La ola fría que llegó tras el punk desde el Reino Unido, la que habían provocado bandas con querencias por los sonidos oscuros como Joy Division, Killing Joke o Siouxie and the Banshees, también terminó azotando a la escena española de los 80. Si bien algunos adoptaron directamente la crudeza y salvajismo de este rock gótico, siniestro, hubo quienes desarrollaron una vía experimental mucho más pop basada a veces en la electrónica pero que conservaba los parámetros oscurantistas básicos. Esa vertiente, encabezada quizás por las atmósferas que eran capaces de crear por ejemplo Décima Víctima, tendría en Agrimensor K, Lavabos iturriaga, Alphaville o Los iniciados (la banda que de manera semi-anónima llevaban elementos de los anteriores y de Aviador Dro) algunos de sus más claros exponentes.

Desde Burriana (Castellón), un grupo de amigos del instituto que se conocen desde la época del colegio comienza a quedar para tocar bajo el nombre de Radioactivos Neurosos. Empezaron experimentando con cajas de ritmo y teclados, llegando a grabar incluso algunas de las cosas que tocan. De esta primera etapa se conserva alguna cinta de hasta hora y media de ensayo seguido.

Tras diferentes variaciones en la formación original provocada por la salida de algunos de los miembros originales, la banda se estabiliza en 1982 con Juan Luis Montoliú (voz y guitarra), José Héctor Marco (sintetizadores, caja de ritmos y "fenómenos extraños"), Hilario Traver (teclados), Juan Vicente Vernia –Juanón- (bajo) y José Luis Ferrer (voz). Además deciden cambiarse el nombre a Funeraria Vergara "El nombre surgió en una paseo de camino al instituto", nos cuenta Hilario, "y Héctor le añadió la coletilla de Vergara. Supongo que se le ocurriría por algún familiar o conocido".

Un nombre además que se ajustaba a la perfección con el de algunas de las bandas del momento que también hacían uso de apellidos para designar casas, gabinetes o empresas de derribos. Proyectos de aquellos años todos ellos que sirvieron de inspiración para los primeros pasos de los de Burriana: "No interesaba todo lo que estaba surgiendo entonces en España con la infinidad de grupos agrupados bajo el sobrenombre de La Movida, y también influencias de grupos que ya empezaban a esonar por aquí como The Cure, Joy Division, Bauhaus, Residents..."

Atraídos más por los teclados que por las guitarras, fascinados por igual por la onda siniestra antes mencionada como por la música experimental, electrónica o industrial, adquieren un MS20 y un MS10 con el que empiezan a funcionar.

Componen temas que mezclaban cierta necrofilia con grandes dosis de humor. Ofertas de productos funerarios a señoras con ofertas y suculentos descuentos en caso de deshacerse del marido o algún hijo; consultas directas a las mismas acerca de la vida que les resta o sarcásticas cuestiones de orden político en la época de la Segunda Guerra Mundial constituyen el grueso de las historias de sus primeras canciones.

Con Juanón oficiando como técnico de sonido el grupo comienza a grabar canciones en diferentes maquetas, que hacían circular en el ámbito local.  Entregaron por ejemplo varias de ellas a Miguel Ángel Villanueva, miembro de Los Auténticos de Castellón y responsable del programa de radio Extraños en la Noche. Fue él además el que acuñaría el término de necro-pop para designar el sonido de la banda y el que los animaría a participar en un recopilatorio que estaba preparando auspiciado por la Diputación de Castellón. "N-340" (Diputación Provincial de Castellón, 1984) traía 12 temas de bandas locales, como Morcillo el Bellaco y los Rítmicos (Castellón), Cinema (Burriana)... Funeraria Vergara participaría en este trabajo con el tema "El difunto".

Para las hojas interiores con información sobre cada una de las bandas que aparecían, y en un intento de potenciar la imagen que transmitían, el grupo se hizo fotografiar un cementerio.En la correspondiente a Funeraria Vergara decían: "Fundas de guitarras de madera de pino con formas de ataúd, sonrisas a dientes cerrados, estampitas y devocionarios de los más variopintos santos, santas, vírgenes y angelitos, ejercicios de sano y solaz sarcasmo, músicas entre el disparate y el lirismo, entre la risa y la mueca, entre Transilvania y Burriana".

Al poco de salir a la calle el disco recopilatorio, con la primera de las maquetas ya grabada, Hilario deja el grupo. No volvería a juntarse con sus compañeros en los escenarios hasta un tiempo después, justo cuando la banda se transformaba en el primero de los proyectos que surgirían de Funeraria Vergara: Fernando Gallego.

