Intentar siquiera abrir un posible debate acerca de la capacidad de un grupo femenino para transmitir la contundencia necesaria en palos como el rock o el punk resulta totalmente fuera de lugar por anacrónico e insultante. Algo más discutible sin embargo pudiera ser la cuestión acerca de la estructura de una banda para garantizar la dureza y sonoridad requerida para dichos estilos musicales. Una interpretación estrictamente purista u ortodoxa indicaría quizás que la formación mínima sería la de batería - bajo - guitarra. Sin embargo, y en contra de lo que pudiera sugerir la lógica, es posible reducir los elementos de dicha ecuación sin menoscabo aparente de la pegada final. Son varios los ejemplos que así lo demuestran. Por ceñirnos exclusivamente a la escena dentro de nuestras fronteras, uno piensa por ejemplo en Reverbduo, la continuación natural de Baby Horror una vez que Annie Baby y J Horror entendieron de la libertad que concede el no depender de bajistas externos. Si bien nadie duda de la solida formación en el rock and roll de todos los pelajes de la pareja, es cierto que la propuesta del dúo no desdeña una importante faceta intimista. Por ello y con objeto de seguir considerando propuestas ásperas y contundentes cuando la banda no llega a la condición de trío, baste el ejemplo del Capitán Entresijos, que basado precisamente en lo contrario, el bajo, es capaz de azotar oídos a base de bien con la alianza exclusiva de una batería. El de Chiquita y Chatarra es quizás capítulo aparte en estas propuestas minimalistas en lo que a la nómina de músicos se refiere. Patricia Álvarez y Amelia Díaz han sido capaces de forjar un sonido propio que satisface con creces las exigencias que el rock sucio y pantanoso, el punk o el garaje plantea.

Patricia nos cuenta que el origen de la banda es, en realidad, la cinta de Subbuteo, el dúo que Amelia tenía con otra chica, que le pasaron en el bar en el que pinchaba en Gijón. Todo aquel conglomerado de bases electrónicas, guitarras, teclados y voces le llamó la atención poderosamente. Llegó a conocerlas de encuentros en los bares y terminaron por hablar de hacer algo juntas. Es así que se acuerda la incorporación de Patricia a Subbuteo, en el que contribuiría con el bajo. La cosa, sin embargo, no terminó de resultar, ya que la compañera original de Amelia en la primera formación se fue de Asturias. Además no terminaron de encontrar a quien pudiera sustituirla, por lo que finalmente deciden seguir ellas dos solas: “Quedamos nosotras dos para ensayar sacando canciones y vimos que funcionaban bien. Nos gustó el resultado, así que decidimos seguir adelante nosotras dos solas”. Con este convencimiento en las posibilidades propias, sin ayuda adicional alguna, es como se inicia la andadura de Chiquita y Chatarra.

Es el año 2006 y comienzan a ensayar en el edificio en el que vive Patricia donde podían tocar todo lo alto que quisieran: no había ningún otro vecino en el inmueble. En el reparto de instrumentos deciden alternar la batería ya que hay veces que Amelia venía al ensayo con canciones de guitarra preparadas desde casa. Eran temas que no querían descartar así que Patricia decide iniciarse también con las baquetas. Es por ello por lo que combinarán batería-guitarra (Patricia-Amelia) y batería-bajo (Amelia-Patricia). Para lo que no hay relevos es para la cuestión de la voz principal, de la que se encargará Amelia, que logra un registro realmente convincente.

Era Amelia la única de las dos con experiencia previa, ya que además de Subbuteo, había militado en Las Truchis, “grupo de cuatro chicas bastante kinkis, que tuve oportunidad de ver con diecisiete años y me dejaron pallá”, nos cuenta Patricia. En solitario, Amelia había trabajado además un proyecto en el que funcionaba sobre bases programadas, con el que llegó a dar un par de conciertos.

El debut sobre el escenario lo hicieron teloneando a Black Lips “antes de que fueran archifamosos”, nos precisan. Llevaban menos de tres meses tocando juntas y la posibilidad les surge de la mano de un amigo suyo que es el encargado de montar el concierto. Tuvieron unas escasas quince personas como público, en lo que constituyó una audiencia “selecta… Fue muy romántico”. Uno de los espectadores fue Jorge Explosión, que satisfecho con lo que vio, les ofrece grabar un par de temas en su estudio Circo Perroti de Gijón. Las canciones terminarían incluidas en “Chiquita y Chatarra” (Chiquita y Chatarra, 2008), el disco de debut que se autoedita la banda con todo el material que se traen del estudio del explosivo productor.

