foto del grupo Conemrad
Periodos activos
1985 - 1998, 2008 - 2012
Procedencia
Santa Cruz de Tenerife
Estado
Inactivo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
03/12/2015
Estilos
2 fans

Da la sensación al escuchar a quienes conocieron a Conemrad y tuvieron la ocasión de verlos en directo, de que se trataba de un grupo apabullante, con una puesta en escena arrolladora que arrastraba a una pequeña legión de fieles seguidores allá por donde tocaban en las Islas Canarias y que logró convencer en su momento a jurados en los certámenes y concursos en los que participaron. Movidos por unas, quizás desquiciadas, ganas de explorar mil y una vertientes diferentes, su trayectoria se caracterizó por una continua evolución que llevó su música desde el oi! de sus comienzos hasta el metal de su etapa final, pasando antes, eso sí por el ska y el rock duro. La suya es una historia llena de intensidad en la que hubo hueco para los excesos en sus provocaciones y momentos conflictivos, y que sin duda dejó profunda huella en los amantes de la música contundente realizada en Canarias.

De igual forma que los expertos hablan abiertamente de microclimas a la hora de estudiar la meteorología canaria, se podría analizar el punk primigenio en las islas a partir de escenas locales. Ya sólo en Tenerife, la ciudad de San Cristobal de La Laguna fue un hervidero de bandas que competía con la actividad de la capital, Santa Cruz. Siendo como es ciudad universitaria, el flujo de población estudiantil no termina quizás de explicar completamente sin embargo, el porqué fue precisamente allí donde aparecieron nombres como Escorbuto Crónico, Guerrilla UrbanaRebaño de Dios o Conemrad. Oficiaron los primeros de banda pionera y germinal de proyectos posteriores que incluso se nutrieron con algunos de sus componentes. Jordi Márquez, que terminaría siendo su cantante desde julio de 1982, cuenta que desde bien pequeño, cuando apenas era un niñato de 17 años, ya se juntaba con Lison y Zurda, batería y guitarrista respectivamente de Escorbuto Crónico. Cuando estos se disolvieron, Jordi y Jorge Cortizas –Kuervo-, el último batería del grupo, decidieron seguir juntos por su cuenta, en lo que Zurda entraba a formar parte de Guerrilla Urbana.

Por su parte, Txetxo Baucells contaba ante las cámaras del documental “Conemrad Revisited. Una Historia Underground” (Paolo Cutre / Andrés Gutiérrez, 2014), que fue precisamente intentando reproducir los acordes de las canciones de “Documentación” (Jaja, 1982) de Escorbuto Crónico como empezó a tocar rudimentariamente el bajo en 1983. No tenía dudas al respecto: “Escorbuto eran mejor que los Sex Pistols”. En el instituto no tardó en acercarse a Carlos Pérez y a Elena, que terminaría siendo bajista de Chute de Esperma. Juntos conformaban un trío especial: “Éramos los tres raros con nuestras pintas: Yo de punkarra, Carlos completamente de skin y Elena de after-punk”.

Carlos, junto a su hermano Pepe Pérez, tocaba en Vado Permanente y consigue convencer a Txetxo para que se una a ellos tras oír alguna de las cintas con grabaciones rupestres de sus prácticas caseras con el bajo. La orientación que adquiere la banda era bastante primaria: “Tres acordes arriba y abajo y versiones de los Sex Pistols”, contaba Carlos. El repertorio de referencias de la banda, a tenor de lo que se puede escuchar de alguna cinta que dejaron grabada, se extendía a Decibelios y Cockney Rejects. Compartían local de ensayo con un grupo de música mucho más dura, Odio Callejero, en el que también estaban los hermanos Pérez a cargo de bajo y guitarra, y Jordi tocaba la batería. Por lo visto no lo hacía nada mal, pero todo el mundo coincidía en el cantante excepcional que se perdía limitado a las baquetas.

Tardarían poco en organizarse en un grupo oi! con Diego, miembro también de Vado Permanente a la batería. Comenzaron llamándose BOE, y de esta guisa se estrenaron en una fiesta del 1º de Mayo, en la que compartieron escenario con Ataúd Vacante. De aquella actuación recuerdan que fue “un desastre absoluto”, algo esperable teniendo en cuenta que, por ejemplo, Txetxo, que había cambiado a la guitarra hacía apenas un mes, dejando a Carlos el bajo, y que antes del concierto la afinaba “medio pedo”.

