foto del grupo Castillo Interior
Periodos activos
1984 - 1988
Procedencia
Santa Cruz de Tenerife
Estado
Inactivo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
22/12/2017
Estilos
No tiene fans

Si se habla de afterpunk en Tenerife es obligado referirse a Castillo Interior, probablemente pioneros en mitad de los 80 de esos sonidos en las islas. Inquietos activistas culturales fueron también responsables de otras iniciativas como la edición de fanzines y, sobre todo, protagonistas de una efervescencia musical que se vivió desde muchas vertientes musicales por aquellos años.

Cuando Pompeyo Pérez Díaz, profesor de Musicología de la Universidad de La Laguna, definía en el "El Sueño Dorado", el libro escrito sobre el libro, onda siniestra, el sonido que adoptó el grupo tinerfeño, hablaba de “algo que oscilara entre el porqué de las cosas y la fascinación adolescente por los seres al límite, en cualquier sentido”. Uno de los componentes de la banda, su guitarrista Horacio, describía a todas aquellas bandas que se decantaron por esas vertientes oscuras como “grupos que envueltos en cierto existencialismo nihilista exploraban musicalmente las tradicionales desazones del alma, como la soledad, el aislamiento, o la desesperanza, mostrando especial interés por las pasiones irracionales y las situaciones extremas”. La formación de Castillo Interior responde precisamente como respuesta a la afición común de sus componentes a esta corriente estilística.

Sería en 1984 cuando, a la edad de 16-17 años, Luis, Julio, Urbano y Jordi deciden montar un grupo de músico y elaborar un fanzine al que llamarían La Criba. Antes de que saliera siquiera el denominado número 0 de la publicación, se les unen Antonio y Horacio, de 15 años, que se conocían del instituto, con idea de participar de un modo u otro en los proyectos en ciernes. El primero de ellos reconocía haberse interesado en la actividad musical de las islas tras leer un par de años antes en el periódico la reseña del concierto que habían dado en octubre de 1982 Familia Real en la sala Lennon. Horacio, por su parte, recordaba haberse sorprendido con la actuación de Escorbuto Crónico en la Plaza del Cristo de La Laguna.

Al poco tiempo Julio, que había incluso llegado a cantar en alguna de las ocasiones en las que se habían reunido para tocar, tendría que irse a Barcelona, con lo que, al reunirse en casa de Luis para organizarse, el reparto de instrumentos sería el siguiente: Antonio (voz), Jordi y Horacio (guitarras), Urbano (bajo) y Luis (batería). En un primer momento, Jordi, que tenía una guitarra eléctrica Vision, quería ser el que cantara, pero pronto comprobó que le resultaba imposible hacerlo a la ves que trataba de aprender a tocar. Antonio, el único con formación musical por los estudios en el conservatorio y que había estado practicando con un teclado electrónico Yamaha que encontró en casa de Luis, sería el encargado del micro. El equipo con el que cuentan originalmente es bastante precario; la batería de este último, por ejemplo, constaba de una caja, timbal base, charles y plato que tenía que colgar de techo. Él, lejos de desanimarse por ello, disfrutaba con tener que tocar de pie, al modo de los grupos psychobilly.

Emplazados en la buhardilla de la casa de Urbano situada en La Mesa Mota a las afueras de La Laguna para los ensayos, empiezan a componer los primeros temas entre todos. El olor a humedad que respiraban allí conformaba el marco ideal para la temática lúgubre de sus composiciones. Así, Luis se encarga de “El asesino”, Jordi de “Rostros tatuados” y Horacio de “La obsesión”. Se compone también "Posa el pie sobre tu esclavo” inspirándose en la lectura de The Velvet Underground del texto “La Venus de las Pieles” de Sacher-Masoch, o “Para toda la vida”, un tema que finalmente se terminaría conociendo como “Para siempre”.

Para la cuestión del nombre se acepta la elección que traía ya en mente Jordi, Castillo Interior, atraído por el contenido espiritual de la obra de Santa Teresa de Jesús, por las cuestiones místicas y las levitaciones y experiencias extra corporales. “En realidad el libro ni me lo había leído, ni pude hacerlo unos años más tarde cuando cayó en mis manos”, confesaba el guitarrista, que no tenía problemas en añadir: “Lo intenté pero era demasiado denso y me pareció un auténtico coñazo”.