Cuando les preguntamos por la experiencia  de haber trabajado con él, Patricia no duda en considerarlo como decisivo para que el disco llegase a sonar como suena. En pocas palabras: “Como si coges un palomo tuerto de una alcantarilla y lo conviertes en un flamenco rosa de las marismas”. Jorge estuvo muy ilusionado con el proyecto, ya que como nos cuentan ellas, su preparación no era la idónea: “Cuando entramos en el estudio, no llevábamos ni seis meses tocando, y las canciones las llevábamos sujetas con pinzas. Hubo canciones donde ni siquiera tocábamos a tono ni a tiempo, porque en la bola de ruido que se hacía en la habitación donde ensayábamos, a nosotras nos sonaba todo fenomenal”.

El disco es escaparate de los parámetros básicos de la música del dúo. Las canciones pueden sonar bien sinuosas, pantanosas si se trata del bajo, o de afiladas y chirriantes si es la guitarra la que se alía con la batería. Apuntaladas en un personalísimo tratamiento de la voz de Amelia, resultó un disco interesante que atrapa en su originalidad.

Tuvieron que pasar, eso sí, dos años para volver a tener tener noticias del dúo asturiano en forma de vinilo. Las razones de tan largo lapso de tiempo fueron la maternidad de Amelia y la implicación de las dos en una compañía de teatro, con la que llegaron a girar por diferentes sitios de Europa, México y Japón. Curiosamente, en dicha actuaciones teatrales, ellas aparecían como Chiquita y Chatarra tocando incluso sus temas. Para la preparación de los temas del nuevo disco, contaron con la ayuda de Mike Mariconda. Como todavía no estaba instalado en Gijón, con un estudio estable, las grabaciones se realizaron de forma itinerante. Registraron las baterías en un local y luego el resto, junto con las voces, en casa de Patricia.

“Animal De Amor” (Discos Humeantes, 2011), el nuevo trabajo de Chiquita y Chatarra, pudo sorprender a los escépticos por su consolidación en los presupuestos básicos desplegados en su disco de debut, ampliando a la vez la paleta sonora. Amelia combinaba a la voz momentos de desgarro con intentos por construir incluso líneas más melódicas. El resultado son un par de temas de destacada luminosidad en una matriz de canciones en vertiente mucho más arisca.

La banda cambiaría un par de veces de local de ensayo. Primero se marcharían a unos locales que había en una casa de pueblo a las afueras de Oviedo, para finalmente mudarse al centro de la ciudad, desde donde trabajan en la actualidad.

Desde sus comienzos la banda ha tenido ocasión de tocar en infinidad de sitios acompañando a un gran número de grupos. Mencionan por ejemplo a Tres Delicias, Fabuloso Combo Espectro, Tetallica, Las Nurses, Indienella, Mujeres, Manta Ray, Delorean, Metralletas Lecheras en Galicia, en Bilbao con Eureka Hot IV... Coincidieron en un festival con Mogwai, han participado en el Primavera Club en Madrid y Barcelona. En febrero de 2012 se las pudo ver en la sala Nasti de Madrid compartiendo cartel con One Hand Man's Band y Guadalupe Plata. Toda esta lista podría haberse completado con el concierto que tenían que haber dado teloneando a Buzzcocks, pero desgraciadamente Amelia, que es alérgica a la penicilina, cayó enferma de garganta un día antes. Patricia tuvo que contentarse con asistir en calidad de público a la actuación de los británicos.

Preguntadas multitud de veces por su condición de dúo, por su procedencia asturiana y las posibles limitaciones que esto pudiera imponer a la actividad de la banda, quizás sea, sin embargo, cuando más ímpetu ponen en su respuesta cuando se las interroga por el estilo de su música. Aunque se les podría enclavar sin grandes dramatismos en la zona del espectro correspondiente al rock and roll más oscuro y pantanoso, defienden con uñas y dientes su independencia creativa. Reconociendo una amplia variedad, casi aleatoria, de música que escuchan en sus ratos libres, nos comentan que todo este bagaje no tiene un peso decisivo: “A la hora de meternos en el local de ensayo no lo usamos como recurso al hacer canciones. Cuando sale una melodía que nos gusta, nos agarramos a ella como si fuera el fin del mundo sin plantearnos si suena a esto o aquello, y si le podíamos dar un aire más así o más asá”.

