foto del grupo Poch
Periodos activos
1980
Procedencia
Guipúzcoa/ Guipuzkoa
Estado
Inactivo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
24/01/2010
Estilos
32 fans

Decía Antxon Peón en una entrevista al Diario Vasco, que su amigo Ignacio Gasca -Poch-, con el que llegó a formar una banda de vida efímera (Coco Flash), brillaba. Añadía que “algunos se aprovecharon de ese brillo. Otros le acompañaron sin intentar iluminarse a su costa. Algunos saltaron al otro lado porque supieron que no podían darle todo lo que él, sin saber, exigía”. Y seguramente estaba en lo cierto en la cuestión del brillo, porque, sin caer en la tentación de hacer un ranking de popularidad sin sentido, pocos son los personajes que vivieron los agitados años de La Movida Madrileña con tanta repercusión como Poch. Cualquier crónica de la época que se precie, (casi) cualquier biografía de las bandas que entonces empezaban, incluye necesariamente una mención a Poch y a Derribos Arias. Aparecieron en programas de televisión, en películas, musicales… Sin lugar a dudas, fue representante y exponente de excepción de todo aquello. La genialidad de sus letras, su irreverencia casi infantil, lo surrealista de su actitud, sus excentricidades, lo injusto de su desgraciado final, convirtieron a Poch en un caso singular e irrepetible, en protagonista imprescindible, y aun a riesgo de exagerar, en mito.

Antes de la experiencia con Derribos Arias, Poch ya había estado en otros dos grupos, La Banda Sin Futuro y Ejecutivos Agresivos. El primero de ellos ya contaba en sus filas con Alejo Alberdi y Paul, con los que más adelante formaría Derribos Arias. Aunque encuadrados con otras bandas de la época en lo que luego devino en la escena radical vasca, la ironía de las letras de Poch los situaba en un plano diferente. Ejecutivos Agresivos, por otro lado, banda en la que participaron otros nombres ilustres como Jaime Urrutia, Paco Trinidad o Carlos Entrena, fue el proyecto que provocaba las continuas escapadas de Poch a Madrid. Incapaz de compaginar la actividad en ambas bandas, se marcha con Alejo de su San Sebastián natal a la capital para, en poco tiempo, poner en marcha, junto con Paul y Juan Verdera, Derribos Arias. Es con ellos con los que llegó la fama. Dos primeros sencillos “Branquias Bajo el Agua” (GASA, 1982) y “A Flúor” (GASA, 1983) simplemente imprescindibles, un disco interesante “En la Guía, en el Listín” (GASA, 1984), y unos cuantos maxis y singles constituyen el legado de la banda.

Curiosamente, el que hubiera sido el segundo larga duración de Derribos Arias se convierte, sin embargo, en el primer disco de Poch en solitario: “Poch se ha Vuelto a Equivocar” (Epic, 1985). Tal y como cuenta Alejo preguntado por la cuestión, hubo una serie de factores que enrarecieron la relación del cantante con el resto de la banda. Por un lado, Poch y él llevaban viviendo juntos desde que llegaron a Madrid hasta mediados de 1983. Evidentemente, el comportamiento caótico del primero en el ámbito doméstico no facilitaba las cosas, y cuando llegó el final de la convivencia, “que no fue nada amigable”, hubo repercusiones en el local de ensayo. La nota positiva de la experiencia, comenta Alejo, fue que “salieron dos letras bastante buenas ('Íntima Decoración' y 'Como uña y carne')”. Otro factor determinante, fue la expulsión de Paul, el batería, de la disciplina del grupo: “Aunque estaba de acuerdo con que era lo mejor para el grupo, Poch nos dejó a Juan y a mí el papelón de comunicar a Paul la decisión fatal. Estas cosas suelen dejar heridas abiertas, como fue el caso.

