foto del grupo Ricardo Cantalapiedra
Periodos activos
1960 - 1970
Procedencia
León
Estado
Inactivo
Publicado por
Julián Molero
Fecha publicación
10/06/2012
Estilos
1 fan

Apellidarse Cantalapiedra es un paso decisivo para dedicarse a cantautor. Si además has nacido en la provincia de León allá por 1944, sabes tocar la guitarra y sientes el escozor del gusanillo rebelde, el asunto es simplemente inevitable.

Las carátulas de los primeros discos de Ricardo Cantalapiedra nos muestran el arquetipo del progre: rostro escurrido, bufanda larga, jersey cerrado en coraza de tonos oscuros, querencia a fotografiarse en paisajes arbolados y, por supuesto, varias dioptrías enmarcadas por unas gafas de pasta.

Su evolución personal puede resultar hoy chocante. Primero monaguillo, después seminarista durante seis años, militante en un clandestino Partido Comunista, estudiante de Filosofía y Periodismo, colaborador en parroquias del extrarradio madrileño... Hoy todo eso parece propio de alguien que no tiene las ideas nada claras. En cambio, en la España de los últimos 60 y primeros 70 era algo más o menos habitual. El Concilio Vaticano II había postulado una Iglesia preocupada por lo social y muchos jóvenes de la época vieron el sacerdocio y la vida religiosa como una palanca de cambio en el mundo dictatorial en el que vivían. Los llamados curas obreros contaban con numerosos seguidores entre los jóvenes. Era habitual que en algunas parroquias de las afueras de las grandes ciudades o ligadas a colegios convivieran comunistas y feligreses, frailes y agnósticas y en ellas encontrasen albergue las primeras reuniones sindicales y políticas clandestinas. Como dijo el propio Cantalapiedra: "Más que Dios, unía estar hasta los cojones de Franco". Aquel catolicismo revolucionario y social acabaría desapareciendo en un proceso de derechización que se inicia a finales de los 70 y perdura hasta nuestros días.

Ricardo ya en el seminario compone sus primeras canciones religiosas, pero va a ser a partir de 1967 cuando se traslada a Madrid y va a comenzar a componer algunos de los cantos que durante muchos años hemos cantado en las iglesias, dándose la paradoja de que eran cantados en la misa y censurados por la autoridad competente en los recitales.

Como jugosa anécdota, citar que uno de los muchachos de clase bien que acompañaba a Ricardo en su apostolado musical por las parroquias de Aluche era Julio Iglesias, con el que alguna vez llegó a cantar a dúo. Establecido en Madrid, en 1967, concretamente avecindado en el Colegio Mayor Pío XII, Ricardo inicia una carrera musical que, en principio, resultó un sonoro fracaso. Después, cuando comenzaba a ser conocido, vino la mili. A él le llegó con retraso, pues los seminaristas y curas estaban exentos, pero al salirse del seminario, la patria le reclamó para el servicio de las armas.

Las canciones religiosas de trasfondo pacifista que cantaba Ricardo no pasan desapercibidas. Por esa época se funda el sello Pax, dependiente de la Iglesia Católica y sus fichajes más importantes serán Ricardo Cantalapiedra y José Juan, los únicos artistas del sello que alcanzarán trascendencia y venderán discos, aunque su producción fuese fundamentalmente destinada a las parroquias.

El debut discográfico de Cantalapiedra se produce con una tanda de tres singles, de acento más social que religioso, grabados con acompañamiento orquestal. El primero de ellos será: “Baladas Frente a la Guerra” (Pax, 1968) y el más interesante: “Hojas de Otoño” (Pax, 1968).