Duraron poco con el mismo nombre, dejándose convencer por la sugerencia de Kuervo, siempre cercano a la banda. Aficionado a la lectura, le llamó la atención un artículo que leyó una vez en una revista acerca de la posible eventualidad de un alarma por ataque nuclear, y en concreto quedó atrapado con el hecho de que el Gobierno de la nación pudiera hacer uso en esos casos del denominado Control de Emisiones Radioeléctricas: Conemrad. A todos convenció lo inusual del nombre para un grupo de punk: “Nos gustó, sonaba anglosajón sin serlo”.

El primer concierto grande, ante una audiencia numerosa, lo dieron en el Parque Viera y Clavijo de Santa Cruz de Tenerife. Lo hicieron ante unas 300 ó 400 personas acompañados en el escenario por Rebaño de Dios.

En julio de 1985 graban una maqueta “Conexiones Múltiples de Radio” (1985) con Silver, cantante de Ataúd Vacante, que por entonces tenía un equipo medio decente (una pequeña mesa de mezclas conectada a una pletina cassette con la que grabar en directo) en un local de ensayo casero que tenía instalado en su casa. “Recuerdo que les hice incluso garbanzos para comer”, corrobora él. Txetxo por su parte, de lo que se acuerda es de haber manchado la alfombra de la casa sin querer con la cerveza que estaba bebiendo. La cinta contenía una decena de temas que bien podrían considerarse los típicos de una banda Oi! con títulos como “Ska” (que reconocían llamar así genéricamente por ser de ese género), “Oi!”, versiones de los Cockney Rejects y del “Los 7 Enanitos” de La Polla Records, hasta una canción dedicada a la cerveza incluyeron.

Diego tiene que dejarles pronto porque se fue a estudiar a EE.UU. Su sustituto, en 1986, sería precisamente Kuervo, aunque antes se vería sometido a una prueba por el grupo que no terminaría de convencer a todos de inmediato. Llevaba meses sin tocar desde que abandonó Escorbuto Crónico, pero aun así no tuvieron problema en darle una oportunidad. Su participación resultaría crucial para terminar de orientar la música del grupo hacia el ska.

En el local de Guerrilla Urbana hicieron varias grabaciones en 1986, más que para vender las cintas, para comprobar cómo sonaban. Aun así las maquetas terminarían circulando entre sus aficionados. Jordi comentaba tener el punk muy asimilado a la hora de componer las canciones: “Temas proletarios, soy un vago, reivindicar el lugar que queremos tener…”. El mismo Kuervo participaría en la modificación y composición de alguna letra, “pero musicalmente ya estaban formados”. Así por ejemplo ayudó en la composición de uno de los temas emblemáticos de la primera etapa de la banda: “Soldados del asfalto”. La canción, siguiendo cánones no escritos del género, se refería precisamente a la naturaleza de ejército callejero de los skins. El batería contaba haberse inspirado tras la conversación con un policía en comisaria en la que estaban detenidos, al llevarles la comida a la celda: “Siempre andáis con las botas ¿No os cansais? Pareceis soldados. Con las ganas que tenía yo de quitármelas cuando estaba en la mili”.

La banda empieza a mover una auténtica pequeña legión de seguidores que además tiene la oportunidad de verlos tocar tanto con Guerrilla Urbana o Rebaño de Dios, como con La Polla Records en febrero de 1986.

Otra de los temas de aquella primera época fue “La Laguna por África”. Canción, en principio, jocosa y de incorrección política extrema terminaría convirtiéndose en una auténtica pesadilla para Conemrad. Txetxo trataba de explicar años después para el fanzine Zarata qué les llevó a componerla: “Esa canción fue una gilipollez. Nunca pensamos que transcendiera más allá de la mera provocación que se adoptaba con frecuencia en los ’80. Desde luego que no éramos racistas. La idea que originó el tema fue una simple provocación a lo “políticamente correcto” y a todo el montaje que por entonces se estaba haciendo del “We Are The World” en el que los grandes divos del Rock, todos forrados, desde sus tronos nos decían al resto de mortales que había que acabar con el hambre en el Tercer Mundo”. El caso es que fuera cual fuera la intención de la banda, el resultado fue una canción que a ritmo de desenfadado ska resultaba extremadamente explícita en contra de los africanos que había por las calles de la ciudad canaria. El guitarrista concluía admitiendo: “De todas formas, ya te digo, aunque el tema sólo pretendía provocar, la forma en que lo planteamos fue un gravísimo error porque la letra es demasiado explícita y hoy reconocemos que hay tragedias humanas, y el racismo lo es, con las que no se puede jugar.”