Aparecían en sus actuaciones ataviados siempre de Semana Santa. Debutaron en las fiestas de Grao de Burriana, con unos 14-15 años, con una puesta en escena que incluía la aparición del cantante del interior de un ataúd que habían conseguido. El público no quedó precisamente encantado con todo ello y terminó arrojando una lluvia de frutas y hortalizas al escenario: "Quizás esperaba algo más folclórico". Tampoco la respuesta en el ámbito familiar fue positiva, ya que terminaron castigados por el esfuerzo que supuso a sus madres recuperar la ropa utilizada como disfraz para posteriores procesiones.

También tuvieron algún que otro problema en un concierto que dieron en Valldalba (Castellón) cuando dejaron apoyado el ataúd que pensaban utilizar en la actuación aquel día junto a la puerta de una casa en la que precisamente se había producido un fallecimiento. Ante lo que entendieron como una burla o blasfemia, los familiares del muerto reaccionaron con indignación contra los componentes de la banda.

La ambientación fúnebre coincidía por ejemplo con el tono solemne de bandas como los ya mencionadas: Agrimensor K, La Casa Usher, Décima Víctima, Los Iniciados... Estos últimos, refiriéndose bien a Anubis y esoterismos egipcios similares o a druidas y seres marinos de leyenda, aportaron varios discos en la misma línea a la que parecían seguir Funeraria Vergara. De hecho los de Burriana mencionan a los madrileños cuando se les pregunta por grupos de la época con los que se sintieran más identificados. “Conseguimos adquirir su segundo LP “Todo Ubú” (DRO,1983) y que lamentablemente perdimos en una fiesta del instituto donde íbamos disfrazados con sotanas que tomamos prestadas por unas horas del colegio de Carmelitas de Burriana. Al finalizar la fiesta –con gran pericia por nuestra parte- las volvimos a dejar donde estaban, en los aposentos de los frailes, pero con el añadido de un ligero perfume a vodka y ginebra que, parece ser, no fue advertido por las autoridades eclesiásticas ya que no hubo posteriores represalias”.

A raíz de la edición del vinilo “N-340” Funeraria Vergara actuó con mayor frecuencia. Recuerdan por ejemplo cuando tocaron con La Unión en un festival de Benicarló.

Es en 1984 cuando la banda comenzó un proceso de reinvención en diferentes proyectos. Primero sería Fernando Gallego, grupo con el que se aventurarían en la música industrial y que estaría formado por los mismos componentes de Funeraria Vergara salvo Juan Luis Montoliú, pero sí Hilario. Tras un par de años, en 1986, se transformarían en Decubito Supino, que harían música experimental hasta 1988, momento en el que volverían a cambiar a No Lo Conozco Madre. En paralelo en 1990 arrancan con El Otro Ilustre Colegio Oficial de Pataphysica (EOICOP), combo de “punk deminónico” o “cabaret surrealista” al que se irían incorporando diferentes elementos provenientes de otras bandas.

De Funeraria Vergara no se volvería a saber hasta mucho después, cuando les contacta el sello barcelonés Doméstica, interesados tras escuchar los temas de las maquetas digitalizados por Juanón. En la presentación del recopilatorio “Non Plus Ultra 1980-1987” (Domestica, 2012), disco en el que se incluía un tema de Fernando Gallego (“Almuerzo desnudo”) la formación de EOICOP, que incluía miembros de Funeraria Vergara, tocó tres temas del repertorio de estos últimos.

El tema "Beato" de Funeraria Vergara iría dentro de una especie de segunda parte del anterior recopilatorio: "Non Plus Ultra 1980-1989 Vol. 2" (Doméstica, 2013).

Además acuerdan la edición de una selección de las canciones de las cintas que les pasa Juanón en forma de vinilo. Es así que se gesta “Después de un Día Antes” (Doméstica, 2013), disco de ocho canciones que representa la posibilidad de poder escuchar a Funeraria Vergara varias décadas después de su desaparición, cuando su alejamiento del Madrid de La Movida, de Vigo y de Barcelona, les condenó a una trayectoria extraordinariamente breve. Un reconocimiento tardío que desafortunadamente no han podido disfrutar todos, ya que Juanón, responsable directo de que el material de la banda estuviera accesible, falleció en 2012, un poco antes de que saliera el disco.

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Discografía del grupo

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