Dicen encontrar afinidades con bandas del panorama nacional sin demasiado problema. Muchas veces simplemente por cuestiones de amistad sin más. Si remolonean algo a la hora de enumerar grupos es por el posible riesgo a dejarse fuera alguna olvidada. Aun así, y dada nuestra insistencia, nos hablan de grupos del catálogo de Discos Humeantes, de las surgidas recientemente en Galicia como Metralletas Lecheras, Telephones Rouges o Novedades Carminha, y de su “amiguismo y conchabamiento” con Anticonceptivas, Pelea!, Montañas, Suit Tiger, Tom Bennet, Tres Delicias, Lorena Álvarez

En 2012 actuaron varias veces en Oviedo. Primero con Fantasmage e Image Makers en la sala Nunca Jamás el 5 de mayo; luego dieron un concierto de verano en agosto en una de las plazas de la ciudad y finalmente participaron en el HumoFest, organizado por Discos Humeantes en septiembre. Chiquita y Chatarra tocarían en el pase del día 22 en el que compartieron cartel con Dolores, Morenas y Las Ruinas.

El nuevo año trajo la participación en un disco que involucraba a dúos de Colombia (The Suck's), México (Los Chicos Problema) y Brasil (Horror DeLuxe): "¡Peligrosos y Ruiduosos!" (Veneno, 2013). El dúo asturiano incluyó una versión lofi de "Nacho Nachín" en modo lofi extremo grabado en un cuatro pistas casero.

Acumularon conciertos en varias citas destacadas. En mayo, el día 17, tocaron en Santander con Merylstrep en el Rock Beer New, y el 18 participan en Destruye-ye! en la sala Tunk de Irún, junto con Las Primitivas, Terrier y The Cynics. A su vez, a comienzos de noviembre reciben invitación para tocar en el Funtastic Dracula Carnival VIII celebrado en Benidorm. Actuaron con Wau y Los Arrrghs!!!, King Automatic y The Legs.

Se embarcaron asimismo en una gira con Fasenuova que les llevó por Sevilla, Algeciras, Murcia (donde tocaron además con Tunnel), Valencia (tocando con Morenas) y finalmente en Alicante (junto a Futuro Terror). También tocarían en 2013 en la edición del Funtastic de ese año

Pero lo que realmente marca 2013 es el comienzo de las sesiones de grabación de su nuevo trabajo. Decidieron volver a Circo Perroti, el estudio de Jorge Explosion, porque a pesar de que valoraron la posibilidad de volver a trabajar de nuevo con Mike Mariconda, opción que ya han utilizado anteriormente, algo les hizo ver que estas canciones requerían de "otro ambiente, más arreglo y más producción".

Dado lo apretado de la agenda del músico y técnico asturiano, el proceso se iría prolongando algo más de lo esperado: "Lo grabamos a lo largo de este 2103, no nos cuadraban fechas, al vivir cerca unos de otros íbamos quedando como podíamos, pero llegó a estar parado unos cuantos meses". Y de hecho el resultado no se vería hasta diciembre.

A pesar del mencionado retraso, "Niagara Fallers" (Discos Humeantes, 2013), el nuevo disco, recoje quizás al dúo en su mejor momento. La participación habitual de Jorge Explosión se tradujo en el aporte de ideas e innovaciones: "Es un productor exigente, se implica. Está atento a cosas que tú pasarías por alto. Muchos de los arreglos, la mayoría, son cosa suya. Las canciones acabaron de crecer, y muchas se acabaron de hacer en el estudio. Con las voces, por ejemplo, nos ayudó mucho a matizar las armonías. El arreglo de coros de "I hate her", por ejemplo es cosa de él, nosotras haciamos otra cosa, y esto funciona mucho mejor", comentaba Patricia. Además el dúo entraba en estudio con una idea en mente: Joe Meek. Jorge les esperaba con un elemento habitual en las producciones del inglés: "Sacó un clavioline increíble que está en casi todo el disco como muro de contención" nos dice Amelia.

La actividad en directo no decae y se les pudo ver en el Fuzzville de 2015 o el Ladyfest de Barcelona de 2016. A las numerosas actuaciones en diferentes localidades de la geografía peninsular se añadió la ocasión en la que oficiaron de teloneros de Moon Duo en la sala Caracol de Madrid, su participación en el Festival Hirian de Bilbao y el Causalidad Circular "Sound Isidro" en Madrid.

