Resulta del todo imposible clasificar un proyecto como Arte Moderno. Diría uno de primeras que se trató de un grupo adelantado a su tiempo, que la suya era música para unas décadas después, pero ni siquiera así lograríamos avanzar demasiado en nuestro objetivo por etiquetar la propuesta de este grupo tinerfeño. Dardos dadaístas contra una sociedad que no les gustaba, plataforma multidisciplinar de sonidos…, en realidad nada se ajusta con precisión definitiva a lo que en realidad supuso la banda. Lo que sí tenían claro “Algo así como visto y no visto. Desde que es, deja de ser. En realidad, es lo que somos. Es nuestra tragedia. Eso que solemos llamar la grandeza del hombre. Seres efímeros Arte Moderno lo tenía muy asumido”.

Cuenta Javier Segura sobre los comienzos y las etapas previas a la formación de Arte Moderno, en las que él se inmerso en 1980 en un proyecto en solitario con Luis Escobar, que ya había sido batería con él en Huellas, a las baquetas y el teclista Antonio Ruano. Las conversaciones que mantiene con el sello Aries para acordar una grabación y posterior edición no terminan de convencerle, más bien le animan a montarse por su cuenta un estudio y, posteriormente, sello propio.

Juan Belda que había estado en un grupo llamado Aerotaxi y había coincidido tanto con Javier como con Luis en experiencias musicales previas en Geneto, un pueblo cercano a San Cristobal de La Laguna: “Estuvimos metidos en un cuarto de ensayo años, haciendo miles de cassette”, recuerda. Llegaron a poner música a una performance del artista Juan Hernández en la sala Conca de La Laguna. Se interesa por la evolución de los proyectos de su amigo; sabe de la marcha de Luis, no interesado en dedicarse profesionalmente a la música, y que ha sido sustituido por una caja de ritmo Roland 808. Llegado el momento, se ofrece como segundo teclista para el grupo, insistiéndole a Javier de que la cosa podría funcionar. “Me convenció y entró”, contaba Javier cuando relataba de la incorporación de su amigo en enero de 1982.

Los tres componentes funcionarían juntos poco tiempo, porque Antonio terminaría marchándose también. Es en ese formato de dúo trabajan componiendo casi una decena de temas instrumentales en su mayoría y sin título definido. Sin letras, lo único que incluían en algunos casos eran voces grabadas en un cassette que, posteriormente se reproducían al interpretar el tema “produciendo el efecto de una radio o altavoz parlante que grita”, cuenta Javier. En una de las canciones de ese repertorio primigenio se incluían las voces de dos chicas: “se lanzaban frases a modo de presentadoras con mucha ironía y sarcasmo”.

En mayo de 1982 actúan en el paraninfo de la universidad de La Laguna y es precisamente entonces cuando encuentran un nombre para el proyecto. Ernesto Orive, creativo de Manzana y encargado de hacer los carteles que anunciaban el evento, a quien se le ocurre acompañar el nombre de Javier y Juan con el de Arte Moderno. “No teníamos nombre aún, pues en ese estado ni te planteas que debes o quieres hacer para que te reconozcan, ni tan siquiera te planteas comunicar lo que haces, sólo lo haces y nada más”, cuenta Javier de ese momento.

En dicha actuación en el paraninfo se reprodujeron los efectos de voces grabadas arriba comentados y los estudiantes de la Escuela de Actores de Canarias prepararon un número de baile y formas que denominaron Porno Albal: “Mientras tocábamos, ellos salieron detrás de nosotros cubiertos con papel platina del que se usa para envolver fiambres hasta quedarse totalmente desnudos. El encargado del Paraninfo corrió hacia el escenario insultándonos a voz en grito, llamándonos de todo, mientras un profesor de Arte, Fernando Gabriel Martín, muy amigo de nosotros, lo insultaba a él. Fue un happening en toda regla”, rememora Javier.