Tras el forzoso paréntesis caqui va a grabar bastantes canciones propias para la marca episcopal, destacando dos LP de claro contenido religioso con canciones destinadas fundamentalmente al culto y que dentro de lo que podíamos llamar canción cristiana están entre lo mejor hecho en nuestro país. Se trata de “Salmos de Muerte y Gloria” (Pax, 1971) y “El Profeta” (Pax, 1972). Previamente, había publicado su disco menos conocido: “Once Canciones” (Pax, 1969), que estuvo producido por Manolo Díaz. Esta obra sufrió el azote de la censura, a pesar de venir avalada por el sello obispal. Hasta el punto que en una actuación, el mando de la Guardia Civil se cargó nueve canciones del disco y el bueno de Ricardo tuvo que dar el recital repitiendo una y otra vez los pocos temas escapados de la escabechina del censor.

El por entonces ya agnóstico Ricardo cantó como nadie al Dios de los cristianos, remarcando siempre sus aspectos más terrenales y su vinculación al humilde hombre de a pie. El público de sus recitales era una extraña mezcla de universitarios ácratas, políticos en ciernes y jóvenes religiosos, pero estos actos nunca pasaban desapercibidos a la autoridad competente que consumía los últimos años del franquismo rampante.

En 1973 va a cambiar a un sello comercial al uso para publicar su LP más militante y menos religioso: “De Oca a Oca y Canto Porque me Toca” (Philips, 1973), producido por su viejo compañero de fatigas, Patxi Andión. Seguramente su mejor trabajo, pleno de mordacidad crítica que no deja títere con cabeza en aquella España de los últimos años de la dictadura franquista.

Aún grabaría un postrero LP con el que su nuevo sello discográfico buscaba el improbable objetivo de convertir a Ricardo en un cantautor costumbrista y romántico con canciones de letra light en comparación con anteriores discos. Sería su “En Casa de la Maruja” (Philips, 1975).

Aún continuaría unos años actuando guitarra en ristre, aunque otra vena de Ricardo se iría abriendo paso, la del Cantalapiedra escritor y periodista. Habitual columnista y crítico de El País y otras publicaciones, obtuvo en 2011 el premio Don Quijote al mejor artículo del año. También sus novelas han sido muy apreciadas, destacando títulos como “El Libro Secreto de los Camareros” y “Bestiario Urbano” (Fondo de Cultura Económica de España, 1987). Ha sido guionista para radio y televisión en programas como “Lo que Yo te Diga” del Gran Wyoming.

Si alguien cree que Ricardo se cansó de cantar, está equivocado. De vez en cuando se aparece por los antros de la noche madrileña transmutado en Rocky Bolero para interpretar bellas canciones de amor frustrado entre los vapores del alcohol, que ya el tabaco nos los prohibieron otros censores modernos.

El 24 de septiembre de 2017 fallece Ricardo en Madrid, víctima de un tumor.

Compartir

Grupos relacionados

Discografía del grupo

1 2

Comentarios

foto del usuario Marcelino Lobo Arias
Marcelino Lobo Arias
14 diciembre, 2014 at 21:34

Soy Marcelino Lobo, nací en Aguilar de Campos Valladolid, lugar donde Ricardo dio un recital, allá por mediados los 60, yo fui con mi Hermana que por entonces ya tenia 15 más ó menos, recuerdo a pesar de que solo era (y nunca mejor dicho) un mocoso la canción, “los ejes de mi carreta” que luego he tenido en distintas versiones, pero que siempre que la escucho me veo en aquella escuela donde El la interpreto. Mas tarde (finales de los 70 cuando yo ya tenía radiocaset) otra de mis Hermanas que tenia relación con las monjas en Bermeo Bizkaia Nos mando el LP El Profeta, que alguno de mis amigos estudiante en internado no entendia que yo tuviera como yo no entendía que en el internado les pusieran ese disco.
Hoy que es 14/12/2014, y que acabo de venir de ordeñar mis ovejas, que comparto con cinco hermanos, me apetecía escarbar en mis recuerdos.
Un cariñoso saludo para todas las personas que lean este comentario.

Ricardo gracias por existir.

