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Biografía de Mileth - La Fonoteca
foto del grupo Mileth
Diego González Cereijo

Mileth es una formación que hace metal pagano galaico, que nace en la Mariña lucense allá por el 2009. Actualmente en la formación nos encontramos a: Dana da Carballeira (voz, coros), Marcos do Relicario (guturales, coros, bouzouki, zanfona y percusión tradicional), Xacobe do Seixo Branco (guitarras, acústicas, guturales, coros), Xurxo dos Corvais (guitarras), Cristian da Limia (bajo, bouzouki), Elías do Eido do Clariño (violín, coros, percusión tradicional), Xurxo das Cornamusas (gaitas, flautas y teclados) y Adrián Moa (Batería en directos).

Mileth surge de una ensoñación de dos chicos allá por el 2009, año en el que empezamos a componer con la intención de hacer una música de corte extremo pero inspirado en la cultura y música tradicional gallega. Hablo de quimera, porque tardamos varios años en conseguir hacer esto realidad, no sólo a nivel compositivo, sino a la hora de conseguir montar una banda y ser capaz de tocar los temas que íbamos creando, ya que empezamos como el típico combo de guitarras, bajo, voz y batería y acabamos metiéndonos de lleno en el aprendizaje de instrumentos como el violín, la zanfona, el bouzouki, o la percusión tradicional. La inspiración llegaba no sólo del estudio de nuestro legado histórico, mitológico y cultural más arcano, sino del costumbrismo, del paisajismo o de la propia idiosincrasia de la música tradicional. Algo en nuestro interior empezó a desear acercarnos a nuestra música de una forma vivencial, no bastaba con componer melodías, queríamos empaparnos de nuestras raíces musicales, aprender a tocar eses instrumentos con los que nuestros padres, abuelos y antepasados habían interpretado su música popular. Por lo que de esa vaga y puramente hedonista idea inicial de mezclar Folk y Metal saltamos a un mundo paralelo en el que pasamos años atrapados hasta poder salir por un instante y grabar nuestro primer disco” explica Marcos.

El origen de su nombre está en la adaptación del  “del vocablo gaélico Miledh, personaje que aparece retratado en el ‘Libro de las invasiones de Irlanda’. Según esta epopeya de carácter mitológico, los hijos de Mil partieron de las costas gallegas para conquistar este territorio, siendo considerados los antecesores de los actuales irlandeses. Tomar como nombre Mileth no recuerdo bien si fue motivado por la romántica que suponía reivindicar esta mitología irlandesa como parte  de nuestro propio patrimonio, un tanto errático en el espacio y tiempo, o simplemente fue porque en ese momento estaba leyendo dicho libro, nos sonó bien y no le dimos muchas más vueltas.

Hay gente a la que le llama la atención que no usemos una palabra gallega, incluso hay a quién no le parece coherente, pero lo cierto es que el nombre parte de un contexto en el que creíamos que sólo lo utilizaríamos ‘a nivel doméstico’. Soy una persona que tiende a conceptualizar y a buscar la coherencia en todo, pero ahora que pienso en ello me resulta gracioso que algo a veces tan azaroso como el bautismo de un grupo pueda llegar a ser motivo de discordia. Lo que realmente importa es que cuando se pronuncie el nombre de tu grupo se vincule a tu música, sin más, y creo que Mileth es un nombre con fuerza sonora, es evocador, y a la vez, fácil de asociar sin perderse en demasiadas interpretaciones”.

Utilizan la etiqueta de Metal Pagano Galaico, una mezcla entre metal extremo, folk y música tradicional gallega… “Por una parte, hacemos un metal de corte extremo en donde sí usamos recursos del black metal, estilo que ha sido nuestra principal influencia, sobre todo en los 90. Por otra parte, sí, el término folk, como es más amplio, encaja bien dentro del conjunto de ingredientes de este caldo musical. Aunque en realidad, dentro de este género, hemos querido acercamos más a la música tradicional gallega, sobre todo después de empezar a empaparnos de ésta. Yo por ejemplo, allá por el 2010 y por total casualidad, empecé a ir a clases de pandeireta con Felisa de Leilía, Elías también comenzó a ir a la Escuela de Artes y Oficios de Vigo..., vamos, que a los muchos referentes que teníamos dentro de nuestra música, como podían ser Na Lúa, Berrugüetto, Milladoiro o incluso algunos que ya habían hecho fusiones muy rockeras y progresivas como los lucenses Taranis, se añadió esa vivencia de conocer algo más de nuestro folclore más puro, por decirlo de alguna manera, ya que mucha de nuestra música tradicional está contaminada por los quehaceres de la etapa franquista. Pudimos empaparnos de muchas piezas recogidas de su contexto, que aunque agonizante, aún permanece vivo, y sobre todo, de abrir una ventana más introspectiva.