Contaron por espacio de apenas mes y medio con Javier Rumeu como batería. Su sustituto al marcharse sería Armando –Mandi- Capote.Era muy difícil para un batería tradicional adaptarse a Arte Moderno” nos explicaba Javier Segura.

Mandi había tocado en el grupo sinfónico canario Samara y terminaba su servicio militar en Madrid, donde tocaba con Caballo. Juani Belda se encuentra con él en la capital y le propone que se volviera a Canarias para unirse a Arte Moderno. Atrapado por lo que oye, se centra en los ensayos que hace el grupo de manera intensiva una semana justo antes de la serie de tres conciertos seguidos que dieron en el pub La Bodega de Santa Cruz de Tenerife.

Preguntado por los directos, Juan enumera todo el instrumental del que disponían: “Yamaha cs80, rodhes, sinthes y secuenciadores Roland, caja de ritmos Roland, Roland space echo y multitud de pedales. La verdad es que en esa época teníamos un equipazo de directo. Sonábamos de cojones”. Añade, además, que mucho del material que se puede escuchar en las recuperaciones que se han hecho posteriormente de su repertorio corresponde a directo: “una toma y a la cinta”.  Javier es de opinión similar acerca de cómo sonaba la banda: “Los directos eran de un sonido impecable. Teníamos nuestro propio PA que estaba diseñado para salas o teatros pequeños y dar un sonido transparente y limpio. Una mezcla de Yamaha y JBL. No había muchos instrumentos reconocibles. La Roland 808 a principios de 1982 sonando en estéreo y con efectos, era de por sí un espectáculo que en pocos sitios se podía ver. La guitarra sonando con un Eventide era algo inaudito, entre otras cosas, porque el aparato no estaba diseñado para eso. Era el H 949. Hasta que no llegó el H3000 no era aconsejable utilizarlo en directo. Era probable que se rompiera. El mío duró las tres actuaciones y se quedó frito. Luego Juani tocaba con el majestuoso CS 80 de Yamaha, Korg Trident y Roland Pro Mars. Además, utilizábamos los secuenciadores analógicos de Roland y voces más algunos efectos que reproducíamos en una cinta”.

Recuerdan también cuál era la reacción de la gente: “Un poco de perplejidad. En aquella época era un poco raro esa onda que hacíamos, aunque teníamos un pequeño grupo de seguidores, sobre todo amiguetes”, indica Juan. En la misma línea se pronunciaba su compañero: “El público reaccionaba con sorpresa ante el aluvión de sonidos nuevos e intentando adivinar de dónde procedían. Algunos hasta llegaron a pensar que era playback”.

El siguiente paso que da Arte Moderno es el de ensayar para preparar la grabación de un single. En agosto de 1982 el trío se encierra, ya en los estudios Manzana, y graba dos temas para un disco sencillo que sale al mercado en octubre como “Ninette en New York / Soy Feliz” (Ja Ja, 1982). El sello que lo edita, Ja Ja Records, no es sino una prolongación de los mismos estudios Manzana. Amores que nunca lo fueron con peregrinaciones artísticas a la ciudad norteamericana, o perdedores que aceptan que ganar no es más que una ilusión, determinaban los andamios temáticos de los dos temas con los que debutaban los canarios. En lo musical, llegaban a desconcertar por lo ecléctico y diferente de su sonido.

Juan decía que el disco tuvo “un éxito relativo. En Madrid se escuchó bastante”, mientras que Javier era mucho más tajante: “Sus ventas fueron irrisorias. Había una desconexión enorme entre lo que era Arte Moderno y el mercado”.

Preguntamos a Javier por la evolución, no sólo del grupo, sino de su primer estudio a lo que terminaron siendo los estudios Manzana: “El proyecto de Arte Moderno artísticamente era tan fuerte que propició la irrupción de Manzana como compañía discográfica, y no al revés, como se pudiera pensar. Tuve la idea de montar un estudio para grabar a mis anchas y sin ningún tipo de control, dos aspectos para mí básicos y que siempre he mantenido. Los otros socios de Manzana se sumaron al proyecto, pero no sin antes resistirse. De hecho, empecé solo y compré un equipo junto a un socio capitalista, Javier Morales, para hacerlo. Una vez que lo puse en marcha, el resto de Manzana se sumó. Vendí el equipo que compré, y compramos otro mucho más potente”.

