foto del grupo Paco de Lucía
Periodos activos
1960 - Actualidad
Procedencia
Cádiz
Fecha publicación
19/11/2008
Estilos
1 fan

¡Grupo en proceso de creación!

La sombra que Paco de Lucía proyecta sobre el flamenco contemporáneo es alargada. Muy alargada. De Lucía no sólo ha renovado el lenguaje de la guitarra flamenca: sus hallazgos y sus aportaciones han inaugurado una nueva forma de entender “lo flamenco”. Desde el acercamiento (armónico, compositivo) al jazz o a la música caribeña, hasta la reivindicación del flamenco como música digna de todo tipo de recintos “serios”, pasando por la introducción de nuevos instrumentos y nuevas formaciones, la trayectoria del guitarrista gaditano ha marcado siempre un antes y un después.     

Francisco Sánchez Gómez nace en Algeciras, Cádiz, el 21 de Diciembre de 1947. Es de sobra conocida la durísima disciplina a la que le somete su padre desde pequeño, decidido a hacer de él una figura de la guitarra flamenca. La leyenda habla de interminables jornadas de prácticas con una pierna atada a la cama, algo que el guitarrista siempre ha desmentido. Sea como sea, es innegable que el pequeño Paco “el de Lucía”, como lo conocen sus vecinos, ha nacido con un talento fuera de lo común. A los doce años asombra a los aficionados en el dúo Los Chiquitos de Algeciras, junto a su hermano Pepe. A los catorce obtiene un premio especial en el Concurso Internacional de Flamenco de Jerez. Acto seguido los dos hermanos se integran en la Compañía de José Greco y parten de gira americana durante nueve meses. Cuando regresan la familia se instala definitivamente en Madrid, donde a Paco le llueven las ofertas para actuaciones en tablaos y fiestas privadas.

En 1967 se produce el acontecimiento: Paco conoce a Camarón tras compartir ambos escenario en las giras del Festival Flamenco Gitano. Nace entonces una de las uniones artísticas más determinantes de la historia del flamenco. Los discos que graban juntos Camarón y Paco de Lucía a finales de los años sesenta suponen una auténtica revolución, tanto por el cante torrencial del de la Isla de San Fernando, como por el toque sin precedentes del guitarrista. Los dos congenian también en el terreno personal y mantienen a partir de entonces una relación de estrecha amistad, marcada por el respeto y la admiración mutua, hasta la muerte del cantaor.

Pero, más allá de su deslumbrante colaboración con Camarón, Paco de Lucía tiene en mente proyectos más ambiciosos para la guitarra flamenca. En 1973 graba “Fuente y Caudal” (Universal, 1973), disco en el que se incluye la rumba “Entre dos aguas”, sin duda el tema más popular de toda su carrera. La pesadilla de los puristas está servida: “Entre dos aguas” incluye acompañamiento de bongos y bajo eléctrico. En 1975 el guitarrista, acompañado por su hermano Ramón, cosecha un triunfo mayúsculo en el Teatro Real, recinto hasta ese momento reservado exclusivamente a la música clásica. De esta manera Paco de Lucía se erige en pionero del flamenco entendido como música seria. El escritor Félix Grande finaliza así los comentarios al programa del Teatro Real: "La guitarra de Paco de Lucía está mostrando en versiones incomparables las abrasadas lágrimas de su tierra por todas las salas de concierto del mundo. Aún faltaba el Teatro Real. Muchas gentes opinarán que Paco de Lucía se honra actuando en un recinto tan ilustre. Hay que opinar también que ese recinto ilustre se llenará a su vez de honra cuando en él empiece a sonar la música de este andaluz del pasado, del presente y del mundo".

1976 es el año de “Almoraima” (Universal 1976), uno de sus discos más celebrados, en el que Paco empieza a desmarcarse de las sombras gigantescas de Niño Ricardo y Sabicas, sus principales influencias de juventud. Destacan en “Almoraima” esa bellísima reinterpretación de las sevillanas que es “Cobre” y la minera “Llanos del real”, de una hondura casi mística.

Con “Paco de Lucía Interpreta a Manuel de Falla” (Universal, 1978) el guitarrista se marca un nuevo reto: "Mi intención no ha sido meterme en el mundo de la música clásica. Lo que he intentado ha sido devolver la música de Falla a sus raíces". De este modo, algunas de las más célebres piezas de “El Sombrero de Tres Picos” (1919) o “El Amor Brujo” (1915) adquieren, en la visión de De Lucía, nuevos e insospechados matices. Se trata de un disco que dividió a la crítica, pero que conquistó plenamente al público.