Lo que sí verían afectada es su manera de funcionar en el grupo cuando se vieron separadas, Patricia en Madrid y Amelia en Asturias. "Es verdad que no llevamos el mismo ritmo de trabajo que cuando vivíamos cerca, pero siempre que podemos nos juntamos para tocar" cuenta esta última. Igualmente la dedicación a Chiquita y Chatarra se resintió un tanto cuando pusieron en marcha un nuevo proyecto, Las Potras. "Nos apetecía otra fórmula y cuando Patri venía a Asturias trabajámos en esto".

Es complicado porque nos gusta la rutina del ensayo, estás en forma y es cuando salen más ideas, pero a pesar de la distancia también se puede, llevamos muchos años tocando juntas y eso se nota, no tenemos que decirnos nada, simplemente sale". Por eso cuando se decide que es ya el momento para volver a grabar algo como Chiquita y Chatarra se organizan de manera distinta a cómo trabajaron en ocasiones anteriores: "El proceso de composición cambió, en los anteriores discos era más visceral, en este por la distancia trabajamos por separado, cada una en su casa y luego lo desarrollábamos cuando nos juntábamos".

Graban en enero de 2017 en Delia Records de Madrid, trabajando con David Baldo. "A diferencia de los discos anteriores, este último está grabado en digital. Teníamos poco tiempo y presupuesto. El formato digital te permite trabajar más rápido y en relación a la calidad no teníamos miedo, habíamos visto como trabajaba Baldo y no lo dudamos, estamos más que satisfechas con el resultado", cuentan acerca del proceso de grabación de "Ojos de Mirada" (Autoeditado, 2018). Para no dejar hueco a ninguna duda añaden: "Creemos que es nuestro mejor trabajo. Hijos de puta".

La inspiración a la hora de componer la encuentran en un mundo cercano al de los sueños: "Nos hemos fijado en mundos oníricos, historias empujadas y pretendidamente soñadas. Queríamos darle ese pulso de ensoñación loca a cada canción, la sinrazón y, ¡joder! acabamos descifrando mucho código oculto. En este disco nos hemos destripado a gusto, y ha sido muy enriquecedor, muy divertido y sufrido". En lo que respecta al sonido la nueva entrega nos hace encontrarnos de nuevo con marcas reconocibles de la impronta propia del grupo. Y si insinuamos haber notado más elementos de electrónica con respecto a otras ocasiones conceden: "Sólo hay una base electrónica en 'Calles solitarias' y algún juego con sintes, igual que en discos anteriores, pero quizás sí es verdad que esta vez tienen algo más de presencia".

El disco, de cuya edición se han encargado ellas mismas con el apoyo en la distribución de Flexidiscos, tienda amiga de Valencia, se cierra con "Dream", el único tema que componen en este caso en inglés y que afirman recuerda un tanto el aire de sus otros discos.

Las sensaciones que transmite la banda, a pesar de las dificultades propias de la escena underground en la que se desenvuelven, son buenas. Quieren seguir haciendo cosas como hasta ahora. Al menos, aseguran tener en mente planes y temas nuevos para grabar en cuanto puedan. Tenemos pues razones para mantener la espera ansiosa de nuevo material de este dúo de asturianas.

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Comentarios

foto del usuario Carlos Emilio González Rimada
Carlos Emilio González Rimada
16 junio, 2017 at 03:34

Hola Soy Carlos González Rimada el de “Profe no traje la goma”. Nos hemos visto en el Sanamaro. Me emocioné con vuestro concierto. Me encantó cuando la guitarra hizo el cambio por el bajo y la fuerza de todas las canciones. La batería sonaba descomunal. También me ha gustado vuestra estética, actual y sin necesidad de recurrir a los tópicos exagerados. El publico me pareció un poco dormido, es que los jueves salen estudiantes y los que había allí me parecieron más de Bertin Osborne que de Rock. Les recomendé Redonditos de Ricotas, su principal músico es Indio Solari y hace poco dieron un concierto en Olavarría ante cuatrocientas mil personas (pues si). De rock argentino les recomiendo a Papos, ya desaparecido pero un gran roquero de los sesenta, un verdadero genio. Bueno con todo cariño y admiración, un abrazo y también para los flacos. PD me quedé jodido, pues la foto se perdió.

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