foto del grupo P.V.P.
Periodos activos
1980 - 1989, 2006 - Actualidad
Procedencia
Madrid
Estado
Activo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
07/04/2020
Estilos
1 fan

Pocas son las antologías de lo que algunos llamaron la Edad de Oro del Pop español que no incluyen algún tema de P.V.P. Es cierto que casi siempre se trata del mismo tema, “El coche de la Plas”, pero pensar que fueron un grupo de los que simplemente compusieron una canción de éxito sería no entender nada de lo que eran capaces de hacer. Chavales de barrio, se labraron una carrera en la década de los 80 a partir de una férrea disciplina de hacer ellos todo, dejando para la posteridad dos muy buenos primeros discos con los que se ganaron para siempre ese lugar destacado dentro de la nostalgia colectiva de aquella época. Los saltos a compañías discográficas grandes, pensados para llegar a un público más amplio, no resultaron como se esperaban y se les acabó la motivación para seguir. El homenaje a uno de los componentes originales ha dado las energías para volver en la segunda década del siglo XXI, y con ello muchos de aquellos seguidores de entonces han encontrado la posibilidad de volver a reencontrarse con el grupo.

El germen original del que luego saldría P.V.P. habría que buscarlo en el proyecto que a principio de 1980 forman en Carabanchel Juan José Valmorisco Martín, reeducado musicalmente en Paris tras su escapada un año “huyendo de la heroína de la que Madrid estaba plagado”; Marie Cerdan (su pareja por entonces); Jorge García Ramiro, un bajista y un cantante jamaicano. Su propuesta se movía entre el punk y los ritmos jamaicanos y aunque llegaron a tocar por su barrio unas cuantas veces, el proyecto no tuvo demasiada continuidad: para el verano de 1980, Juanjo y Jorge se habían quedado sin banda con la que tocar.

Por aquel entonces, Jesús Amodia Díez y José Gabriel Hernán Martín, que venían de la zona Este de Madrid (de San Blás y Quintana concretamente), andaban sumidos en plena renovación del grupo en el que tocaban, en el que daban rienda suelta a su afición por el rock sinfónico. El suyo era un cuarteto con teclista y batería, en el que José se encargaba del bajo y Jesús cantaba y tocaba la guitarra. Cuando Juanjo y Jorge contactan con ellos con idea de empezar a hacer algo juntos, entienden que ha llegado el momento de renovar por completo el estilo al que dedicarse.

Su local de ensayo sería el sótano que les alquila José Luis Gutiérrez –El Sabio-, un técnico de sonido que llegó a estar de gira con Mecano, entre otros, en Vista Alegre, cerca de la que entonces era la plaza de toros de ese barrio madrileño.

Cuando llega septiembre de 1980, el grupo ha quedado estabilizado con Juanjo como guitarra y voz, Jesús como guitarra solista, Jorge batería y José bajo. Si bien Marie participaba de manera ocasional en los coros en alguna de las actuaciones en directo, los componentes del proyecto anterior de Jesús y José tienen que salir.

Serán Juanjo y Jorge los que traen en la mano la propuesta para el nombre del nuevo grupo. Buscaban algo que estuviera en todas partes. “Juanjo, de familia de publicistas, ya intuía la eficacia de un nombre que estuviese muy presente en la vida cotidiana”, apunta Jesús.

P.V.P. no tardaron mucho en subirse a un escenario: apenas dos semanas después de empezar oficialmente sus ensayos, tocaban ese mismo mes septiembre en la sala Carolina situada en la calle Bravo Murillo de Madrid. “Debutamos con dos temas propios, si no recuerdo mal y una versión de ‘Police and Thieves’” recuerda Jesús, quien además apunta que en aquella ocasión les acompañó cantando Julián Rodríguez (posteriormente en V2 Berlin y La Noche Americana), al que había conocido unos meses antes en el trabajo.

Una vez debutaron, emprenden una intensa campaña de actuaciones por Madrid, logrando además llamar la atención de la prensa especializada. Ejemplo de ello es la reseña de José Manuel Costa que aparece en El País por el 8 de noviembre de 1980 tras una de las actuaciones en la sala Carolina. En la misma, tras alabar a los componentes de la banda el periodista indicaba de su guitarrista: “cuando no puntea, es una mina” y del cantante “más punkie que nadie y con un gran sentido del espectáculo”. El mismo periodista repetía elogios en una reseña posterior (del 6 de febrero de 1981) haciendo hincapié en la capacidad de los dos guitarras de “hacer cosas bonitas” no a base de virtuosismo “sino más bien de imaginación y proponérselo”.

Volverían varias veces a la sala Carolina. Ese mismo mes de noviembre, el día 22, tocaron allí con Sex-Beatles, Imperdibles, Negativos Bastardos y el 31 de diciembre lo hicieron con Rubi y los Casinos, Charol y Las Chinas.

