foto del grupo Grado 33
Periodos activos
2000
Procedencia
Pontevedra
Estado
Inactivo
Publicado por
Fernando Fernández Rego
Fecha publicación
28/09/2009
Estilos
7 fans

Detrás de Grado 33 está Carlos Ordóñez, uno de los personajes más prolíficos de nuestra escena: fue pionero del techno minimalista de tintes oscuros con Prozack, mostró su cara más house en Gauss, se unió a HD Substance en Discodé para acercarse a la música disco de los 70, al house y a Daft Punk; y montó junto a Silvania el proyecto experimental Radio, grabando el delicioso “Radio” (Elefant, 1999).

En el 2000 se asocia con Alexandra Cabral -a la que conoce por los afters de Vigo- para dar forma a Grado 33, dando rienda suelta a un tecnopop oscuro que lo acerca por momentos al post punk, a Krafwerk y a grupos como Aviador Dro, Parálisis Permanente y Décima Víctima. También debe mencionarse el regusto new romantic y nueva olero que nos dejan sus composiciones, en ese sentido, la conexión con Alaska y Pegamoides también es innegable. En una entrevista concedida a Xavier Valiño en el 2003 para la web Ultrasónica, Carlos confirmaba estas influencias, “es lo que escuchaba en mi casa cuando tenía doce años. Escuchaba los discos de mis hermanos mayores; eso me ha influido mucho. Uno de ellos era punk, pero de los de verdad, escuchaba The Clash, Ramones, Desechables, Parálisis Permanente... Mi otro hermano era new romantic, iba maquillado y usaba abrigos largos. Escuchaba Mecano, OMD... Todo eso te marca. De adolescente descubrí a Cocteau Twins y todo lo de 4AD, a New Order, Décima Víctima, La Dama Se Esconde. Todo eso era muy emocionante. Ya desde pequeño coqueteaba y jugaba con cajas de ritmo, así surgió todo lo demás. Si te fijas, el primer disco de Prozack, que sonaba a bacalao, está dedicado a Eduardo Benavente, y el segundo, ya mucho más abstracto, se llama Tan Lejos, como la hermosa canción de Décima Víctima”.

Sólo nos dejan un disco, el brillante “Ya se Oculta el Sol” (Autoreverse, 2002), once canciones en las que las máquinas se funden con las melodías y unas letras frías y crudas llenas de una nostalgia embriagadora.

Es una pena que el proyecto no tuviese continuación pero es todavía más triste la poca repercusión del grupo y su camino hacia el olvido más atroz. Hoy en día son unos rara avis de nuestra escena, injustamente infravalorados.

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Discografía del grupo

Comentarios

foto del usuario citizengrey
citizengrey
30 marzo, 2010 at 18:07

uno de los mejores discos de los dosmiles!
una delicia en la que echo de menos algún tema que finalmente no se incluyó en el disco como “Soy un inútil social”

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