Por otra parte, sí es cierto que a veces usamos el término ‘música tradicional’ como parte de nuestro ADN, pero no es algo que se deba tomar de forma textual, en realidad lo que hemos hecho es inspirarnos en esas músicas de raíz. Usamos sus modos, ritmos o formas melódicas como un ingrediente más con el que poder enriquecer el plato. Lo mismo sucede si hablamos de referencias tomadas de la música Metal. En el disco puedes escuchar desde riffs más heavys a otros típicos del death melódico escandinavo, o mismo partes con influencias más avantgarde, progresivas o ambientales. Teníamos claro que no queríamos seguir más dogma que el de crear una música que nos divirtiese luego al escucharla. Para nosotros tiene todo el sentido, ¿para otra gente? Pues resulta sorprendente encontrarnos con opiniones capaces de encontrar ese mismo significado”.

La tradición marca su sonido. También la mitología y el entorno natural gallego, especialmente O Val do Xistral y la Mariña… “Algunas de las letras nacen de leyendas o viejas historias de esta comarca, por lo que recurrir a la descripción de su naturaleza como recurso narrativo ayuda a acompañar a los pasajes musicales de una serie de evocadoras imágenes. Por otra parte, a nivel personal, tengo una extraña filia con mi tierra a la hora de componer, necesito estar en mi hábitat natural y supongo que es por varios motivos: por la libertad y tranquilidad que uno tiene en un entorno rural, por esa conexión con la naturaleza con la que as convivido desde pequeño y, especialmente, porque cuando estoy en Burela o en O Valadouro, que son mis dos referentes mariñaos, son períodos en los que no tengo que trabajar y tengo tiempo para desconectar de otros proyectos y dedicarme a ello. Allí es más fácil encontrar la inspiración en el mar, los valles, la niebla, el orballo, en esa naturaleza cambiante tan peculiar que tenemos en A Mariña. Pero también en la rabia de ver las negligencias con nuestro patrimonio natural y cultural”.

Una de sus señas de identidad es es la incorporación de instrumentos regionales a vuestra música: zanfona, gaita, arpa de boca… “El folk metal, como tal, es un movimiento que podríamos considerar que comienza a definirse a principios de los 90 en Reino Unido de la mano de grupos como Skyclad, aunque lógicamente hay sonidos muy anteriores en los que se fusiona el rock con el folk. La llegada de violines y flautas al metal era algo de esperar y no se tardó en fusionar Metal con músicas de raíz, es más, incluso líricamente en los ochenta ya había esta conexión entre folclore y metal extremo en países escandinavos, países del leste... Digamos que tenemos como cerca de treinta años de historia en los que encontrar cientos de referentes de cómo incorporar instrumentos del folclore propio a la música metal. Pero lo que se antojaba sencillo, para nosotros no lo era, porque por un lado, nuestra experiencia en la música era prácticamente nula, y por otra parte, estábamos cansados de escuchar esas fórmulas repetidas una y otra vez. No se trataba de querer crear algo nuevo, eso no está a nuestro alcance, era más una cuestión de sentirnos a gusto con nosotros mismos. Queríamos ser honestos pero al mismo tiempo éramos muy pretenciosos. Así fuimos tejiendo poco a poco nuestra música, aprendiendo e incorporando todo aquello que descubríamos y encontraba su significado en cada canción, desde acompasar ritmos diferentes de batería y ‘culleres’ hasta  fusionar el sonido de un órgano con una zanfona sobre un riff de corte Black, por ponerte algún ejemplo. También ha sido divertido jugar a alternar ritmos de muiñeira con blast beats. En definitiva, sí, hay mucho ensayo-error, mucha prueba hasta que surge eso que para nosotros tiene significado, y claro, detrás de todo ello, hay mucho trabajo, pero creo que lo que mejor define el carácter de nuestra música es haber compuesto centrándonos más en el componente emocional que en cualquier otro aspecto técnico o estilístico”.

