foto del grupo Rebaño de Dios
Foto por Jesús López
Periodos activos
1986 - 1996, 2007 - Actualidad
Procedencia
Santa Cruz de Tenerife
Estado
Activo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
25/10/2017
Estilos
No tiene fans

Se conocían del instituto y porque jugaban juntos en el equipo de baloncesto de su ciudad, La Laguna (Tenerife). Pero además no en cualquier equipo, ya que el suyo era “equipo perdedor del que aprendimos a estar unidos y en un segundo plano sin complejos”, según nos aclaran. Probablemente fuera de esta manera como se forjó la que denominan “osadía que nos llevó a coger unos instrumentos que ni siquiera sabíamos tocar para subirnos a un escenario”. El caso es que en mayo de 1985 cinco amigos, Francisco Expósito –Chulo- (guitarra y coros), Guillermo Alemán -Oveja- (guitarra y voz), Jesús Lamberto (batería), Guillermo González -Pepino- (bajo y coros) y Miguel Valcárcel -Punkito- (bajo y coros) se juntan en los bajos de la casa de este último para ensayar. Sus padres, “gente abierta en aquella época en la que el socialismo recién nacido quería transformar el estado del bienestar en estado cultural”, les permitían ocupar el sótano para “meter ruido”.

Cuando tienen que elegir nombre para el grupo que están empezando a montar recurren a una anécdota a cuenta del corte de pelo que se había hecho meses antes Guillermo A.: “Por aquel entonces yo lucía unos rizos muy acordes con los tiempos y mi propia biología, y un día me rapé al estilor militar. Chencho, un colega de correrías, me dijo que parecía una oveja trasquilada”. Él se quedó con el mote y claro, fue fácil establecer la asociación: “los colegas del Oveja: El Rebaño”. “Una auténtica estupidez, como todo lo que hicimos en esa época”, apunta el guitarrista.

El debut en directo tuvo como marco una fiesta privada a la que les invitaron y a la que acudieron con todos los bártulos para tocar. “Al principio se reían de nosotros pero acabaron con cara de sorpresa”, recuerda Guillermo G. Poco después, en junio de 1985, tocaron en su instituto junto a otro grupo que también se estrenaban, Castillo Interior, grupo afterpunk cuyo bajista Urbano era compañero de clase y amigo de Guille A. Éste recuerda que el cartel del evento se completó con una tercera actuación: “También tocó uno que hacía versiones de Elvis”.

En verano de ese mismo año la formación se reduce drásticamente a trío pasando Fran al bajo y coros, Guille G. a la batería y voz, mientras que Guille A. seguía a cargo de la guitarra y voz principal.

La escena musical del momento en el que empieza la banda resultaba, en palabras de sus propios componentes “un hervidero de creatividad por todos lados, y nos cogió de lleno”. Del batiburrillo de discos que escuchaban a partir de lo que llegaba a Supernovo, “la tienda de discos que había en Santa Cruz a la que bajábamos como unos palurdos laguneros a un santuario”, destacan entre sus preferencias a Velvet Underground, John Cale, Joy Division, Clash o Rezillos entre las propuestas internacionales, mientras que del panorama nacional mencionan a Radio Futura, Gabinete Caligari, Los Nikis, Parálisis Permanente, el punk radikal vasco… Pero en caso de tener que seleccionar al grupo que más hubiera podido influirles, no dudan en quedarse con Siniestro Total. “Compartíamos con ellos el espíritu apolítico y de diversión, el ‘que te den por narga con tu rollo’ que nos acompañó siempre y que nos hizo tomar una sana distancia entre lo que hacíamos y lo que éramos”.

Otra de las referencias fundamentales fue Conemrad, también de La Laguna, y en concreto la maqueta “Soldados del Asfalto” (1987). Guille A. remarca: “Yo pensaba ‘¡Tío yo quiero hacer esto!’ pero ellos tocaban muy bien y nosotros sólo aporreábamos los instrumentos, así que nos quedamos con las ganas”.

Su prioridad con el grupo estaba clara: “Divertirnos primero y caña empastada después con espacios melódico-melancólicos” indica Guille G. Su compañero lo corrobora: “Nunca comulgamos con nada que no fuese el pasarlo bien en los ensayos, musical y etílicamente hablando”.