La banda se empieza a ganar un nombre en la escena de la capital a base de una incansable actividad tanto sobre las tablas como anunciando cada una de sus actuaciones. Utilizaban mucha de la cartelería y flyers que les diseñaba el padre de Juanjo, Gregorio Valmorisco, precursor de la publicidad en este país. Eran capaces de empapelar calles enteras en una noche con sus anuncios. Juanjo se lo contaba a Sagrario Luna en Rock Espezial: “Los carteles los hacían feos, no se trabajaban bien los panfletos, y de los conciertos de rock no se enteraba nadie porque la fecha, la hora y el lugar no se veían claramente. Nosotros pegábamos nuestros carteles, hacíamos las radios”. Todo aquel esfuerzo tuvo su recompensa: “Gracias a eso conseguimos actuar en Madrid durante cinco meses, doces veces, incluso repitiendo salas”. Pero, además, llamaban la atención con las buenas maneras que demostraban tocando: “Tocábamos muchas veces por el morro en las salas crematorio de Madrid. Empezamos a funcionar con equipos alquilados, cosa que la gente no hacía antes, sonábamos bien porque llevábamos nuestros propios técnicos”, decía Jorge en entrevista.

Juanjo ante la cámara del documental “Lo Que Hicimos Fue Secreto” (2016) de David González contaba cómo en aquellos primeros días la intención de la banda era precisamente hacerse notar: “La calle es nuestra” sostenía. Querían normalizar el poder vestirse cómo querían, fumar donde quisieran…

Logran finalmente grabar una maqueta, apadrinados ni más ni menos por El Mariskal Romero, en el estudio Zafiro. “Teníamos cierta fama de sonar y tocar por encima del nivel medio”, cuenta Jesús cuando les preguntamos por la posible motivación del responsable del sello Chapa Discos al grabar a P.V.P.: “El Mariskal quería un grupo sólido para entrar en ese movimiento. Sus bandas de rock urbano despreciaban a los ‘modernos’ que no sabían tocar". La primera maqueta contenía temas como una primera versión de “El coche de la Plas” o “Asalto al tren”, que ya no volverían a utilizar más adelante.

No sería la única cinta que prepararan en sus comienzos. Repiten grabación, pero en este caso, promovida por Ramoncín para el sello Hispavox. La cinta incluía canciones como “El coche de la Plas”, “Sector 36-K 12” o “Ah! Ah! Ah!”. “Recuerdo quedar con él para hablar del asunto en la estatua del Ángel Caído en El Retiro. Nosotros, con las pintas de rockeros y Ramón, en chándal montando en bicicleta” recordaba Jesús cómo habían sido las conversaciones con el Rey del Pollo Frito.

El ritmo de actuaciones no decae en el 1981, tocando el 3 de enero en El Sol, el 14 febrero en la Sala Jardín; el 4 y 5 de abril de en Tablada 25; el 11 de abril de 1981 en el Instituto Emilio Castelar en un evento que estaba dirigido para recaudar dinero para el viaje de cursos en dicho centro y el 25 abril de 1981 en la sala Carolina, el 26 de mayo de nuevo en El Sol.

Pero la grabación que realmente contaría es la que se gestionaron ellos mismos en diciembre de 1981 en los estudios Sonoland. Contactan para ello a través del entorno publicitario al que tiene acceso Juanjo, con Raúl Marcos para que se encargara de la dirección y producción artística: “Se interesó en producir ejecutiva y musicalmente al grupo. Se ofreció a grabar sin interferir con la agenda del estudio, ya que al no tener sello era una apuesta personal y una inversión a recuperar cuando vendiese el producto”, Jesús recuerda algunos de detalles más de aquella grabación: “Jorge estaba en la mili y venía a grabar en cuanto podía escaparse. Tuvimos tiempo suficiente, muchas veces a altas horas de la noche aprovechando los huecos del estudio”. El trabajo de estudio se extendió hasta enero y febrero de 1982.

El encuentro con el que sería productor de la banda en estos primeros pasos fue primordial. La confianza que Raúl Marcos depositó en ellos para hacer todo un LP resultó definitiva a la hora de decantarse por esta opción frente a otra propuesta que tuvieron encima de la mesa, tal y como nos revela Juanjo: "Unos días antes de conocer a Raul Marcos, nos habíamos reunido con Eduardo Benavente y nos propuso salir en el ya mítico single que luego compartiría con Gabinete Caligari. Cuando llegamos a Sonoland, Raul nos propuso en vez de grabar una sola canción, grabar nuestro primer LP. Cambiamos esa cara B por todo un disco".

Si bien el disco se había grabado sin contar con el respaldo de sello alguno, una vez acabado fue el propio Raúl, una vez lograda la calidad de sonido que impuso como condición al grupo para trabajar con ellos, el que se encargó de encontrar quién lo editara: Belter, la discográfica creada con intención de sacar a la calle canción española y que contaba ya con bandas como Burning o La Banda Trapera del Río.

Es así como se gesta el debut discográfico de P.V.P.: “Miedo” (Belter, 1982), un disco sobresaliente lleno de grandes canciones construidas a base de guitarras poderosas y una tendencia hacia lo oscuro siguiendo la estela de Killing Joke o Bauhaus. Rebosante de las atmósferas de la época, conjugaban igualmente diferentes ingredientes que iban desde destellos propios de rock urbano, aires de The Clash (probablemente los más adecuados para algunas de las letras más combativas) hasta ciertos aires isleños, jamaicanos e incluso hasta el ska propio de Madness. Es el caso de “El coche de la Plas”, una canción que ya tenían preparada de antes, debido a los gustos de Juanjo por esos ritmos.