Pero sin duda, el detonante final fueron las operaciones de su manager, Santiago Cano, junto a Peter McNamee -involucrado en la producción de “Persecución” (MR-Ariola, 1983) el primer disco de Pistones- con las que pretendía repetir el éxito obtenido con Dinarama para con otros grupos de la compañía de contratación (entonces Roll, y posteriormente Diez/Diez). Alejo lo explicaba así en entrevista a El País: “El éxito de Alaska y Dinarama pilló por sorpresa a nuestros managers. Pensaron que podían repetir la jugada con todos los grupos y se aliaron con la compañía para quitarnos del medio al resto de la banda. Les gustaba el cantante pero nosotros sobrábamos”. La situación a la que se les enfrenta, tal y como nos refiere no podía ser más desesperante: “Así, tendríamos voz, pero no voto, y de trabajar con Paco Trinidad, que era como un miembro más, pasamos a hacerlo con un señor a quien no le podía importar menos nuestra música. Nos metimos en el estudio sin saber que la idea era grabar el LP por dos duros para venderlo por millones al mejor postor”. En lo que se refiere a las sesiones de grabación, el guitarra no duda en calificarlas como de “auténtica pesadilla (..) yo grabé todas mis guitarras solo en el estudio con McNamee, de un tirón y sin recordings, en la que fue una de las experiencias más desagradables de mi vida”. Aunque finalmente los bajos de referencia de Juan Verdera corrieron mejor suerte y aparecen en el disco, nada de lo aportado por Alejo quedaría registrado. El arreglo final de las canciones queda en manos exclusivamente de Peter McNamee y Teo Cardalda, mientras que a Alejo y Juan, a los que no se informa de estas últimas sesiones de producción, son dejados de lado: “nos dejaron de llamar para ir al estudio con excusas bastante peregrinas, pero un día nos enteramos de que había una sesión, así que Juan y yo nos plantamos en Kirios; sólo por las caras que pusieron los conspiradores al vernos entrar, ya valió la pena. Una vez descubierto el pastel, comunicamos a la concurrencia que nos negábamos en redondo a que tal puta mierda saliera bajo el nombre de Derribos Ariassi Poch y compañía querían sacar un disco concebido de aquella manera, que fuera bajo su nombre.” Juan, más lacónico en sus explicaciones, coincide en lo principal “se pasó de Alejo y de mí en la grabación del álbum”. Finalmente, y a pesar de lo amargo de la experiencia, Alejo no tiene problema en reconocer la buena voluntad de Poch al final del todo, se portó muy bien, porque el nombre del grupo no estaba registrado, se le había ocurrido a él y, de haberse empeñado, podía haberlo utilizado sin el menor obstáculo”.

Una vez producido el abandono de Alejo y Juan, se inició una “fatigosa peregrinación de meses por los despachos de mil y una disqueras”, que termina con la firma con Epic (una marca de CBS). La compañía, en su empeño por aprovechar el filón del momento y del personaje, apuesta duro en la promoción del producto, y al album le acompañan dos sencillos “Como Uña y Carne” (Epic, 1985) y “La Playa” (Epic, 1985). A pesar de todos los esfuerzos, este último no llega a convertirse en la canción del verano que hubiesen esperado desde Epic-CBS. Y es que, de hecho, el resultado del paso de Poch por su nómina, está a años luz de lo grabado con Derribos Arias. No es de extrañar pues, que dejasen marchar al artista con toda tranquilidad.

Unos años después, sin embargo, los caminos de Poch y Juan Verdera se vuelven a cruzar. Cuenta Juan que su estudio de grabación Audífono, situado en la madrileña Plaza del 2 de Mayo, estaba muy cerca del bar en el que Poch pinchaba música. De este modo, en poco tiempo, los dos se vieron grabando temas juntos “espontáneamente”. Se trata tanto de canciones que ha compuesto el propio Poch, como material de la época de Derribos Arias. Es de ese modo como empieza a gestarse “Nuevos Sistemas Para Viajar” (GASA, 1988), el segundo disco de Poch, en el que además colaborará una larga lista de amigos, como el propio Alejo, Teresa Verdera, Antonio Vega, Angel Altolaguirre, Patacho … A pesar de lo que se ha escrito al respecto, Juan recuerda haberlo pasado muy bien en la grabación: “Lo hicimos a conciencia y con tiempo, cosa que no habíamos tenido en las grabaciones anteriores”. El resultado del buen ambiente con el que se elabora el disco queda patente en el que puede considerarse un buen trabajo con el que quitar el mal sabor de boca que dejó el anterior.

