foto del grupo Attak
Arturo Xalabarder
Periodos activos
1982 - 1983
Procedencia
Barcelona
Estado
Inactivo
Publicado por
TGL
Fecha publicación
27/05/2016
Estilos
2 fans

Exponentes de esa Barcelona en la que se gestaba el punk, de la velocidad de una época que se percibía tanto en la música como en la que imprimían las pastillas, a Attak se les llegó a definir como “anfetamina pura, patada en la boca”. De ellos hemos sabido principalmente a partir de la crónica escrita por Jordi Llansamà “Harto de Todo. Historia Oral del Punk en la Ciudad de Barcelona 1979-1987” (BCore, 2011) y del recopilatorio "Nacidos Para Estorbar" (BCore, 2009). También había material sonoro del grupo catalán en una cinta cassette con diferentes bandas que muchos años después vería la luz en forma de vinilo “Spaniard Punk Olé 1983” (Producciones Magnetofónicas Piratas, 2011).

La formación de Attak se gesta de forma casi accidental en los locales de El Garage, situados en el número 9 de la calle Rius i Carrió de L’Hospitalet en los que ensayaba Ultimo Resorte a comienzos de los 80. Por allí es por donde se deja caer Francisco Gabás –Panko-, cuya experiencia musical se reducía al grupo de amigos del instituto con los que hacía versiones de otras bandas, para verles tocar. Lograría hacerse con el puesto de batería en el grupo de Silvia Escario y Juanito cuando éste se queda vacante por tener que irse Jordi, al cargo hasta entonces de las baquetas, a cumplir su servicio militar.

A uno de esos ensayos con su nuevo grupo le acompaña un día Javier Ribas –Dimony-, que ya en Esplugés de Llobregat había militado en un grupo llamado Wizz Eggs. En lo que espera a su amigo decide darse una vuelta por los locales de ensayo. En una de las dependencias encuentra a Manel Pugés (Clinic Humanoids, Ruidos Molestos) tocando con una guitarra: “No eran los típicos riffs de guitarra de rock and roll”, contaba Dimony. Animado con lo que oye, le comenta a Manel que sabe tocar la batería. “Me dijo que montara una que estaba desmontada en el local, así que me puse a darle un rato con él”. Cuando llega a la habitación Panko, tras acabar su ensayo con Ultimo Resorte, queda gratamente sorprendido con la manera de tocar de Manel y Dimony. Bastará que se les una Marc García, recién llegado de la mili, al bajo, y con experiencia previa en Rock Fumeta, para empezar a dar forma a un nuevo proyecto.

De repente, en dos o tres ensayos, había nacido el hardcore (…) Hardcore que era tocar a toda ostia y, sobre todo, berrear”, contaba Panko a Jordi Llansamà. Dimony gustaba de precisar un poco más la fórmula, para diferenciarla de corrientes posteriores: “Nosotros empezamos a hacer un punk más acelerado y agresivo. No era hardcore, pero era más rápido y distorsionado, un sonido más como los Dead Kennedys o incluso Discharge”.

El nombre del grupo parece tener su origen en la entonces compañera de Marc. Dimony lo contaba así: “Iba toda vestida de negro y nada más abrir la puerta del local me metió un par de dexedrinas en la boca y venga 'We are Attak'”.

Su debut se produce por mediación de Ultimo Resorte, ya que Panko, miembro todavía de los dos grupos, les pide permiso para poder acompañarlos en una de las actuaciones que iban a dar estos en el Mágic, tocando con su banda paralela algún par de temas. De esta forma, Attak se presentaba en sociedad ante lo más granado de la escena punk de Barcelona, que acudía a ver a los de Silvia Escario. “Salimos con toda la adrenalina, berreando, castaña pura y a toda hostia, y la gente flipó. Se quedaron como locos y empezaron a gritar '¡Attak, Attak!'” contaba Panko. Ese pequeño momento de gloria que los debutantes parecían usurpar al grupo en cuyo local empezaron a ensayar medio a escondidas, no sería el único punto de fricción que enfriaría un tanto la relación entre ambos. Y es que Panko, cada vez más implicado como cantante en unos todavía incipientes Attak, comunica a sus compañeros que se ve obligado a dejar Ultimo Resorte. A pesar de la sensación de disgusto que dice recordar haber generado en sus antiguos compañeros con su traspaso de uno a otro grupo, la propia Silvia negaba en su blog que la banda se resintiera por la salida de Panko. Indicando que, de hecho, no resultó complicado encontrar sustituto a la batería (reclutaron a Peter Punk en el local de ensayo de la calle Rius i Carrió en el curso de unas actuaciones de Necrofilia y Disturbio), sí que reconocía haber encontrado otras razones de desencuentro con Panko tiempo después a cuenta de unos instrumentos sustraídos.