Precisamente, y aunque el LP vino acompañado del sencillo “Miedo / Tacón y Cuero” (Belter, 1982), el tema que les marcaría casi para siempre fue el mencionado “El Coche de la Plas”, una canción que mezclaba espíritu callejero con un punto de chunga como la que destilaban por entonces, por ejemplo, Ejecutivos Agresivos. “Ya existía en un formato primario, al ser Juanjo adorador de esos ritmos”, cuenta Jesús sobre el origen de la canción. “En los primeros ensayos la hicimos más punk y se convirtió en un tema del cuarteto en una versión diferente y mucho más cañera”. El paso de los años la convertiría en algo parecido a un icono de la época.

No es de extrañar pues que se eligiera como tema a destacar como single: “El Coche de la Plas” (Belter, 1982), en el que además se contó con una sección de vientos que el grupo encontró en unos músicos negros latinos en el barrio de San Blas. En concreto Fernando McCatty se encargó del trombón y Luis McClean del fiscornio.

Juanjo comentaba para el documental sobre el punk de Madrid que las letras de sus canciones (“el paro, la delincuencia, la Guerra Fría”) eran las que cabría esperar teniendo en cuenta su procedencia de barrios obreros de Madrid.

Tampoco resultaba sorprendente que les empezaran a llamar los Clash españoles en vista de algunos de los destellos combativos en su disco de debut. Que existía admiración hacia los ingleses era un hecho, y así, por ejemplo, Jorge señalaba cómo Juanjo, que vendía discos de importación en El Rastro, distribuyó el “London Calling” (CBS, 1979) meses antes de que llegara a España por los cauces comerciales habituales. Jesús encuentra las siguientes coordenadas para la comparación entre uno y otro grupo: “mismo tipo de cuarteto, reggae y ska y una actitud combativa”.

Cuando analizaba el primer disco en una entrevista de la época, el guitarrista destacaba que el vinilo venía a ser el resumen de tres años de música. Mencionaba además todo lo que tuvieron que aprender en cuestiones técnicas para trabajar en el estudio, algo de lo que desconocían prácticamente todo. El que contuviera tanto temas que se habían venido preparando desde un año antes como otros compuestos el mes previo antes de grabar hacía que sonase especialmente variado. “El LP es amplio, demasiado quizás” apuntaba Juanjo.

Mientras tanto, el grupo sigue actuando con frecuencia y en lugares destacados. El 18 de marzo de 1982 participan en la fiesta de la revista 96 Lágrimas junto a Los Elegantes y La Mode en la sala Rock Ola. Unos meses después, será en el Festival de La Luna celebrado en Coin (Málaga) 25 de septiembre del 82 junto a Tabletom y Danza Invisible, que causaron, por cierto, una gratísima impresión en los madrileños a tenor de lo que contaban en una entrevista posterior.

P.V.P. estuvieron a punto de convertirse en la pareja de baile nada más y nada menos que de Alaska cuando se disolvieron los Pegamoides a finales de noviembre de 1982. En el período convulso que atravesaba la cantante, todavía visiblemente afectada por el final del que había sido un grupo emblemático de la escena madrileña de los primeros 80, se llegó a considerar seriamente la posibilidad de grabar un disco con el cuarteto. Sin embargo, no todo el entorno cercano de la mexicana lo vio como la mejor idea. “¿Lo de P.V.P.? ¡Dios nos asista! ¿Cómo habría sido ese disco, esas letras? A Olvido le gustaban mucho, pero de ahí a que hicieran un álbum”, decía en el libro de Rafa Cervera “Alaska y Otras Historias de la Movida” (DeBolsillo, 2003), Ana Díaz, responsable junto a su compañero Ignacio –Pito- Cubillas, de la agencia Roll que representaba a muchas de las bandas del momento. El propio Jesús confirma el suceso: “Así fue. Una idea de Pito. Llegó a venir al ensayo de Vista Alegre. Iba con ella en el metro, imagina el revuelo. Ensayábamos cosas como ‘The Locomotion’, duró un par de semanas o así, luego se integró en Dinarama para ser Alaska y Dinarama. Nosotros nunca supimos que alguien estaba manejando ese lanzamiento como una posibilidad, lo vimos como algo transitorio en su carrera”. De aquellas sesiones aún queda la prueba sonora en una de las cintas de cassette que llevaba la cantante y que quedaría olvidada en el local de P.V.P.

La apuesta por la compañía discográfica por parte del grupo era clara. De hecho, cuando les preguntaron el porqué de no haber intentado editar el disco con una independiente respondían contundentes: “Cuando nosotros sacamos el LP no estaban tan de moda las independientes. Además, nuestro disco estaba totalmente terminado cuando se lo dimos a Belter, después de plantearnos que queríamos una casa seria que nos apoyara de una forma que no creíamos que funcionara con una independiente. La Belter estaba buscando grupos nuevos, teníamos un productor de puta madre y así empezó todo”.