Sus componentes reconocían la peculiaridad de un grupo como Arte moderno, admitiendo que el grupo era “tremendamente ambiguo. No éramos electrónicos, ni pop, ni rock, ni vanguardistas. Ni arte ni moderno. Y desde luego estábamos muy lejos de lo que se llamó la movida. Arte Moderno iba encaminado hacia un plano de crítica social y política bastante extremista, que es lo que suele ocurrir cuando no estas a gusto con nada de lo que te rodea. Su crítica va dirigida contra todo y contra todos, pero sobre todo con las tendencias de su tiempo. Las musicales y las que no lo son”. En la definición de su propuesta se emplean términos profundamente artísticos: “Hay cierta poesía en su expresión que asoma para precisamente ser aplastada. Hay amor sin amor. Hay luz con oscuridad” nos contaba Javier. “Arte Moderno nunca perteneció a corriente musical alguna. Lo clasifican por su cronología, pero no por su esencia. Arte Moderno es la cabeza que sale del infierno (…) Un sentimiento fatalista y melancólico donde nada ni nadie se salva, ni siquiera la música. Un dadaísmo tardío pero penetrante como una daga afilada. Una continua molestia para el pestilente sistema” manifestaba en el texto incluido en la recuperación de parte de su material.

Quien también pasó a engrosar las filas de Arte Moderno fue Javier Cabrera, proveniente de Moral Femenina, para hacerse cargo del bajo desde enero de 1983. Con su incorporación elaboraron “Música cabeza”, el resultado de “una explosión creativa sin ningún tipo de control ni concesión” según palabras de Javier Segura, cantada principalmente en alemán por Mandi y Javi Cabrera.  El tema se graba el mes de marzo de ese mismo año, un par de meses después de la incorporación del bajista, en los Estudios Manzana, y es el resultado de la labor creativa de los cuatro miembros del grupo: Javier Segura pone “melodía, letra y la frenética guitarra”, Mandi “la cimentó con una excelente batería” y Javi Cabrera “con un elegante y efectivo bajo” decía el cantante. Juan se encargó de aportar “un soberbio piano aderezado con toques del CS-80”. Para remate, unas chácharas gomeras a cargo de Juan López: “Era un efecto que me rondaba por la cabeza mientras la grabamos”.

Preguntado al respecto, Juan Belda reconoce la importancia de tener a su disposición los estudios Manzana, a su juicio, muy bueno en comparación con los estándares de la época. Además de por hacer posible la elaboración de los dos sencillos que dejó listos Arte Moderno, señala: “Estábamos muy cómodos trabajando allí, en muchos casos sin límite de tiempo y con la libertad de hacer cosas que en otros estudios no te hubieran dejado”.

La idea era editar un segundo sencillo, pero es entonces que Mandi les comunica que se marcha a Boston. Javier Segura y Juani deciden acabar ahí el grupo. La decisión se toma en el seno del que es el verdadero núcleo del grupo. De alguna manera siempre habían sido ellos dos, con la incorporación puntual de algún otro, pero funcionando la conexión del dúo: “El armazón del grupo éramos Juani y yo. Somos los que le dimos su dirección musical, los que escribimos su guión. Siempre hubo dos espacios en Arte Moderno, y había uno donde sólo estábamos Juani y yo. Allí nos comunicábamos en un lenguaje que sólo entendíamos los dos. No había mucho que hablar, todo eran signos y formas musicales que encajaban siempre en perfecta armonía. No hubo jamás ningún tipo de discusión ni choque de egos ni nada por el estilo. No éramos un grupo al uso, nunca lo fuimos y eso empezó en nuestra etapa anterior en Geneto, que aunque no éramos aún Arte Moderno, esta se proyectó sobre este con toda su fuerza. Veníamos de ahí. Desde ese espacio giraba todo lo demás”.