Sea como fuere, el caso es que Attak comienza a granjearse pronto toda una reputación en la ciudad: “Teníamos el record de local cerrado por concierto. Local donde tocábamos, local que se cerraba”, relataba Panko. “La gente llegaba allí y destrozaba el local. Se peleaban entre ellos. Era un desparrame, entre las drogas y la locura de juventud”, continuaba el cantante. Dimony también lo corrobora: “Fuimos un grupo maldito porque en todas nuestras actuaciones siempre hubo peleas o venía la policía y jodía el concierto”. Como cuando tocaron en su mismo local de ensayo y la policía terminó entrando a realizar un registro a pesar de los intentos por tranquilizar a los grupos que tocaban en el interior del mismo responsable de los locales. “La gente tirando todas las drogas que llevaba encima por todos los lados…” recordaba Panko. Joni D, en su “Que Pagui Pujol! Una Crónica Punk de la Barcelona de los 80” (La Ciutat Invisible, 2011), indicaba que fue precisamente tras esa actuación de Attak que se clausuró El Garaje.

El cantante también era explícito al rememorar lo fulgurante del grupo: “Duramos un año y no creo que hiciéramos más de diez conciertos. Fue como una pastillas efervescente”. Marc lo resume en una frase: “Attak fue un disparate de mucha anfeta, dexedrina pura”. Manel sintetizaba la trayectoria de la banda precisamente repasando los incidentes que tuvieron en sus actuaciones: “Cuatro conciertos de mierda, broncas en Vallirana con todos los charnegos con palos y piedras detrás nuestro”. Se refiere en concreto a la ocasión en la que tocaron en las fiestas patronales del pueblo de Barcelona del que provenían Desechables, donde el concierto de estos, Ultimo Resorte, Kangrena, Attak y Bastardos de la Reina (que no pudieron tocar porque cuando llegó su turno no quedaba ningún micrófono que funcionara) y que terminó en enfrentamiento entre punks y parroquianos de la localidad. Silvia Escario contaba así el momento en el que Attak subieron a escena: “Sin dejar respirar a la vasca, sin dejar que se aburrieran ni por un segundo, los últimos fueron Attak. Su cantante, se tiró sobre la gente en un auténtico ataque de speed, bueno pues se quedó sin pantalones, durante dos minutos pareció que se iba a hundir el escenario”. Respecto a los disturbios, Joni D contaba en el primer número de su fanzine Melodías Destruktoras: “A lo largo del concierto varios grupos de manguis del pueblo se habían ido reuniendo, hasta alcanzar la cifra de 50 más o menos, con palos y piedras. En medio de la actuación del grupo empezaron a currar a una tía y luego comenzó una pelea entre punks y manguis a base de pedradas que fue demasiado”.

Su música insiste en una forma de tocar que iría ganando adeptos en la escena catalana: “Los Attak fuimos unos pioneros, ya que salimos del patrón básico del punk rock. Empezamos a pisar el acelerador”, afirmaba Dimony. Manel gustaba de distinguir entre las que podrían ser influencias para bandas como Ultimo Resorte o Kangrena (Ramones, Plasmatics, Exploited) y las que podrían fijar el estilo de Attak (G.B.H., Discharge). “Nosotros ya hacíamos una especie de hardcore bastante radical para la época. Hacíamos un punk disonante y muy rápido”, comentaba Manel.

No hacíamos entrevistas, pero salíamos en todos los fanzines ‘Los Attak cierran locales’ y nos declarábamos anarquistas y anti-sistemas. No queríamos salir en las revistas”, confesaban. A punto estuvo de salir, eso sí, una entrevista para el fanzine Melodías Destruktoras, pero para cuando estaba preparada, el grupo ya no existía. Por ello no es de extrañar que no tuvieran entre sus objetivos el de editar ningún disco. A falta de grabación oficial, de la música de Attak quedó constancia sólo a través de la cinta que grabaron a comienzos de 1982 en el Garaje de L’Hospitalet. El repertorio de la banda por entonces incluía versiones de Stooges, de Crass y Disorder.

El grupo llegó a ofrecer a Carles Masabeu –Boski-, recién llegado de la mili, la posibilidad de unirse a ellos como segundo guitarra, aunque la ampliación de la formación no llegó a estabilizarse: “La cosa no cuajó del todo porque acabó, como siempre, como el rosario de la aurora”, decía el propio Boski. Y es que lo convulso de su trayectoria fue determinante a la hora de decidir el momento de acabar con el grupo: “Attak acabó debido a las continuas borracheras y peleas”, manifestó Manel. El desencadenante del final fue la marcha de Panko a Holanda, cansado ya y con ganas de cambiar de forma de vida. Allí sería bajista del grupo The World hasta que termina convirtiéndose, tras su paso por varios proyectos en el DJ de Ojos de Brujo. Manel, tras su paso por Attak, formaría parte de Anti/Dogmatikss y Shit S.A., banda en la que también recalará Marc.

A añadir a los ya mencionados documentos escritos y sonoros sobre la banda, apareció en 2016 un compartido con Shit S.A. en el que se editaba un directo de Attak en la sala Garage de L'Hospitalet (Barcelona) de febrero de 1982: "Sonidos de una Barcelona Enferma: Attak / Shit S.A." (VomitoPunkRock, 2016). A pesar de las consabidas limitaciones de sonido de la grabación, el caso es que el disco consigue dar muestra de la energía arrolladora del grupo.

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