Las extravagancias y ocurrencias surrealistas de Poch eran ya de sobra conocidas (se pueden encontrar un sinfín de anécdotas en las crónicas dejadas por allegados y conocidos: el jamón que consiguió introducir en Rock-Ola y que comió junto los allí presentes a mordiscos, su pasión por las latas de calamares, la forma rupestre de arreglar sus gafas a base de esparadrapo, la estética a base de perchas y pinzas de tender la ropa…), pero a medida que la enfermedad de Huntington que sufría progresaba implacablemente, problemas más serios comenzaron a incapacitarle. Irónicamente, para aquellos que no le conocían, los espasmos y descoordinación de movimientos resultaban meras manifestaciones de presuntos problemas con sustancias duras. La situación se hizo pronto insostenible y Poch tendría que volver a San Sebastián, donde queda al cuidado de sus hermanas. Es entonces cuando bajo la producción de Alejo, un elenco  de amigos y compañeros se juntan para ayudarle y sale el doble vinilo “El Chico Más Pálido de la Playa de Gros” (GASA, 1991). Foto de Poch en portada de Ouka Lele, cuadros de El Hortelano y versiones más que destacables de temas de la carrera de Poch, como por ejemplo la de La Frontera (“Como uña y carne”), Derribos Arias+Décima Víctima (“Europa”), Negu Gorriak (“Jainkoak gorde beza lendakaria”), Siniestro Total (“Taxi, conduzca por la sombra”), Vegetales 2+ Sweet (“Aprenda alemán en 7 días”), Gabinete Caligari (“La chica de Brasil”), Los Enemigos (“Mosquitos Blitz”) o Fangoria (“Branquias bajo el agua”) por mencionar quizás las más destacadas.

Los síntomas del deterioro de Poch son entonces más que evidentes, como lo prueba la entrega del premio que le concede Radio Nacional de España por el mencionado disco homenaje. El relato que hace Pedro Otero en Las Lágrimas de Macondo en 1993 de su encuentro es descorazonador: “Me encontré, por contra, tremendamente abatido al contemplar cómo su capacidad ejecutoria dejaba de existir. La guitarra se le caía de las manos. Poch no podía tocar ningún instrumento, ni apenas cantar. La progresiva descoordinación de sus nervios había destrozado su carrera”. Los deslavazados temas que dijo tener en una cinta constituyen pues la última producción inédita del que vinieron a llamar Syd Barret español. Finalmente Ignacio Gasca, Poch, murió en San Sebastián (donde nació en 1956) el 18 de septiembre de 1998.

Prueba fehaciente de que Poch traspasó con creces la dimensión de mera estrella fugaz del ambiente musical ochentero es el homenaje “entrañable y familiar” que,  justo 10 años después de su muerte, se celebró en San Sebastián a iniciativa de sus más allegados y (primeros) amigos, Rafa Berrio (músico), Mariví Ibarrola (fotógrafa) y el ya mencionado Antxón Peón (que moriría un año después). El acto incluyó una nutrida retrospectiva musical y actuaciones musicales de bandas locales.

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Discografía del grupo

Comentarios

foto del usuario Raúl Alonso
Raúl Alonso
24 enero, 2010 at 02:06

Genio

foto del usuario Budoson
Budoson
2 julio, 2010 at 01:58

¡Y yo estuve en ese homenaje!

foto del usuario Markus Breuss
Markus Breuss
13 octubre, 2015 at 10:14

Poch participa también en la obra MADRID RECOGE NARANJAS del album Copa de Veneno de CLÓNICOS (Ediciones Cúbicas 1990) en la que es, junto con Javier Corcobado, autor del texto. Entre ottema.la cantante Fatima Miranda colabora también en este tema.

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