilizar los locales de ensayo municipales, utilizaron la denominación de Bodybags, lo que sí se llega a definir en esta etapa es el nombre definitivo para la banda. “Solíamos ver un anuncio de una muñeca que era la competencia de la Barbie que se llamaba Sindy que era más maja, más atrevida. Era un poco moña porque siempre era la estudiante, la nadadora, la gimnasta pero no había la Sindy verbenera, y entonces decidimos que sí, que ya era hora que fuera de verbena”.

Tras un par de años funcionando en los depósitos, pasan a compartir local con Iskanbila y La Txusma, un grupo de heavy rock que se forma tras la disolución de Zakarrak, combinando algunos de sus excomponentes con otros con hermanos y amigos como Pistolo o Piraña.  En realidad, más que compartir lo que hacían los miembros de Sindys Verbenas era simplemente usar todo el material de la banda anfitriona. Más tarde, también entraría Des-Kontrol en el local.

Pero el recorrido de las muñecas verbeneras de Mondragón no sería demasiado largo y, aunque dejan compuestos un puñado de temas propios entre los que destacan «Euskadi», que vería la luz antes como versión de los mencionados Des-Kontrol que en un disco de los propios Sindy Berbernas, «Hombre rico» o «No trabajo», la actividad del grupo terminaría decayendo hasta parar por completo pasados un par de años más. Juanillo se había tenido que ir a Newcastle por cuestiones de estudios y aunque el grupo trató de seguir sin él, la cosa no termina de cuajar.

Quedarían para el recuerdo aquellas veces en las que terminaban subidos al escenario, aunque no estuviera anunciada la participación de Sindy Berbenas. Toribio, el batería recuerda cuando se vio junto a Bilis y Zaka ante el público en un concierto en Elgeta de Enboskada y Komando Arrikada tocando una canción: “Tuvimos que subir por petición de los asistentes. La tocamos como siempre, o sea mal. Y al empezar a tocar, Bilis echó un gargajo que acabó en la frente de un colega”. Sin dudarlo confiesa que la anécdota refleja a la perfección lo que definía aquella primera época de la banda: “Cachondeo, desfase y rock and roll”.

No se sabría nada de ellos hasta pasada una buena tanda de años. Tendría que ser con motivo de la boda de Bilis (con la que habían considerado la manager de la banda – Bilisa-) en 2007 que la cuadrilla de amigos decide preparar un concierto sorpresa en el bar Biona. Para la ocasión cuentan con la ayuda de los amigos de Enboskada, Arkada Social, Never Surrender y Des-Kontrol y, más concretamente, en lo que a los propios Sindy Berbenas se refiere, empiezan a ensayar con Magu (Des-Kontrol) a la guitarra.

A pesar de lo memorable de la ocasión, no es hasta 2013, que, de nuevo motivado por la boda de otro componente, Zaka en esta ocasión, el grupo decida juntarse para tocar en un concierto sorpresa. El lugar elegido sería el mismo gaztetxe de Mondragón y la banda que les acompaña es Iskanbila, que también han parado una buena temporada sin actividad. La formación de Sindy Berbenas consiste en Magu al bajo, Bilis y Juanillo a las guitarras y Toribio a la batería. Sin embargo, en este caso, parece que la cosa cuaja, porque la verdad es que se lo han pasado de miedo ensayando todo un mes antes del concierto sorpresa para su amigo. Tras la actuación además quien habla con ellos es Juanlu –Pistolo- que toca la guitarra en Iskanbila, donde también milita su hermano Lapo al cargo de la batería. El guitarrista les ofrece utilizar el local de Iskanbila que ha quedado desocupado animándoles para ello a seguir con el grupo. Zaka y Juanillo deciden parar, pero Bilis y Toribio convencen a Pistolo para que se una a ellos.

La segunda etapa de Sindy Berbenas comienza por tanto con ellos tres como núcleo principal al que se van uniendo una serie de bajistas como Xanpo, Sid (Aggresive Combat), Erizo… así como Salvatore (Lager 33) como cantante. En 2015 les invitan a participar en un nuevo homenaje que se organiza en memoria de Txiri de Iskanbila, en el que actuarían junto a ellos y a Zakarrak. Para la ocasión, Sindy Berbenas se presentan con Bilis y Pistolo a las guitarras y coros, Sid al bajo, Toribio a la batería y la voz principal se la repartieron entre Salva y Ulli.

Pasa el tiempo entre cambios continuos al bajo motivados en la mayoría de los casos por incompatibilidad entre las horas de los ensayos y las jornadas laborales de los candidatos, hasta que llega Jokino, que les comenta sus ganas de entrar en el grupo. El otrora enterrador, se hace finalmente con el puesto y debuta en directo con la banda en 2016 actuando en el Buskantza Rock durante las fiestas de Garagarza, barrio de Mondragón, compartiendo cartel con Iskanbila, Drop! y Against You sin contar aún en sus filas con un cantante definido.

Repiten formación al tocar en el Sant Pauli Eguna el 26 de mayo de 2017 en el mismo Mondragón tocando con Carne Cruda y Jolly Roger Band. Sin embargo, ésta sería la última vez que se presentaran ante el público sin nadie como cantante fijo. Para cubrir definitivamente la vacante en el puesto, le ofrecen a Iker – Gilito -, un amigo de Jokino que solía pasarse por los ensayos, que se hiciera él cargo del micrófono. El nuevo fichaje, mucho más joven que el resto, y que terminaría formando parte posteriormente de los grupos Goi & Bego y Sentenciados, cuenta con una voz tan potente que hizo que sus nuevos compañeros le aconsejaran cómo cantar: “Le dijimos cuando empezó que no rompiera a cantar, porque ya cantando normal suena fuerte”.

Su debut en directo se produce en 2017 con el concierto que dan Sindy Berbenas en la D.A.T. Taberna en los San Juanes de ese año, las fiestas de Mondragón.

El 22 de marzo de 2018 tocan en la Pako Taberna de Oñati junto a DJ Motherfucker y para final de año, en el mes de diciembre dejan preparadas las claquetas para la grabación de un disco. El estudio que eligen es el Sound of Sirens de Julen Urzaiz en Pamplona, a donde se desplazan un par de fines de semana de enero y febrero de 2019.

Un par de meses después, para mayo de ese año, ve la luz “Bultaco Warriors” (Asatamente, 2019). Es el propio grupo el que se encarga de la edición y distribución del mismo, utilizando para ello el dinero que sacan de la venta de camisetas. El diseño de éstas y la cuestión gráfica del CD sería cosa de Jokino.

El debut discográfico de Sindy Berbenas sabe a poco porque se trata sólo de 8 temas, pero da de sobra para poner de manifiesto la capacidad del grupo para transmitir energía, bien en modo festivo («Skinhead rock») o plenamente reivindicativo («Euskadi»). Combinan sin problema la patada en la boca a quienes pretenden dirigir la lucha del trabajador («La voz» tiene mucho del «Watch your back» de Cock Sparrer) con el tono jocoso y las ganas de juerga, reservando el euskera para la canción que Bilis dedica a su pareja («Sindy lover»). La banda contó con la colaboración de antiguos componentes como Salvatore y Zaka que aportaron voces en «Gatos sarnosos» y «Euskadi», respectivamente.

El grupo lanzado de pleno en esta segunda juventud mantiene un ritmo aceptable de actuaciones durante 2019: en mayo, en las fiestas de Ziorla en Mondragón tocan con el grupo finés BarbaQBarbies, Xementerio y Krisis; el 5 de junio en la Aitzina Taberna de Pamplona con Crap!, el 21 de septiembre en el gaztetxe de Mondragón con Crap! y Kass (un grupo de versiones de Kiss) en el Elkartasun Eguna, el 19 octubre salen del País Vasco para ir a Móstoles (Madrid) donde tocan con Brigade Loco, Alerta Gorria, Knockout; el 9 noviembre en la Jalgi Taberna de Lasarte con motivo del Kabestroi! Fest junto a Cuero y Orreaga 778 y finalmente el día 15 noviembre en el gaztetxe de Alsasu con Knock Out y Goi! & Bego.

Finalizan el 2019 entrando de nuevo en el estudio, otra vez en el Sound of Sirens para dejar listo «Hombre rico», un tema de sus inicios y que recuperan para participar en el “Kaosa Euskal Herrian” (Zaldutxoen Biltzarra / Tough Ain’t Enough, 2020), un ambicioso recopilatorio que reunía a bandas de todos los territorios históricos vascos y con el que se podía tener una idea de la actualidad del momento del punk oi! de la tierra. Preguntados los componentes de Sindy Berbernas al respecto de la existencia de una posible escena vasca reconocen que efectivamente hay un gran número de grupos jóvenes con muchas ganas, pero se muestran mucho más remolones a la hora de precisar los posibles puntos en común entre todos ellos y de los posibles rasgos que pudieran diferenciarles respecto a bandas del pasado: “Realmente no andamos mirando lo que nos diferencia. Cada uno hace lo que puede sin muchas más historias”.

El grupo sufriría las consecuencias de la pandemia vírica del 2020, obligados a parar y cancelar las actuaciones que tenían apalabradas para la primera mitad del año. Limitados por cuestiones laborales, que en ocasiones conllevan estancias fuera de casa de algunos de sus componentes por temporadas largas, no se dejan abatir por el desánimo, intentando recuperar la normalidad en la que garantizaban cuando menos, una actuación al mes. De entrada, descubren su intención de volver a grabar otro disco con los temas nuevos que tienen en cuanto puedan.

¡Vamos tigres, los Sindys os esperan!

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