Debutaron en directo el 7 de junio de 1985 con una actuación que dieron en el Instituto Cabrera Pinto junto a Rebaño de Dios. Urbano era compañero de clase en el mismo de Francis “El Chulo”, su guitarrista. De la ocasión recuerdan el sonido un tanto caótico y lo tensos que estaban, pero concluyen que fueron “muy bien recibidos”. Hicieron incluso, en toda una declaración de intenciones, una versión de “New dawn fades” de Joy Division.

Continuarían trabajando en la composición de nuevos temas, incorporando pronto a su incipiente repertorio títulos como “Catalepsia”, fruto de la combinación del gusto de la banda por el sonido de Stooges y Bauhaus. Igualmente, en una primera etapa caracterizada por la fluidez musical a pesar del esfuerzo que costaba escribir las correspondientes letras, terminarían “Restos de gloria”. Cimentada en una estructura que deliberadamente se mantenía constante, para que de principio a fin se fuera acumulando obsesivamente la tensión e intensidad durante todo el proceso.

Al debut seguiría la actuación que dan en el Auditorio Municipal de Los Silos de la mano de Ataúd Vacante, que les invita a acompañarles en un concierto que tenían allí programado. Para poder hacerlo Castillo Interior tuvo que pedir prestados los instrumentos a sus compañeros de cartel, de manera que, por ejemplo, Urbano toca el bajo que le presta Tim de Ataúd Vacante, notando la diferencia en tamaño y peso con el que solía utilizar él. Por su parte, Luis tocó la batería de Pistol y dejó sorprendidos a todos cuando se atrevió a sugerir la posibilidad de recolocarla ya cambiarla de posición para su actuación. Al evento no acudieron más de veinte personas, pero de la ocasión recordaban, sobre todo, la guerra de bocadillos que terminaron haciendo con la comida que les ofrecieron tras el concierto.

Ese mismo verano les invitan igualmente a participar en el programa Canario 3 de Radio Nacional de España presentado por Cristobal de Armas.

Los días 27 y 28 de septiembre de 1985 tocan en los conciertos que bajo el nombre de ¿A Dónde Vamos? organizaba en el Parque Cultural Viera y Clavijo, Espacio 41, local de la época que quería recaudar dinero para su acondicionamiento, reforma e insonorización. En el evento tocarían muchas otras de las bandas de la ciudad que empezaban por entonces como Mujeres de Provecho, Moral Femenina, Rebaño de Dios, La Pista Búlgara, Suburbio, Facies, La Época, La Donna Inmóvil y Francotiradores. Castillo Interior tocó junto a los tres primeros el segundo día del festival. Para tratarse del que era sin dudas su primera gran prueba de fuego, la actuación de los tinerfeños vino precedida por toda una serie de circunstancias que no les colocaron en la mejor actitud posible con la que encarar la ocasión. Por un lado, Horacio no pudo actuar con ellos por el fallecimiento de su abuelo, así que Jordi fue el único guitarrista teniendo que multiplicarse en la cuestión de “meter ruido”. “Las carencias en cuanto a técnica y dominio del instrumento las camuflábamos a base de efectos, mucha distorsión, ecos etc..” manifestaban. No fue ése el único imprevisto que se encontraron, ya que la forma en la que vino vestido Luis dejó sin habla a sus compañeros. El batería decidió presentarse a la actuación con una camisa rosa fucsia con flecos y un tupé enorme, en clara estética rocker que nada tenía que ver con el riguroso negro que llevaba el resto de la banda. Antonio, que no entiende el porqué de la apariencia de su compañero, no pudo contenerse y se enzarza en una agria discusión con él.

Urbano explicaba así la situación: “La ausencia de Horacio, la anécdota de Luis y Antonio por la camisa… todo hizo que llegáramos muy tensos al escenario, y en ese momento a Jordi se le ocurre estrenar pedal. A partir del primer acorde no escuché más que un estruendo ensordecedor que, como si fuera un boomerang, recorría la sala y volvía al escenario ahogando el sonido de los monitores”. El bajista recuerda el karma sónico que lograron con semejante estallido: “La experiencia fue genial, y toda la tensión acumulada estalló y se desvaneció en ese momento”.

La rutina de ensayos se interrumpe cuando se ven en la obligación de dejar la buhardilla de la casa de los padres de Urbano y buscar un nuevo local. Se mudarán a uno de la O.J.E. (Organización Juvenil Española) compartido con Afán de Lucro. Allí estarían uno cinco meses, hasta que cerrasen los locales en febrero de 1986. Durante ese tiempo tocarían en Taco junto a Anubis, una banda de rock progresivo y terminarían la composición de un nuevo tema, “Waltz”, inspirado en la onda de The Birthday Party.