“Friday Night In San Francisco” (Philips, 1980) supone el nacimiento del Guitar Trio, una especie de grupo de all-stars de la guitarra en el que, además de De Lucía, figuran los guitarristas americanos Al Di Meola y John McLaughlin. El mano a mano que De Lucía y Di Meola se marcan en “Mediterranean sundance / Río ancho” resulta ciertamente impresionante. En cualquier caso, el disco es más una exhibición circense que otra cosa.

En 1981 De Lucía forma un sexteto de brillantes instrumentistas que logra lo imposible: hacer el flamenco más jazzero (o el jazz más flamenco) que nadie había escuchado jamás. A este grupo hay que agradecerle una notabilísima aportación: Rubem Dantas, percusionista brasileño, introduce por primera vez el cajón en el mundo del flamenco, un elemento insólito en aquel momento, pero que se haría prácticamente imprescindible con el paso del tiempo. El sexteto, del que forman parte, además de la guitarra de De Lucía y la percusión de Dantas, el bajo de Carles Benavent, el saxo alto y la flauta de Jorge Pardo y la segunda guitarra y el cante de Ramón de Algeciras y Pepe de Lucía, hermanos de Paco, graba en ese mismo año de 1981 “Sólo Quiero Caminar” (Universal, 1981), uno de los primeros ejemplos de lo que más tarde se llegaría a conocer con el nombre de “nuevo flamenco”.

“Siroco” (Universal, 1987) ve la luz en 1987 y coge a todo el mundo por sorpresa. De Lucía aparca por un momento sus inquietudes más heterodoxas y nos regala uno de sus discos más hondamente flamencos, probablemente el más hermoso de toda su carrera. En “Siroco” el lenguaje de la guitarra flamenca se enriquece con armonías insólitas, la mayoría de ellas de origen jazzero. El genio de De Lucía consiste en hacer pasar casi desapercibidas estas innovaciones, en sonar más auténtico que nunca incluso cuando introduce acordes completamente ajenos a la tradición flamenca. La emoción desborda todos y cada uno de los temas del disco, algunos de los cuales figuran entre las mejores composiciones de Paco (“Mi niño Curro”, “La Barrosa” o “Casilda”) .

El sexteto vuelve con “Zyryab” (Universal, 1990), un disco más bien discreto, sobre todo si lo comparamos con “Siroco”. En cualquier caso, temas como “Tío Sabas” (tarantas), o “Zyryab”, donde interviene el pianista Chick Corea, resultan memorables.

En 1991 Paco graba el célebre “Concierto de Aranjuez” (Universal, 1991), del maestro Joaquín Rodrigo. El disco constituye una escucha fascinante, a pesar de que en su momento los puristas (los de la música clásica esta vez) lo considerasen una especie de sacrilegio. El propio Rodrigo definió la interpretación como “bella, exótica e inspirada”. El disco se completa con unos arreglos (a cargo de Cañizares) de tres piezas de la “Iberia” de Albéniz, en las que escuchamos a un De Lucía tremendamente evocador e inspirado.

“Live In America” (Universal, 1993) es un vibrante testimonio de la música en directo del sexteto. La guitarra de Paco suena trascendental durante todo el disco, especialmente en las revisiones de “La Barrosa” y “Tío Sabas”.

En 1996 De Lucía vuelve a encontrarse con Di Meola y McLaughlin. El resultado es “The Guitar Trio” (Verve, 1996), un trabajo mucho más sofisticado y disfrutable que el famoso “Friday Night in San Francisco”.

“Luzía” (Universal, 1998), ofrenda póstuma de Paco a su madre, es una de las cumbres de la discografía del guitarrista. Obra riquísima en matices, ambiciosa, en la que destacan la sobrecogedora rondeña en homenaje a Camarón, y la no menos sentida siguiriya dedicada a Luzía, La Portuguesa. En ambas piezas, y sin que sirva de precedente, Paco canta unas emocionantes estrofas.

“Cositas Buenas” (Universal, 2004) hace honor a su nombre. Es éste un disco exuberante y luminoso, alegre, en el que Paco se reinventa de nuevo. A destacar esas bulerías (“Que venga el alba”) en las que, por arte de la tecnología, Paco y Camarón vuelven a hacer arte juntos.

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Discografía del grupo

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