Sin embargo, y en contra de lo que cabía esperar en un primer momento, el disco no terminó de funcionar, no llegándose a superar el millar de copias vendidas. El grupo vio en la aparente pasividad de la compañía a la hora de distribuirlo y promocionarlo gran parte del problema, sobre todo porque ellos ya estaban acostumbrados a hacer todo por su cuenta, por lo que no entendían que una compañía no fuera capaz de hacerlo igualmente por un grupo que hubiera firmado con ella. A todo ello se unieron las dificultades de solvencia por las que atravesaba el sello: “Belter estaba con problemas económicos que la llevaron a la quiebra a finales de 1984. Teníamos que salir del sello para poder sacar el segundo LP en buenas condiciones. Raúl Marcos se encargó de resolver el contrato” explica Jesús.

El 12 de marzo de 1983 participan en el programa de televisión Pista Libre en un programa especial celebrado en el club Mónaco situado en la calle Fundadores de Madrid junto a Kiko Veneno, Pistones y El Aviador Dro y sus Obreros Especializados. P.V.P. interpretaron el tema “Descontrol” del disco editado el año anterior y que habían incluido como cara B del sencillo de “El Coche de la Plas”. A finales del mes siguiente, el 30 de abril vuelven a Coin donde abren una serie de actuaciones englobadas en el Glam Sur en los dos días siguientes con V2 Berlin y Pistones, respectivamente. El 13 de mayo dan un multitudinario concierto en las Fiestas de San Isidro en Madrid, para repetir el 17 de septiembre en la localidad malacitana (donde confesaban siempre les habían tratado como a estrellas) tocando en un cartel que reunía a un ramillete de lo mejor de la escena musical de los 80: Derribos Arias, Radio Futura y Golpes Bajos. Finalmente, el día 24 de ese mismo mes forman parte del elenco de bandas que actúan para las las internas de la cárcel de Yeserías. El cartel lo completaban Ciudad Jardín, Flash Strato, Fiebres de Malta y Atómicos.

Ese mismo año son invitados a tocar ante las cámaras de T.V.E. en el programa de la Edad de Oro el 6 de octubre de 1983 interpretando los temas “A Galileo” y “Las reglas del juego”. Paloma Chamorro le preguntaba desde el público justo antes de empezar si efectivamente se sentían a gusto con la comparación con The Clash. Juanjo, tras reiterarle que el grupo no tenía intención alguna de parecerse a nadie en concreto, sí que concedía no importarles que se establecieran semejantes similitudes siempre que fuera con “gente tan linda” como los ingleses. Inmersos por entonces en su etapa más oscura, el cuarteto madrileño demostraba sobre el escenario del estudio de T.V.E. que su sonido no tenía nada que envidiar al de otras bandas británicas pertenecientes a esa oleada de frío afterpunk que igualmente tocaron en el mítico programa televisivo (Killing Joke, por ejemplo, también aparecían en ese mismo programa junto a P.V.P.). Las guitarras de Jesús y Juanjo tejían esas atmósferas densas y sugerentes que sobrecogieron y marcaron los trazos principales de gran parte del sonido de la década de los 80.

La última semana de octubre del 1983 vuelven a los estudios Sonoland con Antonio Lomas como ingeniero de sonido y Raúl produciendo y supervisando. Ha pasado un año y tres meses desde la grabación de su disco de debut, pero lo tendrán en mente a la hora de trabajar en el nuevo material, porque como contaba Jesús, la banda se había fijado especialmente en algunos de ellos: “Mentir”, “Miedo”, “No soy tu diversión” o “Spy”. Habían logrado que todo ese tiempo de trabajo el sonido fuera “homogéneo desde el punto de vista técnico”, asegurando que, por ejemplo, él utilizaba ahora con su guitarra los mismos efectos. Han mejorado en no incluir temas con “falta de intención”, y haciendo que letras y música fueran a la par: “Hemos encontrado la frase a la vez que la música, o sea, la intención de la canción, antes de que existiera, era la misma que la vocal”. Juanjo, por su parte, decía: “Los temas venían como estructuras y sobre ellas se curraba poco a poco para darles la forma deseada”.

En diciembre de 1983 tocan tanto en el Rock Ola el día 17 y el 22 en una fiesta homenaje a Eduardo Benavente junto a Negroes.

A la hora de editar el disco con el nuevo material grabado tuvieron claro que no iban a repetir con Belter. Para el fanzine R.I.P. (Revista de Intervención Punk) daban sus razones para dejar la compañía: “No funcionaba, una compañía que vendía discos y no los pone ni en las tiendas, malamente se pueden comprar”. Sería entonces que la figura de Raúl Marcos volvería a resultar fundamental. No sólo volvió a hacer de las veces de productor artístico y ejecutivo, sino que ofrece la solución de cómo sacar el nuevo disco. “Tenemos plena confianza en él”, decían, y es que no es para menos, cuando le piden información sobre lo que costaría sacar un 45 r.p.m. Y no es para menos, porque cuando acuden le preguntaron los detalles de cuánto costaría sacar un 45 r.p.m. les responde: “El 45 lo pago yo y además hacemos un LP”. Para ello, Raúl se propone montar un sello (al que inicialmente planeaba llamar Super-Nova Records, pero que finalmente bautizará como 21 Records) para sacar el siguiente disco, contando con Movieplay para la distribución. El grupo acepta encantado porque en esta ocasión tienen claro que se quieren asegurar de hacer todo ellos antes de dárselo a alguien “que sabes que no lo va a mover”.