A todo ello se le uniría la alarmante deriva hacia posiciones cercanas a la extrema derecha de Jordi. En alguna escapada por Barcelona, antes incluso de ir con la banda, frecuentó compañías de miembros ultras, y ya de vuelta en las Canarias, en sesiones fotográficas Carlos aparece con la polémica camiseta de Adolf Hitler en “tour europeo”, como ya ocurriera con Fray cantante de Decibelios. Asimismo Kuervo recordaba haber tenido que quitar pegatinas del National Front en contra del I.R.A. que Jordi ponía en las paredes de de Los Viejos, el bar de La Laguna al que iban los punks y skins de la época. Fue el batería, especialmente activo en la realización de fanzines (Cirrosis) y participación en protestas y movilizaciones políticas, el que de manera más frontal se enfrentara a la actitud del cantante. Jordi por su parte, no parece conceder más importancia a todo aquello. Ante las cámaras del documental afirmaba seguir la política de “hacerse notar”, de apuesta por la estética de la violencia de bandas como Angelic Upstarts o Sham 69. Sus canciones decían girar principalmente acerca del “pueblo rebelándose contra el opresor, que nadie te toque los cojones”. El resto de la banda lo tomaba como una moda pasajera que “ya se le pasaría”. Carlos indicaba que en realidad, no había necesidad de pedir explícitamente perdón porque entonces sí que se hubiera dado la impresión de que la banda había compuesto la canción con intención de molestar. Kuervo, por el contrario, no lo veía así, y de hecho no entendía que el grupo se desentendiera de la cuestión. De hecho recordaba amargadamente cómo cuando tiempo después tocara con Guerrilla Urbana por la Península siempre tenía que desmentir en cada sitio al que llegaban que en realidad Conemrad no era un grupo nazi o racista. “Se tenía que haber ido Jordi, pero me fui yo”. Y así fue, ya que a finales de 1986, abandonaría la banda.

Para cubrir la baja Conemrad se restructura de manera que se sea Carlos, bajista hasta entonces, el que se encarga de las baquetas, pasando su hermano Pepe a las cuatro cuerdas. Con esta formación grabarían entre mayo y junio de 1987 la maqueta “Soldados del Asfalto” (1987) en los estudios A.S. a cargo de Antonio Galán. La cinta del bulldog en la portada, que se movió muchísimo, recogía principalmente temas previos del grupo, entre ellos el mismo “La Laguna por África”, que les marcaría casi de por vida.

Uno de los resultados de la difusión que tuvo la grabación fue la apertura de los escenarios de gaztetxes y salas vascas. En una gira que les ayudó a organizar Javi Destruye, los canarios llegaron a tocar en 20 días mucho más de lo que solían tocar hasta entonces. Pasaron por Bilbao, Andoain, Ondárroa… en lo que no dudaron en catalogar como “giras kamikazes” en las que participaron en manifestaciones y protestas, dando conciertos en los que su estética skin no generó problemas en audiencias formadas muchas veces por “pies negros”. De hecho uno de los aspectos que más llamó la atención de Txetxo fue la poca importancia que se concedía en el Norte a la apariencia y la estética: “No hacía falta ninguna pinta” para hacer punk. Por ello no sería casualidad que a su vuelta, el guitarrista empezaría a dejarse el pelo largo y que un año después, en 1988, pusiera en marcha junto a Carlos una banda en paralelo, Síndrome, con la que dan rienda suelta a su vena rock and roll. Llegarían a tocar junto a Conemrad en pases en los que Jordi, en su vertiente más teatral, aparecía disfrazado al más puro estilo Naranja Mecánica.