Nuevamente sin lugar donde ensayar, la actividad del grupo se vuelve a resentir, y de hecho no volverían a ponerse en marcha hasta que Silver y Fafe les ofrecen la posibilidad de utilizar una habitación de la casa del primero para poder practicar su música. Así harían desde el mes de septiembre de 1986 pero no sin sufrir la salida de Urbano, que se muda a Las Palmas para estudiar Arquitectura. La marcha del bajista precipita a su vez la de Luis, que siempre había dicho de seguir en el grupo siempre que estuviera Urbano. A modo de despedida de ambos, Castillo Interior hizo un último ensayo en casa de Silver. El batería, una vez abandonado el grupo, daría rienda suelta a su pasión por el rock’n’roll en otros proyectos como Distrito Federal y Patrullera Costera.

En otoño de 1986 entraría en el grupo Gustavo, compañero de instituto de Jordi, para cubrir la plaza vacante que había quedado a las baquetas. El nuevo fichaje sabía cómo tocar dicho instrumento tras haber cursado estudios en el Centro de Estudios Musicales de Santa Cruz, la denominada Escuela de Jazz. Tenía asimismo experiencia de haber tocado con su hermano en un grupo llamado Cracked Wings, en el que hacían versiones de clásicos de Beatles o Police. Para probarlo le citaron en casa de Silver, donde utilizó la batería de Pistol para la audición.

Antonio intentó encargarse él del bajo a la vez que cantaba, pero le resultaba compaginar ambas cosas a la vez. Llegaron a probar con Luciano, amigo de Gustavo, pero el experimento no resultó exitoso: “Me di cuenta de ello en cuanto desechó la púa que le ofrecí, acortó la correa y se colgó el bajo a la altura del pecho”, contaba luego Antonio. “Como me temía empezó a pellizcar las cuerdas y hacer slep”.

En una época caracterizada por el descubrimiento de una banda como Sonic Youth, Castillo Interior sigue dando forma a nuevos temas. “El sueño dorado” tiene sus raíces en la herencia de Lou Reed y las atmósferas de Décima Víctima en canciones como “Panorama esperanzador”; “Indecisión” era un ejercicio de introspección y dolorosa autoflagelación y “El extraño” venía caracterizada por una línea de bajo inalterable. La asimilación de los sonidos de los de Thurston Moore y Kim Gordon pasaba sobre todo por lo que Horacio definía como dosificación del ruido con idea de aumentar la intensidad de las canciones a medida que progresaban. En algunos casos la cosa podía terminar con la colaboración de dos guitarras “desparramando de forma bastante caótica”.

Para navidades de 1986 se ponen manos a la obra, y con motivo de la edición del número 5 de su fanzine La Criba, graban los temas “Restos de gloria” (donde Horacio incorporó sonidos a partir de los pedales soltando la guitarra), “Catalepsia” y “El sueño dorado”) en el que se añadiría una segunda voz) para la cinta de cassette que lo acompañaba. “Pusimos un par de micros y tocamos todos a la vez grabando directamente a una pletina”, cuenta Antonio. Posteriormente aprovecharían un día en casa de Jordi en el que no estaba su hermano, para utilizar el doble pletina que tenía para añadirle la voz: “Mientras reproducíamos la cinta, yo cantaba encima y se grababa todo en cinta a su vez”.

Pero la grabación buena es la que realizan tras aceptar la invitación de Antonio Galán de utilizar los Estudios AS que llevaba junto a Javier de Lorenzo-Cáceres. La propuesta pasaba por dejar registrada una maqueta que los responsables del estudio comercializarían como pago por el tiempo de grabación. Hasta un total de cinco sesiones utilizaron entre marzo y abril de 1987.

Para ello incorporaron a Agus que tocaba en Sendero Luminoso, para que se encargara del bajo. Jordi explicaba qué era lo que les atraía del nuevo bajista: “Agus compartía con nosotros las influencias musicales, y además le gustaba Alice Cooper (…) Tenía una imagen definida, llevaba el pelo al estilo Robert Smith y una palidez marmórea. Sólo con eso a mí me hubiera valido para entrar en el grupo pero además, se defendía con el bajo. Enseguida encajamos y se integró rápidamente”. La entrada de Agus se produce en el mismo estudio de grabación, y es allí donde, por ejemplo, se encuentra por vez primera con Gustavo.