Era este último precisamente el responsable primero de las letras cuya forma definitiva se forjaba entre todos en el local de ensayo. “En principio el contenido no era político, pero dimos un viraje y nos volvimos disparatadamente ácidos políticamente hablando”, cuenta Guille G. mientras su compañero añade confirmando este punto: “Nos inspirábamos en la realidad de nuestro entorno. Nunca fuimos políticos en el sentido estricto del término, más bien ácidos a y menudo surrealistas”. Como consecuencia de dicha deriva hacia contenidos algo más comprometidos (“tan pronto nos dimos cuenta del ambiente opresivo y asfixiante de La Laguna por aquella época”) decidieron cambiar el nombre del grupo, o mejor dicho, completar el que habían adoptado originalmente. En concreto pasaron a llamarse Rebaño de Dios.

Existió, a juicio de los componentes de la banda, un cambio de actitud por parte de las instituciones locales con respecto al patrocinio de la música en directo con el paso del tiempo: “Del 85 al 87, cuando todavía había un alcalde socialista en la ciudad, tocamos bastante. En el 85 ya estábamos tocando en las fiestas del pueblo y repetimos los dos años siguientes. Incluso existió una gira de barrios en la que tocamos con Tiro en la Nuca, Síndrome, Treblinka, Guerrilla Urbana y Conemrad durante un par de meses. La gira no acabó muy bien y si no recuerdo mal no llegó hasta el final de lo programado”, relata Guille A. “Luego entró Coalición Canaria y los grupos punk desaparecimos de la programación de las fiestas y eventos varios, claramente vetados”. En la entrevista que les hizo Juan Manuel Pardellas para el diario La Gaceta de Canarias lo explicaban sin pelos en la lengua: “Ni nosotros ni ningún grupo puede tocar en La Laguna porque nuestra música no va con la política de derechas y dictatorial que impera en la ciudad”. Una política censora de la que tan sólo se libraban, según lo que denunciaban Rebaño de Dios, el grupo Los Sabandeños.

Rebaño de Dios volvió a experimentar un cambio importante en la formación en octubre de 1986, recuperando a Miguel Valcarcel, que había regresado de su estancia por estudios en Noruega, para la guitarra y coros e incorporando a Eduardo Tavio -La Gorda-, amigo de la banda, al saxo, teclado y coros. Con el añadido de viento el grupo pudo poner en práctica su afición por la música que escuchaba en los discos de Madness o The Specials, convirtiéndose desde entonces el ska en ingrediente fundamental en el sonido de Rebaño de Dios. Lo que algunos vinieron a llamar después ska-hardcore permitió integrar el “aire festivo y de cachondeo” propio del género de manera natural en la idiosincrasia de siempre del grupo.

Para la grabación de sus primeros temas emplearon un cassette, y no fue hasta 1987, cuando utilizaron un ocho pistas en el garaje de la casa de Manolín –El Cipote-, que preparon una maqueta. El resultado fue una cinta con un sonido “eco-romántico poco acorde con lo que hacíamos”, reconoce Guille A.

Admiten asimismo no haber sido demasiado cuidadosos al respecto, y por ello no existen grabaciones expresamente preparadas como demos, más allá de alguna otra cinta preparada en lo que ensayaban en el local y alguna actuación en directo. Algunos de estos conciertos que quedaron registrados fueron los que dieron con Sick Soviet y Crisis en Tacoronte en 1989 o en la plaza de toros de Santa Cruz el 3 de noviembre del mismo año junto a Conemrad y otros grupos de estilos diversos como Callao Salvaje, Amarga Victoria, Sick Soviet, Los Mortimers e Imaginación Oculta. En una de esas tomas de local de ensayo también de 1989 se grabaron los temas “This is not Chile”, “Chico solitario” (versión del “Lonely boy” de Sex Pistols), “La Laguna hates folcklore”, “Lo que el viento se llevó”, “Tú mismo” y un instrumental.

En la ya mencionada entrevista respondían así a una cuestión referente a la reacción violenta que solían provocar en aquellos que acudían a sus conciertos: “Es imposible controlas las emociones del público que nos ve. Ni siquiera podemos hacerlo con las nuestras cuando estamos tocando. Nuestra responsabilidad se limita a estar encima del escenario y cumplir. No somos responsables de cómo la gente vive nuestra música. Tocamos para divertirnos y si la gente cree que se divierte tirando vallas y rompiendo botellas yo no puedo hacer nada”.

Aunque nunca salieron del archipiélago canario, tocaron en Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, llegando a aparecer en la televisión autonómica en el programa Rock Canario que presentaba Javier Cáceres. Tocaron igualmente en la sala Ruta66 de Santa Cruz, siendo allí precisamente donde dieron uno de sus últimos conciertos en 1993 compartiendo escenario con Ankou.