En 1989 graban en un estudio de Santa Cruz una nueva maqueta en la que se certifica la evolución del sonido del grupo, que empieza a situarse en regiones equidistantes entre el rock y el ska. Historias de ambientación casi de gangsters (como la de “Chicago”, finalmente una de las canciones más sobresalientes de todo el repertorio del grupo) teclados para alguna que otra intro tocados por Jordi, medios tiempos, guitarras heavies y una suavidad melódica que la banda no había demostrado hasta entonces… La grabación de la cinta se realizó en un estudio de Santa Cruz, utilizando bobinas utilizadas previamente muchas veces, con lo que algunos de los silencios se ven rotos por “ruidos extraños”, que no eran sino restos del contenido de las mismas.

El 2 de junio de ese mismo año participarían en la Muestra Regional de Música Rock celebrada en La Palmas, compitiendo con bandas como The Furious Island Brothers, Ultimatum, Cuarto Tiempo, Los Dalton y La Pista Búlgara en condición de ganadores del certamen anterior celerbado an la Plaza de Toros de Santa Cruz, y donde también habían tocado Conemrad. Ganaron el certamen facturando un concierto espectacular. “Hacíamos una chatarrada en comparación con Conemrad. Sonaban compactos” decían precisamente desde este último combo. Enrabietados por haber sentido que se les hacía el vacío en la prueba de sonido, reduciéndoles notablemente el tiempo de prueba, salieron “como motos”, “puestos de speed hasta los huesos”, consiguiend o enganchar pronto a todo el personal allí congregado con la energía de su puesta en escena. El resultado final del concurso tardó en quedar claro, entre otras cosas porque, como descubrirían más tarde los componentes de Conemrad, uno de los miembros del jurado era el mánager de una de las bandas participantes, que intentó decantar el veredicto hacia sus intereses. Terminado el certamen, y casi de refilón alguien les comunicó que habían resultado vencedores y merecedores por tanto de las 300.000 pesetas del premio, que invertirían íntegramente en preparar una nueva gira por el País Vasco.

La potencia de los directos de la banda se ponía de manifiesto casi en cada una de sus actuaciones, que podían ser tan tumultuosas como la que dieron junto a Krull, Rebaño de Dios y Los Dalton en la Plaza de Santa Cruz. La combinación de distintas tribus urbanas entre los seguidores de las bandas desembocó en el caos generalizado: “Los skins pegando a los rockers, a los de la Cruz Roja…”.

En 1990 hacen un intento de grabar los temas con los que dar forma a un LP. Van para ello a los estudios Acentejo en La Victoria de Acentejo, un pueblo al norte de Tenerife, pero no terminaron de entenderse con el técnico de sonido, “un tipo acostumbrado a orquestas de merengue. No dábamos con el sonido. Recuerdo incluso que le llegamos a poner el “Electric” (Sirex, 1987) de The Cult y le dijimos: ‘Mira tío, esto es lo que queremos’. Bueno, el pobre hombre puso un careto…”, cuenta Txetxo. El fiasco le supuso al grupo unas 100,000 pesetas, sin que pudieran aprovechar nada de lo registrado.

Cuando se les llama para tocar en el programa que T.V.E. dedicó al rock canario en 1990, la banda elige “Chicago”, que tocan enfundados en rigurosas chupas de cuero (salvo Pepe). Jordi, con gafas de sol y cabellera en proceso de poblarse una vez terminada su mili (Txetxo estaba en pleno servicio militar y aparece sin embargo, con pelo marcialmente corto) enfundaba el micro con la mano izquierda en lo que colaboraba al ritmo frenético de la canción con el teclado.

Pocos meses después repetirían en los estudios Manzana de La Laguna, aunque esta vez con idea de preparar una maqueta. Lo hicieron todo en directo en un domingo, y con maneras ya decididamente de grupo de rock. Abandonado el ska, la banda explora en temas como “Cae la noche”, “Bala Perdida”, “A todo gas”, “Un trago más” o “Dios te salve cerveza” la apología a su condición de irredentas criaturas de la noche. La cinta, con la que certificaban una nueva metamorfosis musical, incluía versión de Steve Jones en su modo más rockero con “Get ready” y se cerraba con dos temas instrumentales, “Sin mirar atrás” y “En pie de guerra”.