Como no conocía bien los temas, decide no participar en las sesiones, por lo que del bajo termina encargándose Antonio que además cantaba. Por su parte, Jordi tocaría la guitarra principal, Gustavo la batería y Horacio se ocupó de la guitarra rítmica y efectos varios. Contaba este último cómo al tratar de explicar a Javier de Lorenzo lo que buscaban para la grabación llegó a amenazar al responsable técnico con traer sierras eléctricas y bidones metálicos al estudio para incluir efectos en las canciones. En las sesiones se utilizaron cintas de media pulgada en grabadoras de ocho pistas de las que tres se reservaron para la batería, dos para el bajo y la guitarra, quedando las otras tres libres para la guitarra de Jordi y la voz. No quedaron convencidos de cómo había quedado el bajo: “Estábamos acostumbrados a saturarlo un poco con el ampli y meterle efectos”. Javi les dijo entonces de meterlos después. Metieron en la misma pista la guitarra de Horacio, las acústicas y ruido de fondo grabando simultáneamente, dejando los punteos para otra. En general los componentes de Castillo Interior no dudan en calificar el trabajo realizado en estudio como “un lujo que no se hubieran podido permitir sin la mediación de los propietarios de AS.”.

En una tarde dejaron preparadas las bases de nueve temas e incluso mezclaron algunos de ellos (como “Para siempre” o “El extraño”) para tener lista una cinta que se pudiera programar. El resto se grabaría en huecos que encontrasen en la agenda de los responsables del estudio. Al menos ése era el plan original que, sin embargo, no pudo llevarse a cabo por la discusión que se origina entre ellos y que lleva, de manera irrevocable al desmantelamiento de los Estudios As. El resultado para Castillo Interior es devastador porque les deja a falta de incluir la guitarra de Jordi en un par de temas, todo lo demás incluida la voz estaba ya listo pero sin mezclar. El problema es que toda la grabación había quedado en una bobina que no tenían medio de reproducir.

Por si esto fuera poco, Silver les anuncia que no pueden seguir utilizando el local de ensayo que tenía en su casa. Ataúd Vacante ya lo compartía con Mujeres de Provecho, y la situación hospedando a Castillo Interior se hacía ya poco menos que impracticable.

De todas maneras, no todo son penurias para el grupo ya que ese verano de 1987 Cristobal de Armas les contacta para invitar a participar en la emisión en directo de su programa Canario 3 de Radio 3 junto a otras dos bandas, Doble Sentido y los mismos Ataúd Vacante, para el mes de octubre. El proyecto marca así un objetivo a corto plazo para el que se ponen manos a la obra inmediatamente. De entrada, logran convencer a Malas Calles para compartir el local de ensayo que estos tienen en Ofra, distrito de Santa Cruz, y comienzan a practicar en serio en septiembre, logrando integrar a Agus en la dinámica del grupo.

Deciden incluso cuál será la secuencia de canciones a interpretar en la media hora de la que van a disponer: Empezarían con “El método del amor”, que tenía una intro lenta de voz y guitarra, y la intensidad de “Waltz” serviría para echar el telón. Los previos se viven con la angustia de la escapada furtiva de Horacio a la Península un par de semanas antes de la actuación, que por poco le vale la prohibición de tocar con el grupo en tan señalada ocasión.

Finalmente, la actuación el domingo 11 de octubre de 1987 terminó siendo uno de los grandes momentos de Castillo Interior, que acabaron el concierto con unos efectos de las guitarras “retroalimentándose en una espiral que parecía que no iba a tener fin”.

Una semana después tocaron junto a Gamuza en Santa Úrsula, en un concierto en el que el técnico de sonido les advirtió durante las pruebas previas a la actuación de que el pueblo era “un sitio decente, de gentes de bien” donde las estridencias que pretendía utilizar no tenían cabida. Una vez comenzado el evento el grupo tuvo que soportar el lanzamiento continuado de petardos por parte del público.

La popularidad de Castillo Interior siguió en aumento, apareciendo en repetidas ocasiones en el programa No Me Digas Que No de Radio Cadena dirigido por Juan Espinosa y Javier Cáceres, llegando a ocupar el primer puesto de la lista que elaboraban con la votación de los oyentes. Desde dicho programa se organizaban los conciertos del Garaje Hermético, local situado en la Vuelta Los Pájaros y que empezó a funcionar allá por 1987. El grupo tocó allí el viernes 27 de noviembre, iniciando su concierto con “La cabalgata de las Walkirias” a todo volumen con las luces de la sala apagadas. Al echar la mirada atrás alguno de sus componentes no duda en calificarlo como su mejor actuación en directo, llegando Horacio a manifestar: “Puestos a exagerar y a inventar leyendas, a mí me gusta recordarlo como el último concierto after-punk de Tenerife”.

