foto del grupo Rotten XIII
Foto de Leyre Larraga
Periodos activos
2017 - Actualidad
Procedencia
Navarra
Estado
Activo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
07/02/2021
Estilos
No tiene fans

No es una regla escrita en ningún sitio que el punk tenga que practicarse obligatoriamente en los núcleos urbanos, asociado a ambientes industriales, márgenes de rías contaminadas o barriadas vecinales congestionadas o deprimidas. Más allá de aquel grito entonado por Evaristo Páramos a favor del “punk patatero”, la misma Polla Records vino a representar un ejemplo pionero de banda surgida de una pequeña localidad rural (en su caso alavesa). Desde entonces son muchos los ejemplos de grupos formados en pueblos de toda la geografía peninsular.  Si en su momento los navarros de Tijuana in Blue le cantaban al equipo de fútbol de Urrotz, los componentes de Rotten XIII son de Tafalla y Larraga, situadas ambas al sur de Pamplona emplazados en el corazón de la Navarra Media Oriental.

El grupo se forma a principios de 2017 con componentes de cuadrillas de amigos que se mueven por el mismo ambiente: Endika a la voz, Irati y Patxi Uriarte a las guitarras, Javi Fernández –Maraño- al bajo y Amaiur a la batería. Algunos de ellos cuentan con la experiencia de haber militado en proyectos previos (Endika en Zartako-K; Patxi y Javi en Patada Oi) o por compaginarlos (Amaiur canta en Odolkiak Ordainetan y le da igualmente a las baquetas en Eskizosaurios). En un principio, quieren hacer un grupo de Oi!, aunque a medida que van componiendo los primeros temas quedará claro que su música recorre otros derroteros más variados.

El nombre que eligen para identificar la banda que están formando tras unos pocos ensayos tiene su historia detrás. Por un lado, jugando con el significado del término inglés y, por otro, con toda la cuestión de la mala suerte asociada al número trece. Tal y como contaban a Condenado Fanzine, cuando lo escriben en euskera (en su logo por ejemplo), lo hacen sin la “h” inicial, dejándolo como “amairu” con idea de homenaje “al movimiento Ez Dok Amairu, un colectivo de cantautores, poetas y demás personajes que fueron clave en el renacer de la cultura vasca en los años 60 y del cual hemos sido fuertemente influenciados”.

Para los ensayos utilizan un garito de Tafalla llamado La Ormi, uno de los centros de “una especie de oasis musical con muchas bandas jóvenes cultivando diferentes estilos” que dicen se vivía en la localidad navarra. En lo que a la escena punk se refiere nombran como ejemplo a Jaleo, Vagos y Maleantes, Eskizosaurios o Odolkiak Ordainetan.

El debut en directo se produce en el mes de abril de 2017, justo el día que pasaba la Korrika, la carrera organizada por la Coordinadora de Euskaldunización y Alfabetización (en euskera la AEK –Alfabetatze Euskalduntze Koordinakundea) en favor del euskera. Compartieron escenario con Las Ladillas, grupo punk de Tafalla activo por entonces. La experiencia que guardan de la experiencia fue muy positiva: “Lo recordamos con dulzura, no había mucha gente por que llovía un poco pero presentamos todas nuestras canciones, ya que el disco estaba casi entero compuesto. También era el día en que se celebraban los conciertos Street Sounds en la Kube de Tafalla por lo que mucha gente del rollo tuvo la oportunidad de vernos y eso despertó curiosidad”.

Y es que, efectivamente, para entonces, y aunque apenas llevan unos pocos meses en funcionamiento, para cuando se estrenan frente al público ya tienen preparado un repertorio amplio con el que prepararían un disco. En verano de ese mismo año 2017 entran en los estudios de Sound of Sirens en Pamplona con su encargado Julen Urzaiz al cargo de las cuestiones técnicas para dejar listo canciones suficientes para encarar la edición de un disco.

“Oi! Baldorba” (Rotten Amairu, 2017) vería inicialmente la luz el mismo 2017 en formato de CD autoproducido, pero enseguida reciben la oferta de Spirit of the Streets de editarlo igualmente como vinilo un año después. El responsable del sello alemán, con varios contactos en El País Vasco, se encontraba en Tafalla para ver actuaciones en La Kube, y quedó gratamente sorprendido de su directo. A los navarros les pareció bien la idea porque, por un lado, no se habían planteado la posibilidad de otro formato y, por otro, la posible distribución por Europa resultaba atractiva.

El disco, con tributo incluido en su título a una de las canciones de Benito Lertxundi, miembro destacado del colectivo de cantautores vascos Ez Dok Amairu antes citado, resulta una grata sorpresa por lo que tiene de mezcla fresca de tonos diferentes. Gastan del brío y la energía de Stiff Little Fingers o Undertones, se acercan a The Pogues en sus incursiones speedicas al folclore y un innegable espíritu Oi! del que congrega a amigos coreando a la barra de un bar.