El rumbo decidido hacia las posiciones más duras del rock termina de certificarse con el fichaje de Juanjo como segundo guitarra, pasando el grupo a ser un quinteto en 1991. La conexión con la nueva incorporación se produce coincidiendo en el local de ensayo, empezando a tocar juntos. Lo primero que harían en este formato sería la grabación de una maqueta a modo de preparación de un trabajo más largo. Registraron las canciones en un cuatro pistas de Txetxo en el mismo local de ensayo, con el Pescadilla (Cicatriz, Quemando Ruedas) que era quien hacía las veces por entonces tanto de técnico de sonido como de manager del grupo. La cinta, que llevaba una media docena de temas (“En pie de guerra”, “Hasta el fin”, “Fuera de la ley”, “Caballo de hierro”, “You’ve got a reason” y “Bala perdida”) es, en realidad, una puesta a punto del grupo antes de encarar la grabación de un disco.

Tras su llegada a las Canarias el Pescadilla se encargó, además de gestionar las actividades de Conemrad, de poner en marcha el Ruta 66 cerca de La Laguna, por donde pasarían una gran cantidad de grupos, tanto locales como los que visitaban las islas de gira. Los mismos Conemrad se convertirían en banda residente de la sala. Por entonces la música del grupo había virado decididamente hacia el hard rock de querencia norteamericana, con estética motera de tatuajes (a los que se dedicaría el propio Jordi) y camisetas de indios americanos. De esta guisa sería como entrarían en marzo de 1993 en los estudios Multitrack a grabar temas nuevos. Sería la grabación definitiva, su primer contacto con un estudio de verdad aprovechado más allá que para una simple maqueta. Utilizaron un 16 pistas analógico, mesa Soundcraft a cuyos mandos estuvo Paco Chinea… Como resultado una colección de nueve temas recurrentemente acerca del sexo, alcohol, vivir la noche como si fuera la última, sin pensar en responsabilidad alguna ni en lo que viene mañana: “Bala perdida”, “Sin mirar atrás”, “Fuera de la ley”, “A todo gas”… Conemrad editaba así por fin, tras ocho años en la brecha, un LP, “Nº 8” (Multitrack, 1993), para cuyo título se refirieron precisamente a esa trayectoria, desde 1985 hasta el 1993, a la vez que se hacía un guiño a la etiqueta del bourbon Jack Daniels. La banda lamentó sobre todo la mala distribución que tuvo, que atribuían entre otras cosas, a la dificultad de competir con Manzana, que copaba el mercado local con sus discos.

En TVE, en el programa Enróllate en 1994 hicieron play back con “Bala perdida”. Greñas sobre la cara de Txetxo y Jordi, que con un chaleco de cuero dejaba el pecho descubierto y los tatuajes de su brazo, y maneras de banda de rock duro en la que el bajista y los dos guitarristas se buscaban por el escenario poniendo los mástiles de sus instrumentos en paralelo.

Conemrad fueron de nuevo a Euskadi en 1995, en concreto a tocar en el Villa de Bilbao, donde lograron hacerse con un accésit junto a Pi LT, de Mungia (Vizcaya), en la sección de rock duro, que ganaron los gallegos Absorbed. Aprovechando el desplazamiento, girarían por el norte acompañando a Beer Mosh. El final de año lo celebran en una fiesta en la sala Ruta 66 compartiendo escenario con Hermanitas, Afán de Lucro y Los Passos.

La imagen fija que había dejado el disco acerca de Conemrad volvería a perder validez con la nueva evolución que experimentarían. Contaba Jordi ante la cámara que las variaciones en el sonido de la banda, que no fueron pocas a lo largo de su trayectoria, se producían de manera casi natural, sin responder a programa alguno: “No había control sobre los cambios”. Si, por ejemplo, el cantante acudía a un ensayo con una cinta de los británicos Zodiac Mindwarp (and the Love Reaction) y la ponía, el resto de grupo reaccionaba positivamente. El sonido terminaba por calar en la banda, en lo que hacía en esos momentos. “El cambio fue escuchar a Metallica” decía Txetxo. En una vuelta de tuerca más en la exploración sinfín de sonidos diferente, Conemrad terminaría deslizándose de manera irreversible hacia el metal. Los cuatro temas que grabarían en 1996 de nuevo en los estudios Multitrack, -“There’s nothing left to you”, “We’re the nightmare”, “Misfits”, “Read my lips (Fuck you bastard)”- entrarían a formar parte de un CD que se sacó de forma provisional, sin intención decidida de distribuirlo.

