foto del grupo Dinamita Pa los Pollos
Periodos activos
1980 - 1990
Procedencia
Vizcaya/ Bizkaia
Estado
Inactivo
Publicado por
Rafa García-Purriños
Fecha publicación
25/10/2011
Estilos
10 fans

La segunda mitad de los años 80 es un buen momento comercial y artístico para la música española: el público parecía dispuesto a acoger cualquier propuesta, y en todos los estilos surgen grupos dispuestos a ofrecerla. Este ambiente permite que escenas tradicionalmente reservadas a públicos minoritarios salgan a la luz, jóvenes de todas las estéticas y tribus pueblan los institutos y las calles. La escena rockabilly no es una excepción. El triunfo de los renovadores del género en el Reino Unido ha terminado calando. Aquellos grupos que han sabido -y querido- suavizar su propuesta, acercándose a géneros más accesibles como el pop o el surf, han triunfado a lo grande, y las discográficas acechan a la caza de nuevos talentos. De todas formas, la mayoría de jóvenes de gustos musicales y estéticos cercanos al rockabilly, ajenos a todo esto, sólo piensan en divertirse, como músicos en grupos musicales, o como público: proliferan los conciertos, las bandas de vida efímera, las fiestas, los bares, los festivales y los fanzines que, a menudo, eran elaborados y distribuidos por los propios grupos.

Así ocurría en Bilbao con un fanzine llamado como una canción de Eddie Cochram que, como referente más cercano, había sido versionada por la banda de juerguistas suecos que mezclaban rockabilly con psichobilly, ska y punk con el nombre de King Kurt: “Nervous Breakdown”. Al frente del mismo estaba Javier Zaitegi (Javi 90') que, además, ejercía como cantante en uno de esos grupos efímeros, llamado Los Jefes. En este grupo, por pura diversión, ponía su voz carismática para, además de versionar clásicos del género, interpretar las composiciones de su guitarrista, Roberto Mata, también conocido como Capitán Mondo. Temas rápidos y divertidos, a medio camino entre el country y el rockabilly y con letras que nos hablan del mundo de los rednecks, las granjas, los ranchos, los rodeos, los cantantes de country, las fiestas vaqueras, los tractores y camiones y, cómo no, de los pollos.

Los Jefes iban cambiando de componentes y adquiriendo una personalidad propia y original, en especial por la incorporación de un animoso (y estridente) coro de chicas, The Bloody Marys, que al final van quedando reducidas a dos: Reyes Torío y Nela Rodríguez. Con estos ingredientes, más la entrada de dos componentes: Óscar Calleja, The Wildcat, al bajo, y el batería Miguel Labanda, El Tejón, se termina de construir el grupo, que cambia de nombre, primero a Capitán Vicio y, por fin, a Dinamita Pa Los Pollos, un nombre extravagante que va a contribuir a ser conocidos y pasar de boca en boca. Pero, para eso, primero hay que ponerse en el mapa.

Para su fortuna, consiguen llamar la atención de Juan Ramón Viles, por entonces batería en Duncan Dhu, trío donostiarra que gozaba de una enorme popularidad por aquellos tiempos. Este músico confía en el grupo y les patrocina un primer trabajo, “Bienvenidos al Gallinero” (Discos Suicidas, 1987), grabado en los estudios Tsunami y distribuído únicamente en formato cassette. En él, con un sonido sucio y mejorable, con más de maqueta que de disco, ya están parte de las canciones que, pocos años después, serían muy conocidas e incluso alguno de los que podíamos considerar clásicos del pop español de los 80, como “Bourbon”.

El trabajo, obviamente, no va prácticamente a ninguna parte fuera de su círculo más cercano, pero contiene los elementos que caracterizan a Dinamita Pa Los Pollos: coros entusiastas, composiciones aceleradas y bailables, letras divertidas, mezcladas con otras cosas como incluso algún tema psychobilly. Sólo falta pulir un poco el estilo y, claro, el sonido.

Lo más importante, Juanra Dhu ya tiene algo con lo que intentar convencer a su discográfica Grabaciones Accidentales, para que les edite un disco en condiciones. En la discográfica saben verlo, o simplemente no se pueden negar a lo que parecía una apuesta fuerte de un componente de uno de sus grupos insignia, y deciden empezar por un formato, el mini LP, muy utilizado entonces, para lo que ponen a los Dinamita en manos de uno de los fundadores del sello, que es también uno de los productores estrella del momento: Paco Trinidad, quien conoce muy bien su oficio y de inmediato descubre lo que tiene que hacer con ellos. El sonido se pule, se convierte en un rockabilly country bailable, con elementos de pop y, en cierta medida, pachanguero. Orientado, en todo caso, a la fiesta más desenfrenada.