Marcelino Lobo Arias

foto del usuario Pablo Heras Alonso
Pablo Heras Alonso
7 enero, 2016 at 17:45

Quisiera que Ricardo recibiera mi saludo cariñoso, porque a ambos nos unió la música en aquel San Miguel del Monte, una iglesia hermosa y entrañable, con su coro tan elevado y tan bajo de techo. Allí subíamos y contemplábamos a “los de abajo” y donde cantábamos lo que nos mandaran. Yo fui el continuador de Ricardo como solista en aquel antro religioso, donde tan bien lo pasamos y donde tantos ardores sufrimos, ardores juveniles, en plena efervescencia juvenil. Él luego continuó en solitario, con sus discos más o menos celebrados; yo, gracias a la formación musical recibida, pude entrar en el Coro Nacional de España en 1971 y vivir (bien) de la música, siendo jefe de Tenores desde 1972 hasta el 2000. Discos muchos, porque estando en el CNE se podía hacer otra clases de música, fuera, y lo mío fue la Edad Medio y el Renacimiento. La música nos unió desde el principio, desde la escolanía de Miranda… Pero Ricardo desapareció para todos nosotros, pues nunca más supimos de él. ¡Y queda aquello tan lejos!

foto del usuario christine
christine
17 octubre, 2016 at 23:32

un saludo de una amiga francesa cristina que vivia en Madrid en los anos 1973-78 y que venia a escucharte muy a menudo por las noches en lugar de musica de Madrid.
christine

foto del usuario Juan Carlos Heras Salazar
Juan Carlos Heras Salazar
23 octubre, 2016 at 11:01

Gracias Ricardo tu has sido un referente para muchos de nosotros .Fueron tiempos duros y difíciles pero el granito de arena de muchos como tu sirvió para dar voz a gente anonima.Reitero muchas gracias

foto del usuario TERESA ORDINAS
TERESA ORDINAS
12 enero, 2017 at 18:16

Hola, Ricardo. Se me ha ocurrido, no sé por qué, buscar hoy en Google tu nombre. Simplemente quería saludarte. Soy Tere, la mujer de Avelino; ya debes de saber que murió hace 13 años.
Es pura nostalgia. Un abrazo

foto del usuario Luis Rivas
Luis Rivas
22 mayo, 2017 at 06:11

Hola Ricardo. Ud. tiene cánticos bellas alabando a nuestro Padre, muchas bendiciones por evangelizar con música

foto del usuario Marcelino Peña
Marcelino Peña
6 julio, 2017 at 21:39

yo soy Marcelino Peña me agradó lo que habéis escrito

foto del usuario Alex
Alex
2 septiembre, 2017 at 17:14

Alguien esta vendiendo su LP Once Canciones de Ricardo Cantalapiedra en Ebay. http://www.ebay.com/itm/152685743784?ssPageName=STRK:MESELX:IT&_trksid=p3984.m1555.l2649

foto del usuario Juan Carlos de Pablo Otaola
Juan Carlos de Pablo Otaola
26 septiembre, 2017 at 09:38

Hoy me enterado del fallecimiento de Ricardo Cantalapiedra. El domingo 24 de septiembre fallecía Ricardo a los 74 años de edad. Siempre recordaremos sus canciones vivas que nos iluminaban la fe, canciones llenas de frescura y compromiso socio-político. Persona cuya trayectoria ha sido, sin duda, muy interesante y que despertó en tiempos muy difíciles una fe dormida entre los jóvenes de la época. Canciones como “le mataron un día de madrugada” o “la casa de mi amigo” han hecho mella en todos los hombres y mujeres que iniciamos el camino de la fe en Jesús. Tampoco podemos olvidar su compromiso político en el PCE haciendo vida lo que el cantaba y dando más coherencia, si cabe, al fondo de sus letras. Desde aquí vaya mi agradecimiento, y creo que en nombre de otros muchos/as, por tanta belleza y profundidad musical y vital transmitida. Descanse en paz.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies