foto del grupo Lisabö
Periodos activos
1990 - Actualidad
Procedencia
Guipúzcoa/ Guipuzkoa
Estado
Activo
Publicado por
Elena Branco
Fecha publicación
21/02/2008
Estilos
28 fans

Autogestión. Palabra clave sin la cual no se podría comprender la manera de ver la música de Lisabö. Y es que la necesidad de controlar todo el proceso de elaboración de sus discos llevó a la banda, ya desde sus inicios, a grabar, producir y distribuir su maqueta. Más adelante, confían en Esan Ozenki y su heredera Metak para editar sus álbumes, dejando claro ellos mismos el por qué en una entrevista concedida en 2002 para La Factoría del Ritmo: “Son gente que trabaja bien y que respeta tu trabajo. Si no lo hubiésemos sacado con ellos lo hubiéramos hecho por nuestra cuenta: no se puede dejar tu trabajo en manos de cualquiera”.

Tras la quiebra de Metak, sienten que es el momento oportuno para aumentar el control sobre sus composiciones, y tienen las herramientas para ello, así que crean la plataforma BideHuts junto a Inoren Ero Ni, Anari y Hotel. Cada uno de los grupos que conforma este proyecto tiene que hacer todo lo que supone poner el disco en circulación, una carga de trabajo extra que les da a cambio una libertad mayor a la hora de encauzar su trabajo por el camino que ellos crean más conveniente.

Pero vayamos por partes. En 1998, Karlos Osinaga (bajo y voz), Ibán Zabalegui (batería), Imanol Urizar (guitarra y voz) y Javi Manterola (guitarra y voz), aún sin nombre de grupo, empiezan a quedar para tocar por mera diversión. Al año siguiente la cosa se pone algo más seria, y ante la posibilidad de empezar a actuar en directo, deciden que Lisabö (que significa Lisboa en sueco), es un buen nombre para el grupo. Ofrecen entonces sus primeros conciertos, ayudados por Galder Izaguirre (batería de DUT), y al poco tiempo nace su maqueta Berak Ekoztua” (1999), un CD demo con siete temas, que gustó tanto que muchos lo consideraron su primer disco. La alta calidad de sonido con que estaba grabada, y la presentación del CD en una caja de cartón con tonos rojizos diseñada por ellos mismos, hizo que se expandiese aún más la leyenda de esta maqueta (y digo maqueta porque, al fin y al cabo, es como los miembros del grupo la concibieron).

Tras esta primera experiencia discográfica Imanol abandona la banda, así que continúan dando conciertos como trío. Su prestigio no deja de crecer hasta el punto de que, el 10 de octubre de ese mismo año, se presentan en Vergara como los afortunados teloneros de Fugazi, todo un lujo para un grupo maquetero, pero, eso sí, un lujo que se habían ganado a pulso con la energía de sus directos.

Y mientras en los escenarios las cosas marchaban así de bien, en los ensayos se estaba fraguando un profundo cambio. Al compartir local con otro grupo y tener siempre dos baterías montadas, Aida Torres comenzó a tocar con ellos por pasar un buen rato, y las ideas que iban surgiendo les hicieron plantearse firmemente la posibilidad de funcionar con dos baterías. Así es como Aida entra definitivamente en la banda en el año 2000, metiéndose de lleno en la grabación de “Ezarian” (Esan Ozenki, 2000). Precisamente, la novedad de las dos baterías convirtió la grabación en una experiencia agotadora. Eso sí, la prensa especializada supo reconocer el trabajo duro y bien hecho, y la oleada de elogios y aplausos comenzaría a llegar desde Rockdelux, Ruta 66 o MondoSonoro, entre otras publicaciones. 

Ya en 2001, la banda prepara junto al escritor Martxel Mariskal un espectáculo, del cual surgen las tres canciones que forman parte de su EP “Egun Bat Nonahi” (Acuarela, 2002). Tras su publicación, Lisabö se sume en un silencio de dos años que no se romperá hasta 2005.

Después de este largo paréntesis, Javi decide dedicarse a tiempo completo a Amodio, proyecto compartido con el belga Aurélien Rotoreau. Su marcha supone una reestructuración de la banda: entran Ion Yugueros al bajo y Eneko Aranzasti a la batería, de modo que Ibán y Karlos se cuelgan las guitarras y siguen adelante como quinteto. 

Con esta nueva formación editan “Izkiriaturik Aurkitu Ditudan Gurak” (Metak, 2005), en los estudios Bonberenea de Tolosa, bajo el control técnico de Karlos. No es esta su primera experiencia en este campo, ya que llevaba unos años dedicándose de lleno a la grabación de otros grupos teniendo, además, la oportunidad de tomar apuntes del mismísimo Steve Albini mientras se desarrollaban las sesiones del "Speritismo" (BOA, 2003) de 12Twelve. Al igual que en el EP, muchas de las letras del disco corren a cargo de Martxel, unos textos en los que trata de desmenuzar una idea: el deseo. Pero su aportación no es la única en este nuevo trabajo. "Izkiriaturik" fue planteado desde su inicio como un disco de colaboraciones, en el que finalmente participaron Anari, Akauzazte, Experience, Riddim, Carlos Desastre, Selam, Xabier Erkizia y Manta Ray. Este álbum se lanza como la quinta referencia de la serie Pil Pil Sessions que oferta la discográfica Metak.

Como es comprensible, no hubo gira del "Izkiriaturik" ya que, reunir a tantos grupos hubiera sido excesivamente complicado, además del gasto económico que ello hubiera supuesto. Por lo tanto, en seguida comenzaron a preparar “Ezlekuak” (BideHuts, 2007). Unos meses antes de entrar a grabarlo, Aida deja la banda, una salida que desencadena una crisis en el grupo. Sus miembros dudan que Lisabö pueda soportar más cambios, y se plantean disolver la formación. Por suerte, la vuelta de Javi evita la incorporación, indudablemente más problemática, de nuevos miembros, y esto les anima a seguir adelante, con una mínima reestructuración: Ibán vuelve a la batería, para devolver a Javi la guitarra que había dejado años atrás.

Al poco tiempo ya estaban metidos en el estudio trabajando en el que es, por ahora, su último disco. Su edición corrió a cargo de BideHuts, y su licencia fue registrada en Creative Commons 2.5, una digna alternativa a la SGAE que, entre otras cosas, permite una libre distribución de la obra siempre y cuando sea citada su autoría. Por otro lado, este nuevo camino de la autoedición brindó al grupo la posibilidad de presentar su trabajo en vinilo, formato por el que sienten un cariño especial. De hecho, ellos mismos se han encargado de poner en circulación las copias en formato LP (que incluye una copia del CD en su interior), mientras que la distribución de la tirada en CD la han dejado en manos de Gorbanaketan.

Los críticos de música que, como hemos visto, están interesados en el quinteto de Irún desde que estos asomaron la cabeza al panorama musical nacional, no se han olvidado, ni mucho menos, del "Ezlekuak". En las listas publicadas con los mejores discos nacionales correspondientes al año 2007, este álbum ocupa las primeras posiciones (Rockdelux y Rolling Stone lo sitúan en el segundo puesto, y Rockzone en el cuarto).

Tras un largo paréntesis de cuatro años en los que no se sabe nada de Lisabö más allá de su trabajo en Bidehuts, llega por fin en el mes de diciembre "Animalia Lotsatuen Putzua" (Bidehuts, 2011). A punto de finalizar el año les da tiempo a presentarlo en una minigira por Euskadi y a que entre de nuevo como mejor disco del año en las listas de varias revistas especializadas. Por el camino se han quedado la colaboración de Maite Arroitajauregi al chelo y el bajista Ion Yugueros, sustituido por Xabier Zabala.

Lejos de quedar agotados por el trabajo que ha supuesto sacar "Ezlekuak", aún les quedaría fuerza para defenderlo en directo. De hecho Lisabö dan lo mejor de sí sobre los escenarios, no importa si tocan en el Teatro Principal de Castellón abarrotado (Festival Tanned Tin' 07) o si tocan en una pequeña carpa en Azpeitia ante unas cien personas (Triku Festa, 2007). Su actitud no cambia, porque ellos tienen claro lo que han ido a hacer allí, y tienen las herramientas adecuadas: dos baterías perfectamente sincronizadas y bien aprovechadas para crear una infinidad de matices; unas líneas de bajo inteligentes capaces de desprender rudeza y emotividad al mismo tiempo; dos guitarras con un sonido muy personal que coquetean con el noise y el post-rock por momentos; y dos voces que se complementan a la perfección, y que son capaces de transmitir al público sensaciones tan fuertes como la afonía que les espera al día siguiente. Una puesta en escena al servicio del rock, y nada más. En algo tan aparentemente sencillo como eso reside la grandeza del directo de Lisabö.

Ta hori da dena, ta ezer gehiago.

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