La elaboración de “Las Reglas del Juego” (21 Records, 1984) les llevó hasta el mes de marzo de 1984. El disco con los dados en la portada resultó un ejercicio de cambio de rumbo con respecto al trabajo anterior, o al menos, de enfocar con mucha mayor claridad hacia las atmósferas oscuras del afterpunk. Apuntaban a las densidades de los Cure cuando componían temas como “A forest”, o lograban híbridos entre Adam Ant, Siouxie and the Banshees y Killing Joke. Tenebrismos con aires más vigorosos que Alphaville sin descuidar las letras, que podían tratar tanto sobre lo animal de la condición humana como de los enfrentamientos históricos entre religión y ciencia en la época de Galileo.

Precisamente en el fanzine R.I.P. hablaban de “la parte poética de toda una serie de protesta” del capítulo de las letras. El intenso trabajo que hacían en el local de ensayo garantizaba la contribución de los cuatro a la hora de perfilar las historias de sus canciones.

El ligero, pero decidido, giro estilístico se interpreta como un paso de The Clash a propuestas como las de Lords of New Church, Sex Gang Children, Alarm… De hecho, Juanjo daba síntomas de cansancio a la hora de tener que responder acerca de la impronta de los primeros a lo largo de su trayectoria en la arriba mencionada entrevista: “No nos parecemos en nada a los Clash. Eso son habladurías; un día llegó un tontaina y como no le llegaba más la cabeza dijo: mira se parecen a los Clash”.

Cada uno de los componentes del grupo tenía claro cuál era el tema preferido del nuevo disco. Al menos, así lo manifestaban en La Hoja del Lunes el 4 de noviembre de ese año: Juanjo veía en “Entre las ruinas” al sustituto de “El coche de la Plas” del disco anterior; Jesús veía matices en varios de ellos y, a pesar de que notaba cómo el público reconocía lo especial de “La raza caníbal”, consideraba como “representante del trabajo” al tema que le daba nombre. Finalmente, Jorge seleccionaba el instrumental “4 J’s”, un tema que iban variando en sus conciertos: “En directo vamos lo vamos remezclando dándole mucho más cuerpo”.

El disco se acompañó por “Entre las Ruinas” (21 Records, 1984), un super 44 r.p.m. que contenía uno de sus temas destacados con versión dub incluida y el inédito “Experiencias con metal” como cara B.

El año 1984 lo empezaban el día 5 en la Sala Imperio en la Fiesta de Reyes; luego tocaron en El Salero en Madrid haciendo versiones. Ya en verano, irían a actuar en León el día 10 de agosto

Grupo que se crecía en directo, contaban en entrevista las sensaciones que lograban despertar en la audiencia: “En Bilbao, este año, delante de ocho mil personas, experimentamos la agradable sensación de verlos allí bajo la lluvia, bailando y gritando, cantando nuestras canciones, o en Titaguas, un pueblecito de Valencia, donde hasta los niños se sabían ‘Entre las ruinas’”. Se referían al concierto que dieron el 7 de septiembre de 1984 en la localidad valenciana.

A finales de 1984 se produce un cambio en la formación, en concreto en el puesto de bajista, ya que sale José Hernán para ser sustituido por Luis M. Gutiérrez López de 32 Interior.

P.V.P. empezaron trabajando con Landia, la oficina de contratación que llevaba Dulce Quesada, la mujer de Micky. Sin embargo, la amistad con el entorno exPegamoides les llevó a conocer bien a Pito y entraron en Roll, la ya mencionada agencia que llevaban éste y Ana Díaz. “Pito, Ana y Alaska venían a Sonoland a sesiones de grabación de ‘Las Reglas del Juego’. Y les encantaba”. Desde esta nueva posición P.V.P. entraba a jugar en la misma liga que otras bandas del momento como Nacha Pop, Loquillo, Alaska, Derribos Arias, Polanski y el Ardor o Glutamato Ye-Ye. Cabía preguntarse entonces si de esta manera quedaban englobados dentro de toda aquella Movida Madrileña. Jesús tiene una opinión muy concreta al respecto: “Personalmente, considero que estábamos muy cerca, pero éramos externos al núcleo duro”.

Fue precisamente por mediación de Roll que P.V.P. edita su siguiente entrega con el sello DRO-Tres Cipreses. “Donde se Pierde la Luz” (Tres Cipreses, 1985) fue un mini LP de seis canciones que se grabó la segunda semana de agosto de 1985 en los estudios Doublewtronics, donde se mezclaría los días 1 y 2 de septiembre. Trabajaron con Jesús N. Gómez como técnico de sonido y productor.