Toño Galán se ofrece entonces a remezclar de los temas que grabaron en AS, aunque al final sólo hubo tiempo para añadir algunos acordes de teclado tanto a “Para toda la vida” como a “Catalepsia”. En nochebuena repitieron actuación en el Garaje Hermético, acompañados en esta ocasión por Tiro en la Nuca.

Acusados de haber estropeado un amplificador a comienzos de 1988 les echan del local de ensayo. Justo en ese momento quedan seleccionados junto a otros siete grupos para participar en el Circuito Urbano de Santa Cruz de Tenerife, una iniciativa para llevar música en directo a los barrios periféricos de la ciudad. Castillo Interior quedaron emparejados con Ataúd Vacanta y actuaron en Los Gladiolos, recuperando de su repertorio para la ocasión una versión del “Destruye y mata” de Desechables.

Invitados por Cristobal de Armas para hacer un acústico en la radio, y ante la falta de otro lugar mejor para ensayar se reúnen en casa de los padres de Antonio. Como la sesión en Radio 3 no llegó a celebrarse nunca y tampoco fructificó un concierto que Horacio había apalabrado en su instituto para el mes de junio, aquellos ensayos caseros fueron a la postre, las últimas veces que Castillo Interior tocaban juntos.

Únicamente cabe indicar las dos veces que tocaron, en formato trío el primero de ellos sin Jordi, en diciembre de 1990, es decir, año y medio después de estos últimos ensayos, en El Agujero, un pequeño bar situado en la calle Calvo Sotelo. Castillo Interior despacharon unas cuatro versiones en el primero de ellos, para ampliar en la repetición una semana después con temas propios como “A través del silencio”. Terminado lo que nunca fue un intento de resucitar al grupo, no se volvió a hablar jamás de repetir una experiencia similar.

"En realidad, nunca llegamos a decirnos que lo dejábamos, que el grupo se había terminado”, reconocía Antonio. “Los problemas de encontrar local (…) el distanciamiento entre nosotros (…) surgieron diferentes intereses en lo extra musical”, comentaba Jordi. El cierre de locales emblemáticos vertebradores de la escena en la que se había gestado y desarrollado el grupo, como Espacio 41 que fue traspasado, o el cierre de la tienda de discos Supernovo … todo ello se interpretó anímicamente en su momento como “señales que decían que una época se acababa”. El acta de defunción lo certificó la marcha de Antonio por cuestiones de estudios.

La llamada de teléfono que recibe Antonio en abril de 2011 sirvió para abrir el baúl en el que habían quedado enterrados todos estos recuerdos. Guillermo Alemán, amigo suyo del instituto y componente de Rebaño de Dios le dice que Jonathan Delgado –Yotty-, responsable de Los Ochenta Pasan Factura está intentando localizar a los miembros de Castillo Interior con intención de editar material del grupo. Reunidos todos le comunican la necesidad de encontrar un magnetofón con el que se pudiera mezclar la única bobina que conservaban de la grabación en los estudios AS. Fruto de las pesquisas y gestiones que pone en marcha Yotty se consigue un ocho pistas y media pulgada idéntico al utilizado entonces y se encuentra la segunda bobina que conservaba Javi Cáceres. En diciembre de 2014 se digitalizan las pistas en los estudios Guamasa de Ayoze Fernández, y en ratos libres entre 2015 y 2016 Antonio se encarga de las mezclas. El resultado fue la edición en CD y vinilo de 7 de los 9 temas grabados (aquellos de los que se disponía de todas las pistas) hace décadas en “Canciones Desenterradas” (Los Ochenta Pasan Factura, 2017) junto a un libro, "El Sueño Dorado", escrito con la contribución de muchos de ellos, en el que se aprovechaba, no sólo para contar las vicisitudes de la banda, sino para describir la escena after-punk de la isla de Tenerife en aquellos años.

El final de la historia no pudo ser completamente feliz debido al fallecimiento de Agus, cuya temprana desaparición le privó de ver el resultado de todo el esfuerzo de recuperación del legado de Castillo Interior.

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