En 2012 graban la maqueta “Cancionerio da Enxebre Escuridade” (2012), tres cortes –“Cantar de cego pos xordos”, “Cuarta pregaria na lúa morta” e “Esperta, letárxica e erma fraga!”- grabados en el estudio casero de Marcos. Estos quedarían recogidos en el recopilatorio “Recolleita dos Demos que Han de Ser Esquecidos” (Autoproducido, 2016).

En 2019 llega su primer larga duración: “Catro Pregarias no Albor da Lúa Morta” (Sound Age / Darkwoods, 2019). Un trabajo intenso y realmente recomendable cuyo concepto nos explican, “la idea del concepto parte de un antiguo rito mortuorio que se realizaba en Galicia llamado O Abellón. Esta práctica descrita por el escritor Alfredo Brañas como un ritual para ayudar al alma a desprenderse del cuerpo, parece conectar con otro rito de origen pagano en dónde también los asistentes al velatorio se disponían en círculo alrededor del muerto. Con sus cantos, que recordaban al volar de un abejorro, guiaban el alma del guerrero que abandonaba su cuerpo para viajar a la luna y regresar a la tierra reencarnada en abeja. Nos hemos servido de esta historia para darle al disco un sentido espiral y narrar un viaje en el que el caminante va pasando por diferentes etapas de su vida simbolizadas en cuatro plegarias que hace a través de los cuatro elementos fundamentales: agua, viento, tierra y, por último, el fuego que simboliza su muerte, el fin del camino terrenal. Pero el viaje continúa y en No albor da Lúa se recrea ese rito del Abellón, con el que el alma, el quinto elemento simbolizado implícitamente en este viaje a través de la propia música, viaja a la luna para volver a renacer.

No se trata propiamente de un disco conceptual, son diversas historias que se unen siguiendo éste hilo conductor, aunque al mismo tiempo, con ella también se representa la propia historia del grupo, su nacimiento en los valles de O Xistral, su inspiración en las costas cantábricas, su posterior despertar ya en tierras atlánticas y su casi disolución justo antes de poder reencarnarnos cual abeja que ha aprovechado todo lo aprendido en este largo camino para emprender un nuevo viaje con este disco”.

Con respecto a la grabación indican que “fue un proceso largo, intenso, divertido aunque también con momentos duros. El encargado de la grabación fue Zoilo Unreal, conocido sobre todo por formar parte de Unreal Overflows, grupo de death metal progresivo, y que además, en los últimos años, está sacando grandes proyectos como productor. Al principio estábamos un poco indecisos sobre dónde poder grabar, no había muchos precedentes aquí en Galicia en nuestro estilo, pero finalmente nos decantamos por este pequeño estudio de Marín por recomendación de otros compañeros con los que había trabajado, su flexibilidad en cuánto a adaptarse a nuestros tiempos (fuimos unas dieciséis personas las que pasamos por el estudio durante el mes de grabación) y sobre todo, por el entusiasmo mostrado cuando le presentamos este proyecto. Su vinculación personal fue clave para conseguir este resultado.

Otro punto a destacar de la grabación fueron las colaboraciones. Teníamos claro que queríamos vincular a gente del mundo folk y de la música tradicional en el proyecto con el fin de aunar ambos mundos de una manera orgánica, queríamos que la comunión no sólo fuese estilística, sino real. Les presentamos el proyecto a distintas personas, con un poco de escepticismo la verdad, pero para nuestra sorpresa la idea cuajó y no dudaron en participar, incluso vincularon a más personas. Su aportación ha sido sin duda una de las experiencias más mágicas que recuerdo de esos días en estudio, no sólo por sus estupendas interpretaciones, sino por los grandes momentos que nos dejaron en el recuerdo: las charlas, las bromas, sus historias personales… ese factor humano, el buen rollo creado es algo que quizás nadie escuche cuándo suena en el disco, pero que a mí siempre me vendrán a la mente cada vez que escucho alguna canción. La fusión fluye porque la grabación ha sido un proceso vivo, en dónde personas han compartido algo más que partituras, han compartido una experiencia, la de aunar ambos mundos desde la más pura honestidad”.

El disco tiene dos ediciones, una a cargo del sello español Darkwoods y otra a cargo del sello ruso Sound Age Productions.

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