En la elaboración de este trabajo colaboraría de nuevo Fernando McCatty al trombón, como responsable de los arreglos de metal y liderando una sección de viento que también incluía trompeta (Antonio Ramos) y saxo (Marti Cuevas). Jesús contaba cómo habían trabajado con ellos: “Les dimos una base instrumental, ellos hicieron los arreglos y se lo curraron todo”. Si bien estos complementos los dejaron en manos de los que consideraron como músicos de estudio, la aportación de los teclados se hizo de forma más oficial. Quien se encargó de aportarlos fue Enrique Castejón León - Maestro Moriles-, quien además aparecería como uno más firmando la música de varios de los temas del disco. De hecho, terminaría convirtiéndose más adelante en miembro estable de la banda, que pasaría así a formación de quinteto.

La portada de “Donde se Pierde la Luz” ya mostraba al grupo en una pose bien diferente a la de sus comienzos. Atrás quedaba la imagen punk-rock del primer trabajo y de oscuro afterpunk del segundo, si bien se podían aún acoger, por aquello de estirar las comparaciones con The Clash, a una evolución estética similar a la que llevó a los británicos a su disco “Sandinista” (CBS, 1980).

Musicalmente está claro que suenan distintos. Canciones con una producción quizás algo excesiva, con saturación de detalles, en las se encuentra prácticamente de todo: desde aires tropicales, órganos con reflujo de tango o tarantela, rock a lo Fabulosos Cadillacs o brillantes maneras a lo Psychedelic Furs. Si P.V.P. se habían sentido como en casa cuando grababan en Sonoland trabajando con Raúl Marcos a los controles, las cosas estaban empezando a cambiar con los cambios de sello discográfico. Además de indicar el poco tiempo en el que se grabó (en comparación con la política seguida de ir utilizando casi indefinidamente en el tiempo los huecos de estudio seguida en los trabajos anteriores) y el estreno de teclista y nuevo bajista, Jesús apunta a muchas de las causas que propiciaron el cambio en el sonido de la banda: “Jesús N. Gómez nos convenció de que, para ganar tiempo, programásemos las baterías compuestas por Jorge en una Linn 9000. Además, hubo metales en 4 de los 6 temas”.

El mini LP se acompañaría con la edición de “Un, Dos ¡Muévanse!” (Tres Cipreses, 1985) y “Dioses en las Sábanas” (Tres Cipreses, 1985). Precisamente saldrían en el primer programa de la segunda temporada de La Bola de Cristal interpretando el tema “Un, dos ¡Muevánse!” en un videoclip que parece rodado en La Casa de Campo, rodeados por un nutrido grupo de escolares que lo dan todo por salir bailando delante de la cámara. Por su parte, el 30 de abril de 1986 aparecían en el programa de televisión Tocata, interpretando "Dioses en las sábanas".

Cuando desde R.I.P. les preguntaban, nada más editarse el disco, si se consideraban una banda punk, se escuchaban, casi a modo de concesiones, las respuestas de algunos de sus componentes: “Al principio”, decía Juanjo, o “Más en la actitud que en la música”, precisaba Jesús.

Curiosamente DRO-Tres Cipreses trata de rentabilizar el paso del grupo en su nómina con un "Grandes Éxitos" (Tres Cipreses, 1985), se encuentra con que lo único que puede recopilar es el propio disco que les ha editado, con lo que se convierte en una versión en cinta de cassette del mismo.

Un par de años después P.V.P. dan el salto a Virgin. El proceso se forja a través de las conexiones que Manolo Valmorisco, el hermano mayor de Juanjo, tiene en el mundo de la publicidad. En concreto, contacta con Javier Carrasco, que dirigía una multinacional de publicidad y le pide que eche una mano a P.V.P. Él se convertiría entonces en el productor ejecutivo de la banda hasta su disolución. “Él contacta con Carlos Juan Casado, al frente de Virgin España, y posteriormente con Teddy Bautista para que figure como productor de renombre aunque no participa en nada, excepto dejarnos entrar en su estudio particular a preparar la grabación”, cuenta Jesús.

Es así que el siguiente LP de los madrileños, “Bailio” (Virgin, 1987), se graba en los estudios Kirios por encargo de Virgin España tras haber sido preparado concienzudamente en un sitio muy especial: “Un ilustre y muy antiguo palacio cordobés, en el que había vivido Gonzalo Fernández de Córdoba y era propiedad de familiares del teclista”, descubre Amodia, quien también habla de las sesiones de estudio del mismo: “Se grabó con gran despliegue de medios técnicos y pésimos resultados”.

La portada de “Bailio” muestra ya a P.V.P. como quinteto, oficializando así la inclusión de Enrique como teclista. De su contenido musical poco queda que permita identificar las que habían venido siendo las señas de identidad de la banda, y eso que el disco comenzaba con un tema perteneciente al archivo tropical de Juanjo de los comienzos y que incluso destacaron con un sencillo aparte: “Baja de la Hamaca” (Virgin, 1987). Artificialmente sobreproducido el sonido pasaba alocadamente por infinidad de registros distintos: aires caribeños, atmósferas más propias de banda sonora de película de adolescentes yanquis, de discos sinfónicos de Miguel Ríos y, en el mejor de los casos, retazos de los Damned o Psychedelic Furs más edulcorados.