Así, regraban seis de las canciones del primer cassette, añaden una nueva -“Cantante de country”- y las editan con el título “No Molestes a Pa' Cuando Está Trabajando” (Grabaciones Accidentales, 1988), que refleja perfectamente el universo redneck que recogen sus canciones. Participa Juan Ramón Viles en calidad de ayudante de producción.

No es que sea un éxito enorme y rotundo, pero sí se escucha bastante, se vende bien, les hace merecedores de una nueva oportunidad, esta vez en larga duración, y les pone en el camino del éxito. El nombre también ayuda a que el disco pase de boca en boca y se prepare el terreno para el larga duración que, con el título de “Purita Dinamita” (Grabaciones Accidentales, 1989) y la producción, de nuevo, de Paco Trinidad, se edita casi de inmediato, para no perder la inercia.

El éxito es enorme, los dos primeros lanzamientos, “Pandilleros” y, sobre todo, “Billy Joe” se escuchan muchísimo en radios y en bares, y se vende como rosquillas, alcanzando, en pocas semanas, el disco de oro. El grupo gira por todo el territorio español, llenando plazas de toros y otros recintos de aforo medio - grande. Sin embargo, toda fiesta tiene su resaca y este gran triunfo produce también un cierto efecto negativo, ya que Dinamita Pa los Pollos quedan encasillados en el cajón de grupos fiesteros, ideales para una buena juerga, donde no pueden faltar pero sólo para eso.

Y ese camino ya parecía agotado, así que, cuando los Dinamita lo ven y deciden cambiar su sonido en su siguiente largo, “Sin Rodeos” (Grabaciones Accidentales, 1990), las ventas bajan de forma significativa, aunque siguen funcionando en directo, y se escuchan todavía canciones como “Juanita Calamidad” o “La sombra de una cruz”. En "Sin Rodeos" se pone de manifiesto su voluntad de crecer, evolucionar hacia un rock menos desenfrenado y más elaborado dentro de un sonido accesible y comercial, con canciones más trabajadas, con más arreglos aunque, eso sí, dejándose por el camino el entusiasmo, la frescura y la originalidad, y encontrándose con que no hay hueco para ellos.

Tras ese bajón de popularidad y ventas, a la hora de entrar de nuevo en el estudio, surgen las dudas y esa cierta desorientación, desgraciadamente, se traslada a las canciones, por lo que “Juntos y Revueltos” (Grabaciones Accidentales, 1992) nos muestra a una banda que, realmente, no sabe a qué carta quedarse, si continuar en una línea juerguista y bailable, pero inspirada en el modelo de grupos como The Pogues; si seguir en ese rock guitarrero un tanto soso e impersonal de vocación comercial o volver a la línea rápida y bailonga de sus primeras entregas (aunque con mucha menos convicción y alegría), recuperando temas populares como el de “Los hermanos Jones”.

Finalmente el disco pasa desapercibido y, tras la gira veraniega de 1993, la discográfica les informa de que no van a renovar su contrato. Surgen entonces importantes diferencias sobre el camino a seguir, si buscar una discográfica y continuar en un plan comercial, si volver a los orígenes y permanecer en la escena rockabilly, buscando discográfica en esa línea… estas discrepancias en lo musical se terminan convirtiendo en irreconciliables, y en discusiones que, al final, desencadenan el final de Dinamita Pa Los Pollos.

Como despedida, la discográfica edita el recopilatorio "Los Mejores Años de Nuestras Vidas" (Grabaciones Accidentales, 1993), en el que están incluidos todos los sencillos, alguna rareza y dos temas inéditos. Desde entonces, poco se sabrá de los Dinamita. La mayoría dejarán la música. Reyes Torío se dedicará a la producción musical y a la edición discográfica a través de la dirección, junto con Albert Gil (Brighton 64, Matamala, Top Models), de la independiente Al.leluia Records, y recientemente hemos tenido ocasión de ver a Javier Zaitegi como cantante de  Jukebox Racket, banda de sonido mucho más rockero, que formó junto con la mayor parte de los miembros de The Boogie Punkers.

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