Coincidiendo con la aparición en televisión, Rebaño de Dios grabó el tema “El último dinamitero” para un recopilatorio editado por el Gobierno insular. Tras tomar parte en el VI Certamen de pop rock de Canarias, los ganadores actuaban en un concierto en enero de 1991 en Las Palmas y grababan un tema para un recopilatorio en los estudios Discan de la misma ciudad. Fue así como Rebaño de Dios participaría en el "Canarias me Suena vol. 5" (Gobierno de Canarias, 1993), disco que vería la luz un par de años después, junto a Guerrilla Urbana, Los Coquillos, Los Mortimers, Servicio Público ...

La actividad de la banda se fue ralentizando hasta terminar por dejar de ir a ensayar sin que oficialmente hubiera decisión alguna de parar. “Entre las mujeres y las pilas que se van agotando, un día nos cansamos y lo dejamos” cuenta Guille G. Su tocayo lo analizaba de manera similar: “Por aquellos años se trataba de dar un paso adelante, como sí hicieron otros grupos, o morir de inanición y morimos de inanición”.

Nada más se supo de Rebaño de Dios una vez que pararon en 1996, y así hubiera seguido siendo de no haber mediado el interés de Los Ochenta Pasan Factura, el sello y editorial de La Laguna responsable de que el legado de muchas de las bandas que hicieron punk en los 80 no quedara condenado al olvido. En concreto, Yotti, su responsable, empezó a mover hilos e indagar llegando a presentarse en 2007 en el trabajo de Guille G. preguntando por el grupo. A través suya contacta con el resto de los componentes y les convence para que se volvieran a reunir para ensayar y grabar un CD con el repertorio que tenían algo más de una década atrás. Reunida la formación al completo, tal cual se quedaron en 1996, deciden rescatar algunos de los temas menos conocidos de sus principios, como “Valentina” o “Esto no es Chile” y se animan incluso a componer alguno nuevo.

La propuesta de Yotti incluía volver a actuar en directo. Fue así que, tras unos 14 años sin pisar un escenario, el 31 de mayo de 2008 participaron en el evento celebrado en la sede de Radio Geneto en el local de la asociación de vecinos de San Miguel de Geneto tocando con El Último Grito del Perenquén. El concierto lo organizaba la ONG Puente Humano bajo el nombre La La Calling presentado con un poster en el que se utilizaba la emblemática foto de la portada del “London Calling” (Columbia, 1979) de The Clash. Ese mismo año volverían a la Plaza del Cristo de La Laguna, de la que habían estado vetados durante tanto tiempo, a tocar primero con Guerrilla Urbana y Conemrad el 14 de septiembre en un evento organizado una vez más por Los Ochenta Pasan Factura.

La grabación la realizaron en los estudios Guamasa trabajando con Ayoze Hernández unas ocho sesiones entre junio y octubre de 2009. El resultado sería “Noches sin Memoria” (Los 80 Pasan Factura, 2009), que titularon en una especie de homenaje a todas aquellas veladas que nadie recordaba cómo acababan: “Muchas veces acabábamos prácticamente en coma etílico, con lo cual tenemos pocos recuerdos de aquellas noches”, contaban en una entrevista que les realizaron con motivo de la edición del disco.  De igual forma, aclaraban que en la grabación se habían decantado por un sonido “acústico y eléctrico”, descartando así cualquier detalle electrónico con los que decían no sentirse identificados.

El disco se presentó en la sala Honky Tonk en abril de 2009 y contaron con el apoyo de la trompeta de Juancar (Gran Banda Mandinga, Pachumba). Más tarde, en 2012, perderían la sección de viento, con la marcha de Eduardo, que unida a la salida de Miguel, les llevó de nuevo al formato de trío con el que funcionaron durante gran parte de su trayectoria.

Con motivo de los 30 años desde la formación del grupo, en mayo de 2015 dieron un concierto en el Aguere Cultural junto a Anouk, banda de thrash metal en la que tocaba Guillermo G. desde la disolución de Rebaño de Dios, y que llevaba entonces bastante tiempo inactiva.

Autoproclamados a sí mismos a modo de broma como una banda de culto “porque nos escuchaban tres o cuatro personas en cada concierto” les obligamos a echar la vista atrás para destacar aquello que les resultase más gratificante de su aventura con el grupo. Si Guillermo G. se queda con todas esas noches sin memoria que vivió y el disfrute tocando, Guillermo A. apunta hacia aquello que le permitió formarse como persona: “Creo que para todos fue un ejercicio de humildad y sencillez el montar una banda de rock en la que todo era asambleario y que tenía como único objetivo el pasarlo bien y no imponer las propias ideas al resto de la peña. Fue muy enriquecedor”.

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