Si la portada del disco mostraba unas alpargatas del que parece vestido típico de su zona, la contra traía foto de la banda apoyada en una pared de alpacas de heno o alfalfa, respaldando el perfil rural del proyecto. De hecho, la canción que da título al disco, y que arranca al grito de “Aggro pa los Agros”, tuvo el acompañamiento y promoción de un videoclip en el que la banda sale tocando en un establo de piedra sobre un suelo de paja. Producido y editado por Olier Araiz, amigo de la banda, trataba de presentar algunas de las ideas alrededor de las cuales gravita la música de Rotten XIII: “Queríamos reflejar nuestro imaginario como grupo y las referencias en la letra”. Y es que no tienen problema alguno en resaltar la fuerte conexión de la identidad del grupo con el ámbito rural: “El campo ha sido el sustento de nuestros pueblos hasta bien entrada la industrialización y a pesar de que no trabajemos en el primer sector, nos gusta reflejar de forma romántica la relación del ser humano con la naturaleza. Una canción puede hablar de temas tan cotidianos como la tierra, el mar, las estaciones o la mitología y a su vez tener un mensaje político o crítico”.

Rotten XIII ocuparía el año 2017 con un par de actuaciones por mes recorriéndose gran parte de la geografía navarra y vasca, con especial mención a su participación en las celebraciones de San Fermín en Pamplona (donde repetirían un par de veces más en diciembre) o el Larraga and Roll del 30 de septiembre en un cartel que les emparejaba con Vómito, Radio Crimen, Porretas o los locales Jaleo. A principios de diciembre (el día 2) coinciden en Pamplona con Non Servium, Against You y Kaotiko en el evento de aniversario de Indar Gorri y a mediados (el 16 de diciembre) fueron a la sala Iparragirre de Guernica (Vizcaya) donde tocaron con Kaleko Urdangak y 4 Anai, que daban su último concierto.

Igualmente acompañaron material del disco recién editado, más concretamente para el tema «Alkohol ta barre artean», el que abría la segunda cara, con imágenes que había grabado el propio Oier Araiz tanto en el gaztetxe de Tafalla y cuando les acompañó en el viaje de la banda en el K19 de Berlín en agosto de 2018. La organización de la actuación en Alemania se gestó a través de una amiga residente allí, y aunque en principio se pensaba en dar un segundo concierto, al final Rotten XIII se tuvieron que contentar con la que dieron junto a la banda local Berlin Blackouts. “El bolo fue en un subsuelo y no cabía ni un alfiler. Mucha gente conocida vino a vernos y fue un fin de semana inolvidable. Esperamos repetir”.

En su visita al gaztexte de Santurce el 19 de mayo de 2018 para participar en el IV Ezkerraldea Antifaxista eta Langileona, fueron acompañados por las bandas locales Sasha Green y Última Generación.

Durante el 2018, además de esta salida europea, salieron del estricto ámbito vasco-navarro, unas cuantas veces más. En concreto, el 28 de abril tocaron en la sala Mítica de Pueblo Nuevo (Barcelona), el 22 de septiembre en Móstoles (Madrid) a donde se desplazaron junto a Hell Beer Boys tocando con los madrileños La Cruz, y el 24 de noviembre a La Coruña, donde participaron en el evento IV Jimmy Sempre con Nós celebrado en la sala Pantalán junto a Bastards on Parade y Trapallada.

Rotten XIII recibe a comienzos de 2019 un mazazo inesperado: el fallecimiento inesperado de su bajista Javi en un accidente laboral en la localidad navarra de Marcilla a la edad de 25 años. Tras reponerse de semejante contrariedad, el reemplazo llega de mano de David Uriarte, el hermano pequeño de Patxi, uno de los guitarristas, natural también de Larraga.

En marzo de 2019 vuelven a pasar por Sound of Sirens para grabar un tema dedicado al desaparecido bajista: «Eguzkiaren argia». Fue ésta precisamente la última canción que compusieron con él y aunque inicialmente sólo se presentó en formato digital, la idea de la banda es incluirla en un sencillo compartido con Dinamita, que también cuentan con una canción dedicada al amigo fallecido. Apenas dos meses después, el 16 de mayo, se organiza un festival en homenaje suyo, Oi! for Javi, en su Larraga natal en el que se reúne un elenco de bandas de punk como Brigade Loco, Hell Beer Boys, Brigada Criminal, Kaleko Urdangak, Rude Pride

El 31 de octubre de 2019 tocan en la sala Totem de Villaba (Navarra) junto a Des-Kontrol y Brigade Loco y unos días después, ya para noviembre, la visita al estudio sirve para dejar registrada «Gau eroa», la canción con la que participaron en el recopilatorio “Kaosa Euskal Herrian” (Tough Ain’t Enough / Zalduntxoen Biltzarra, 2019). El disco fue una oportunidad ideal para ver juntas a unas 25 bandas vascas de la nueva hornada de punk como Kaleko Urdangak, Revertt, Cuero, Sta Cruz, Sindy Berbernas, Orreaga 778, Doubling Boys, Miñoi!, Tears & Beers, Zikin, Labana

Ese mismo mes de noviembre lo acabarían en Segovia tocando en la sala Beat de la ciudad castellana junto a Strike Back, mientras que el 2019 lo cerraban con las actuaciones que dieron el 6 de diciembre en Gerona tocando en un cartel en el que también estaban grupos como Banda Bassotti, KOP o Pilseners y la actuación en el Hatortxu Rock en Villava el 28 de diciembre en el que se dieron cita un buen puñado de grupos entre los que se encontraban Su Ta Gar, Oi! The Arrase.

No ven limitación alguna en las posibles fuentes de inspiración para componer sus canciones. Las letras surgen pues de casi cualquier apunte: “En cuanto a las letras: el día a día, la historia, la lectura, las injusticias, la música… De un pensamiento que se te pasa por la cabeza o un instante concreto de la vida puede surgir una canción entera. Lo mismo pasa con los ritmos. Es cuestión de prestar atención a nuestro alrededor y nutrirnos de él para emitir un mensaje nuevo; a veces con sarcasmo, otras directamente, apelando a la fantasía o de la forma más natural y realista. Intentamos que el límite de la creatividad esté sólo en nuestra capacidad de tocar”.

Musicalmente, el estilo de Rotten XIII parece el resultado de un amplio espectro de ingredientes en el que la canción popular vasca y el mismo rock radical vasco desempeña un: “A nosotros nos gusta coger todo tipo de influencias, ya sean musicales, filosóficas o cotidianas para crear nuestras canciones, pero el punk, el Oi! y el rock and roll es lo que nos gusta tocar. Nos hemos criado en ese mundo. Sin embargo, tratamos de ir más allá en las letras, evitando discursos ya explotados y digeridos que no dicen nada nuevo”. Al oírles admitir haberse criado en este hábitat, les preguntamos por las posibilidades que ofrece el punk para ellos como posible instrumento de protesta: “A veces, siempre se ha entendido el punk como un estilo inseparable en su esencia del mensaje que porta.  Las letras siempre señalan algo referente al entorno en que han sido creadas, critican y señalan algo, cuestionan algo. Nosotros también entendemos que la forma también tiene mucho mensaje en el punk (y en el arte en general), el cómo se transmite algo. En su origen fue también un grito por la música anti académica, incorrecta con lo impuesto hasta el momento. Una apología de que con poco se podía hacer y decir mucho. Reivindicaba la música más allá de lo lúdico, en tanto compromiso y tomar partido. Es posible que con tres acordes, un bajo y una batería se puedan hacer himnos que transmitan más que todos los virtuosos juntos”.

A la hora de establecer vínculos cercanos con bandas del entorno más inmediato, reconocen afinidad clara con Jaleo y Dinamita. Cuando el ámbito de búsqueda se amplía a la escena vasca apuntan a Brigade Loco, Kaleko Urdangak, Azken Sustraiak o Des-kontrol. “En general, hemos hecho muy buenas relaciones con todos los grupos con los que hemos tocado de la escena punk-oi! euskaldun. Somos un pueblo pequeño, nos conocernos entre todos y todas y eso nos ofrece la oportunidad de crear una escena unida, consolidada y muy heterogénea”, añaden, apuntalando así la que es para ellos la situación actual del punk vasco.

En 2020, antes de tener que parar por el confinamiento impuesto por la pandemia que, entre otras cosas les obligó a cambiar el local de ensayo a Larraga por unas semanas, tocaron el 4 de enero en el Pub Zeta de Binéfar (Huesca) junto a Rude Night, en el centro cultural San Agustín de Azpeitia (Guipúzcoa), el 21 de febrero en la sala Jimmy Jazz de Vitoria tocando con Rude Pride y Alerta Gorria, y una semana después en los 40 Minutu Rock de Durango (Vizcaya), donde compartieron cartel con bandas como Arkada Social, Kaleko Urdangak, Tremenda Jauría o Soziedad Alkoholika. Hubo que esperar entonces unos cuatro meses hasta que los navarros volvieron a la Jimmy Jazz vitoriana acogiéndose a la fórmula del streaming para poder tocar.

 

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