foto del grupo Baiuca
Periodos activos
2016 - Actualidad
Procedencia
Pontevedra
Estado
Activo
Publicado por
Fernando Fernández Rego
Fecha publicación
17/04/2018
Estilos
1 fan

Baiuca es un proyecto muy personal que intenta acercar la tradición gallega a la vanguardia, a la electrónica. Instrumentos como cunchas, flautas, gaitas o voces tradicionales; se asocian con sintetizadores, cajas de ritmo y programaciones.

Detrás del proyecto nos encontramos a Alejando Guillán, Alex Casanova, quien ya había sorprendido con un synth pop realmente brillante, conjugando hedonismo 80s y pop electrónico con espíritu clásico y sintético. Todo ello quedó reflejado en “Antagonasia” (Crispis, 2014).

Alex decide dejar atrás todo aquello y comenzar un proyecto nuevo marcado en cierto modo, por la morriña y la saudade… “La idea lleva en mi cabeza diez años. Empecé a tocar la gaita cuando tenía unos diez años, era lo que me gustaba. Pero lo abandoné a los dieciséis como todo lo que hacía desde que era pequeño (la gaita, el clarinete, el fútbol...). Llegas al instituto y cambian tus gustos. Me empezaron a interesar los sintetizadores y la música electrónica pero poco después tenía claro que quería juntar estos nuevos sonidos con lo que teníamos en Galicia. Si se hacía con otras músicas por qué no se iba a hacer con la gallega? Probé diferentes ideas y nunca salía nada, hasta que decidí irme a vivir a Madrid y aproveché para repasar todos los discos de folk que tenía en casa, ver que podía hacer, llevarme las flautas, unas cunchas, la pandereta y si un día me salía o se me ocurría algo tener el material necesario conmigo. La morriña fue muy inspiradora. Desear algo es muy bueno cuando estoy creando. Cuando vivía en Santiago y no paraba de llover deseaba sol y playa y creaba canciones con mucha luz. Vivir en Madrid y estar lejos del mar es algo que me costó mucho, sobre todo al principio. Añorar todo eso me hizo crear un imaginario de imágenes, de aromas y de texturas muy inspirador” explica.

¿Por qué el nombre de Baiuca?... “Una baiuca es una taberna. Yo nací en Catoira, que es un pueblo de la provincia de Pontevedra situado en la desembocadura del río Ulla. Es conocido por la fortificación que hay al lado del río que antiguamente contaba con una torre a cada lado de la orilla, de las cuales colgaba una cadena gigante que pretendía servir de defensa contra las incursiones vikingas en Galicia con destino a la catedral de Santiago de Compostela. Cerca de estas torres hay un pequeño lugar llamado A Baiuca, que es donde yo nací. Creo que hace años existía una taberna en la zona y de ahí el nombre. Quería tener un nombre muy representativo de mi vida y este era perfecto, tanto por lo que representa para mí, como por la sonoridad que tiene, con tres vocales juntas”.

A lo largo de la historia hubo todo tipo de intentos de llevar la música tradicional gallega a la electrónica, unas con más éxito que otras. Desde Son Lalín y su “Muiñeira de Chantada” (Movieplay, 1978) que sonaba en las discotecas de Ibiza, y de toda España, a finales de los 70 a Bonovo, pasando por propuestas más recientes como Caxade, Trilitrate o Ulobit… “Hice un repaso de todo lo que tenía relación con el proyecto pero al final mi visión es diferente. Creo que lo de Son Lalín es lo más interesante, pero al final hay más de mi proyecto en Carlos Núñez o en Mercedes Peón cuando hacen acercamientos a la electrónica. No he tenido que forzar nada, solo necesitaba el momento idóneo para que me saliese lo que quería hacer. Al final estoy expresando lo que soy y lo que ha sido mi vida. En el disco quería dar mi visión de una de las canciones más conocidas de la tradición gallega como es la ‘Muiñeira de Chantada’. Con una canción que conocemos, que estamos acostumbrados a escucharla, como muta cuando se le da un nuevo aire”.

En la música de Baiuca encontramos elementos reconocibles de músicos como Carlos Núñez –especialmente las flautas-, Mercedes Peón, Xosé Lois Romero o Milladoiro, pero también propuestas vanguardistas como las de Nicola Cruz o Chancha Vía Circuito… “Me encanta Carlos Núñez y Milladoiro siempre han estado ahí. Son proyectos que han conseguido cosas increíbles. Que han tocado por todo el mundo haciendo que se conozca lo que es Galicia.

Los ritmos africanos están muy ligados con el house, quizás porque cuando comienza se samplean canciones de los 70 que están llenas de percusiones africanas. Y la música latina es puro baile, pero en Europa se utiliza muchas veces todo esto y se reniega de lo que hay aquí. Recuerdo la primera vez que escuché ‘Alegranza’ (Discoteca Océano, 2008) de El Guincho. Me pareció lamentable que eso estuviese sonando en todos lados. No podía entender como esa mezcla de samplers de canciones diferentes tuviesen sentido alguno. Tres meses después me parecía un disco brillante y a día de hoy creo que es uno de los mejores discos de la historia de la música española. Yo también quería eso. Igual que lo hace Omar Souleyman, igual que se fusiona el flamenco con otras músicas, etc. Al final ha sido más influencia ver como se hace la fusión en otras músicas y entender la importancia del ritmo, que en sí los propios artistas gallegos o de electrónica… Yo quiero homenajear todo lo que se ha hecho y todo lo que se sigue haciendo a día de hoy, pero es también interesante llevar la tradición más allá, para que se pueda conocer en otros espacios y para que las nuevas generaciones tengan una excusa para acercarse a sus raíces. No hay ninguna regla escrita o si hay una tendría que ser la de respetar la tradición, entendiendo cuales son nuestros ritmos y nuestros sonidos. Pero fuera de eso se pueden hacer cosas maravillosas”.

Todo ello queda reflejado en su primera entrega: “Solpor” (Raso, 2018). Un trabajo realmente espectacular en el que nos encontramos con canciones populares –“Muiñeira”, “Arrieiro”, “Mozas” y “Muíño”- y composiciones propias como “Solpor” y especialmente “Morriña”, que nacen con vocación de clásicos populares.  En la grabación cuenta con las colaboraciones de Xisco Feijoó (voz en “Arrierio”) y de la Asociación Cultural Xirandela (“Morriña”, “Solpor”).

Alex tiene claro que el proyecto tundra continuidad y que hay que seguir explorando… “Esto ha sido un comienzo, una forma de sentar las bases del proyecto, pero todavía hay margen para experimentar y seguir descubriendo formas nuevas de entender esta unión de electrónica y folklore. Las canciones aunque mantienen una coherencia en el total del disco ofrecen visiones diferentes. De cada canción se podría hacer un disco conceptual diferente. Estoy muy centrado en este proyecto a día de hoy y quiero seguir avanzando”.

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