Curiosamente, en la contraportada del sencillo “Dioses en las Sábanas” de su LP anterior dejaban por escrito la siguiente pregunta: “¿Cuál es la razón para no estar quietos?”. En realidad se trataba de una errata de imprenta porque lo que trataban era de reproducir un extracto de la letra de "Un, dos, Muevánse" en la que se decía "Díganme, ¿cuál es la razón para estar quietos?". Sin embargo el error viene como anillo al dedo a la hora de explicarse los continuos cambios de compañía discográfica que tuvieron a lo largo de su trayectoria. Los dos guitarristas adelantan posibles causas. Juanjo, por ejemplo, señalaba para la cámara en el documental “Lo Que Hicimos Fue Secreto” (2016): “Requeríamos mucha atención” y además no entendían que habiendo hecho ellos todo desde el principio, una gran compañía de discos no fuera de capaz de hacer mucho más por uno de sus grupos. “Exiges que el que está a tu lado haga lo mismo, y cuando eso no lo encontrábamos, nos íbamos de compañía”, concluía.

Por su parte, Jesús reflexiona al respecto cuando le preguntamos por semejante inestabilidad a lo largo de la carrera de la banda: “Hay que reconocer que P.V.P. era un grupo impaciente. No sé si el aura de malditismo nos puso nerviosos, pero tuvimos cuatro LPs diferentes en diferentes compañías. El primer y segundo disco son los que reflejan la esencia del grupo, una progresión natural y continuidad en la producción. Los otros dos son bandazos en la trayectoria con, además, cambio de bajista; inclusión de teclista, algo que no nos iba mucho, y cambios de compañía de discos”, para finalmente concluir: “Diría que la decisión de cambiarlo todo cada vez no era demasiado meditada, más bien aceptar el impulso y aprovechar lo que tuviésemos al alcance de la mano”.

Los dos se muestran categóricos en lo referente a su paso por Virgin y su disco en dicha compañía. Jesús indica: “El cuarto disco sintetiza el fracaso ante tanto cambio. Supuso el fin del grupo. Nuestro concierto de presentación en Jácara, con famosos arriba y abajo del escenario, resume todo aquello que no debimos ser”. Juanjo, un par de años antes, indicaba que la firma con la gran multinacional fue un gran fallo: “Nuestra bajada de pantalones ante la comercialidad”. Contundente consigo mismo ante el micrófono aducía que al ir creciendo, se iban generando nuevas necesidades como tener que sacar adelante a tus críos, querer comprarse el chalet que el periodista Jesús Ordovás les recomendaba comprar a todos los grupos una vez se hicieran famosos. El cambio, en lo comercial estaba bien, pero indicaba: “No puedes rechazar tus raíces, no puedes rechazar tu público ¿Qué haces tocando con Los Inhumanos?”.

Actuaciones destacadas de esta última etapa fueron las que dieron en el auditorio de Pinar del Rey (comúnmente conocido como el de las Cuatro Tetas) en la VI Semana de la Juventud de Hortaleza del 20 al 28 de septiembre junto a La Noche Americana y Dance Society, o la ya mencionada presentación del disco “Bailio” en la Sala Jácara el 12 de noviembre 1987.

Unos días antes, el 4 de ese mismo mes de noviembre, habían estado en el programa de televisión A Tope interpretando "Condenado" y "Vicio", dos de los temas de su recién estrenado nuevo LP.  Ante las cámaras el grupo parecía debatirse entre una ramplona comercialidad y un punto rabioso en una imagen propia de la facción más rockera de la ola neo-romántica.

Ya en 1988, tocarían en las fiestas de San Isidro con Radio Futura, pero llegado el final del año la situación se hace poco menos que insostenible. El detonante definitivo llega con la participación de P.V.P. en el programa matinal que tenía en televisión el periodista Jesús Hermida como parte del capítulo de promoción que la compañía Virgin les tiene preparado. En la prueba de sonido previa al play back de la ya mencionada canción “Vicio” Hermida se percata de que en la letra se dice: “Comúlgate y confiesa que lo único que quieres es vicio”. Furioso, les hace saber “de muy malas maneras” que no van a tocarla bajo ningún concepto en su programa. Tras unos minutos de deliberación la banda decide entonces cambiar e interpretar otro tema, y Juanjo propone romper los instrumentos durante la actuación como medida de protesta denunciando así “el atropello”. Sin embargo, hay quien les aconseja no hacerlo porque hubiera supuesto “el descabello de la banda”. Cuando el cantante pide a sus compañeros alguna “acción para que se viera la censura” a la que se les estaba sometiendo, no obtiene más que risas: “Para mí sí que fue entonces el final. Decidí pasar a la reserva, poniendo mi voz a disposición del grupo para hacer frente a contratos”. Pero, en realidad, por aquel entonces, lo cierto es que tampoco había cerradas más actuaciones.

Por eso a los últimos ensayos ya sólo acuden Jorge, Enrique y Jesús, sin Juanjo, que “había salido escaldado del último disco”. Amodia lo resume de la siguiente manera: “P.V.P. murió de muerte natural, por agotamiento básicamente de ilusión, tras cuatro discos heterogéneos, de los qué en los dos últimos anduvimos sin rumbo, olvidando la calle, el compromiso y padeciendo malas influencias externas”. Juanjo también echa la vista atrás cuando le pedimos que nos cuente de esos momentos finales: “Más que escaldado quedé desorientado. Nos habíamos rodeado de funcionarios que poco tenían que ver con nuestra posición como banda, y así, como el azúcar en el agua, nos disolvimos. Con una única condición, eso sí, no despedirnos, dejar esa puerta abierta”.