Para muchos este último viraje musical fue demasiado brusco de seguir. “No era su escena, no era su música”, se llega a comentar en el documental sobre su trayectoria. Jordi no ahorraba críticas pasados los años: “Fuimos degenerando hasta caer en el metal. Puro declive”. Poco a poco la actividad de la banda empieza a disminuir. El número de conciertos se hace alarmantemente bajo y de hecho, llega a funcionar un proyecto en paralelo, que entre bolos de Conemrad se dedica a tocar versiones de rock sureño, lo que les permite trabajar el circuito de locales más pequeños. Aunque apuntan a “la frustración de ver que el grupo no termina de salir”, el caso es que aún tuvieron ocasión de presentarse ante un público más amplio. Fue con motivo de su participación en la quinta edición del Festimad celebrado en 1998. Conemrad tocaron el sábado 2 de mayo en el denominado Escenario Autor entre The Yum Yums y Skunk DF, en un pase que cerraban Hellacopters y Nuevo Catecismo Católico. Su actuación de unos 20 minutos coincidió en parte con la de Fermín Muguruza en otro escenario y aunque valoraron lo de “tocar ante un público muy diverso” como toda una experiencia, su cantante recordaba, no sin un deje de amargura, no haber estado a lo que había que estar: “En vez de estar en el backstage comíamos pizzas fuera”.

El Festimad fue la última actividad de la banda fuera de las Islas. Txetxo fue uno de los primeros en verbalizar su disgusto ante la situación de la banda. Le estresaba por ejemplo el ver que habían terminado cantando en inglés. Decide pues dejarlo y aunque los otros cuatro no toma realmente una decisión al respecto de parar, los ensayos se empezaron a hacer cada vez más espaciados hasta que llegó un punto en el que no quedan más. “No fue una decisión de dejarlo y de poner un epitafio”, sostiene Jordi, que terminaría centrándose en su trabajo en una tienda de tatuaje. El resto se reparte entre La Gran Banda Mandinga, en la que se enrola Txetxo, Alex Altamirano & The Purple Band, donde tocaría Carlos, y el rock sureño al que se seguiría dedicando los demás.

De Conemrad no se volvería a saber hasta mucho después, en concreto hasta 2008, momento en el que Yotty, responsable de Los Ochenta Pasan Factura, convence a Txetxo en su intento por rememorar precisamente esa década. Se organiza un concierto con Conemrad, Rebaño de Dios y Guerrilla Urbana para el 20 de septiembre de ese año en la Plaza del Cristo de La Laguna. Los ensayos para preparar el directo resultan toda una experiencia. Se dan cuenta de que no se acuerdan de muchos de los temas, pero sobre todo, como diría Pepe: “Éramos un buen equipo y lo seguíamos siendo”. Aprovechando el tirón de la reaparición se recuperan además algunos de los temas de la primera época de la banda en el sencillo “1987” (Los 80 Pasan Factura, 2008). Tras una remasterización realizada por parte de Txetxo de la maqueta “Soldados del Asfalto” (1987), se eligen cuatro temas: “Mercenario”, “Historia de Paddy”, “Hora punta” y “Suicidio”, con los que evitar cualquier polémica y editar el vinilo de corta duración con el que certificar oficialmente la etapa skin del grupo.

Es tal el buen ambiente que se logró reactivar para la ocasión, que el reencuentro no quedaría exclusivamente en aquel concierto, sino que se plantean en serio la posibilidad de grabar en estudio el repertorio que se presentó en directo. “Aquellos temas no podían quedar en el olvido. Era un homenaje a toda la gente que nos ha seguido”, declararon. Así en 2012 se reúnen en los estudios Guamasa para dar forma a lo que luego sería “Ska Revisited” (Los 80 Pasan Factura, 2014), un CD con su etapa ska grabada de nuevo. Los 80 Pasan Factura lo editó junto a un DVD con el ya mencionado documental “Conemrad Revisited. Una Historia Underground” (Paolo Cutre / Andrés Gutiérrez, 2014), en un nuevo logro, ya no por recuperar del olvido, pero sí a modo de reconocimiento a uno de los nombres destacados del punk del archipiélago canario.

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