dedicándose entonces el primero a trabajar en lo que iba a ser su primer disco en solitario. Uno de esos temas con los que se pone a trabajar en junio de 1983, “7 Hombres”, atrapa a Belda que insiste en aportar cosas. Javier aceptó y, de hecho, quedó encantado de con la línea de piano y sintetizador que incorporó su amigo: “Decidí dejarlo como Arte Moderno, como supuesta cara B del supuesto segundo single”. Sin ese tema apartado, Javier sacaría un LP con otros 5 cortes, que vería la luz ese mismo año, 1983, editado por Ja Ja Records.

Precisamente las dos canciones de este sencillo que nunca llegó a ver la luz ponen de manifiesto, a juicio de sus creadores, “la crítica social y política bastante extremista, que es lo que suele ocurrir cuando no estás a gusto con nada de lo que te rodea”.

Musicalmente Arte Moderno recibe influencias de muchos frentes distintos. Javier menciona: “La música que más me inquietó fue la de los siglos doce al quince. También las melodías africanas y asiáticas, pero casi cualquier cosa que suene, me conmueve y me hace pensar”. Juan quiere pensar en el efecto que debió causar toda la música de los 60 y 70 que escucharon (Jimmy Hendrix, John Miles, Beatles, Zappa, King Crimson, Pink Floyd, Klaus Schulze, Can) o la música contemporánea de la época Karlheinz Stockhausen, György Sándor Ligeti, Mauricio Kagel…

Disuelto definitivamente Arte Moderno, Mandi forma parte de Skalextric (con los que llega a tocar también Juan, aportando teclado en 3 ó 4 conciertos), antes de marchar definitivamente a EE.UU. Allí comienza haciendo cosas en solitario, militando esporádicamente en diferentes grupos. Crearía además un método para aprender a tocar la batería. Javi Cabrera se dedicó a Moral Femenina y Juani, tras militar en proyectos como África Gráfica (que editarían un EP en 1986 de la mano de Ja Ja Records), inicia luego su dilatada carrera en solitario como Juan Belda. Graba dos discos que edita Grabaciones Accidentales en 1986 y 1990, un CD con Etnotronic, proyecto junto a Juan Gómez-Acebo, en 1998, o dos CDs que edita Discos Necesarios en 2006. Antes, en 1995, pasa seis meses trabajando con encantadores de serpientes y su entorno para terminar grabando un disco titulado “India. Música y Encantamiento”, que sacó a la calle R.N.E. Más recientemente se embarcaría en proyectos como Waxbeat junto a Patricia Kraus o Juan Belda & The Bit Band.

Javier Segura se centró en la discográfica Manzana y el sello subsidiario Ja Ja Records, con el que sacaría dos discos más en solitario en 1986 y 1989. Repetiría, ahora en CD y de la mano de Discos Necesarios, en 2007, y una década después vería la luz un recopilatorio con material inédito y seleccionado desde 1980 y 1990.

Ocupando pues una posición privilegiada en el centro de mucha de la actividad musical que vivieron las islas desde los 80, quien se pone en contacto con él es Jonathan Delgado –Yotty- responsable del sello y editorial Los Ochenta Pasan Factura, con los que se dedica a la recuperación del patrimonio sonoro del archipiélago. Conocedor del trabajo desarrollado en Arte Moderno, pasa poco tiempo antes de que le ofrezca la posibilidad de rescatar en un CD digi-pack el material del grupo. “Arte Moderno” (Los 80 Pasan Factura, 2015) contendría el single editado por Ja Ja Records, el sencillo frustrado que nunca vio la luz y las primeras composiciones instrumentales del grupo cuando aún eran un dúo.

Unos años después Domestica Records reedita todas esas canciones remasterizadas en formato de vinilo “Música Cabeza” (Doméstica, 2018).

Juan recuerda de la existencia de una cinta de cassette que contendría 8 temas más grabados en uno de los directos del grupo: “¡Cuánto daría por escucharlos!”.

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