Se llegaba así a una amargo punto y final que parecía empañar irremediablemente una carrera con un montón de momentos interesantes en la que se habían ganado a pulso su puesto de protagonistas destacados de lo más granado del pop rock español de los 80. “P.V.P. fue una banda de su tiempo. Nació en los inicios de La Movida y estuvo en todos los frentes de la misma” dice Jesús, quien además concluye: “Como característica propia destacaría los comentarios de los técnicos y otros músicos sobre la calidad y contundencia de nuestros directos”.

Mucho tiempo después se convirtieron en habituales en algunos de los ejercicios de nostalgia de aquellos años. Así, por ejemplo, el 20 de diciembre de 2006 se proyectó su paso por el programa La Edad de Oro en una sesión en la Sala El Águila de la Comunidad de Madrid. Un mes después, más concretamente el 27 de enero de 2007 tocan en El Sol para conmemorar el 25 aniversario de la emblemática sala junto a La U.V.I. en el ciclo M de Movida en una formación en la que participaban Juanjo, Jesús y Jorge.

El reencuentro les dio energía para repetir en la sala Siroco en octubre de ese mismo año y, ya el 29 de diciembre 2009, en Gruta77. Junto a Punk Guerrilla participan igualmente en el Memoria Histérica Tour el 28 de octubre de 2010 celebrado en la sala Rock Kitchen.

El salto de calidad en esta nueva etapa que tímidamente se abría con estos conciertos lo dan cuando encaran la composición de temas nuevos. El catalizador parece ser el correo que Juanjo, que ha seguido ligado al mundo musical como productor musical (con el rapero cubano Nilo MC logró incluso una nominación a Grammy Latino en 2002) y artista electrónico, manda a Jesús en verano de 2012 con la letra de una canción: “Señor Presidente”. La propuesta del cantante pretende ser además el acicate que termine de animar a Jorge, al que se le ha diagnosticado cáncer. Amodia acepta encantado, pero desgraciadamente su amigo y batería desde los comienzos de P.V.P. fallecería el 3 de octubre de ese año. Sus compañeros deciden, sin embargo, continuar con el proyecto a modo de uno de los mejores homenajes póstumos posibles.

La manera en la que trabajan es telemática, cada uno desde su casa, aprovechando el estudio casero que tiene Juanjo, La Pequeña Jamaica, y los recursos con los que cuenta también Jesús, y poniendo en común los resultados cada cierto tiempo. Al periódico El País contaban que se habían impuesto ciertas premisas o condiciones a la hora de componer los temas: “Nada que tuviera que ver con el blues, nada de canciones de amor (hemos hecho en cambio una sobre los malos tratos), y no repetir estribillos”.

Para las colaboraciones contaron con Manolo UVI que grabó los bajos, excepto una relectura que hicieron de “El Coche de la Plas”, registrada unos días en los que el mítico bajista estaba de viaje en Asia, con lo que se encargó José Hernán. Para la batería contaron con Darío Gómez (Somas Cure), al que conocía Juanjo cuando fue asesor cultural del ayuntamiento de Leganés. También utilizaron un dúo de metales para la nueva versión de "El Coche de la Plas" y a un teclista chileno para el final del tema "Hermanos de Piel" que dio nombre al LP. Las mezclas las hizo Juanjo en La Pequeña Jamaica y se encargó el máster a Jesús N Gómez. Gracias a Regino Carreira (Séptimo Sello) se consiguió la distribución de Warner Music Spain

El resultado cobra forma en el disco “Hermanos de Piel” (Warner Music, 2016) para el que el hermano de Juanjo, Gregorio, reproduce el diseño que en su momento hiciera su padre para el interior de su primer disco “Miedo”.

El nuevo trabajo se presentaría en directo en el Rock Palace el 22 de junio de 2016 con esta formación que graba el disco. Cuando un par de meses después, el 21 de octubre de ese mismo año, tocan en la sala Changó de Madrid, además de consolidar a Manuel Quevedo –U.V.I.- en el puesto de bajista, incorporan a Rafa P.P.M. –Le Doc- (P.P.M.) como batería.

Que se trata de una banda ya legendaria lo confirman detalles como su actuación en El Sol el 4 de enero de 2018 en El Sol, ya que estaban celebrando en realidad 37 años y un día desde que tocaron por primera vez en dicha sala. Volverían a su escenario el 4 de mayo de 2019 para telonear a Eddie & and the Hot Rods en el marco del Festimad.

La estabilización de la nueva formación tiene su confirmación en la grabación del sencillo "¡Que os Den!" (Snap Records / Manolo UVI, 2019), con una cara A que insiste en la vena reinvindicativa de viejos guerreros y una cara B en la que hacen una versión del "Requiem" de Killing Joke.

P.V.P. ha sabido encontrar el momento justo para reivindicar sino una segunda oportunidad, sí la posibilidad de retomar su carrera musical de manera mucho más gratificante a cuando lo tuvieron que dejar.

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