Ni Una Sombra en el Horizonte
Crítica
El primer largo de Burgas Beat está grabado en Casa de Tolos con Pablo Casal y Segundo Grandío –Siniestro Total- entre noviembre del 2004 y enero del 2005. La ilustración de portada es obra de Cándido Fernández Mazas.
Una guitarra acústica rasga el cielo, las piedras suplican algo de sol y las “Gaviotas” despliegan sus alas sobre Ourense. Una composición que se coloca directamente al lado de “Maldito” –Cosecha Roja- como muestra de la gran calidad de los orensanos.
Tras la melancolía inicial llega la luminosidad y el sol redentor de “Cuando llegue el buen tiempo”, coros celestiales, brillantes arreglos y una lírica para el recuerdo “Cuando al fin regrese ya estaré /aburrido de mi palidez / recobraré en la playa el brillo de mi cara”.
“Revival” es un déjà vu retrospectivo sobre la sensación de estar en medio de ninguna parte y al mismo tiempo “en el centro del mundo”. Tras las escenas costumbristas de “Barrio” llega el encuentro con los fantasmas del pasado de “Harto”.
También nos encontramos con intimismo y desnudez –“Para eso”, dedicada a Montse, con versos como “Cuanto más se tuerza todo a nuestro alrededor / nada será más fuerte que la fuerza de este amor”- y la electricidad contagiosa de las noches con soles que brillan -“Eléctrica puesta de sol”-.
En cortes como “Ritmo secreto” Burgas Beat demuestran que su lugar en la escena nacional debería ser otro, pero a estas alturas… ¡qué más da!... lo importante es “no poder dejar de soñar”.
Un gran disco, íntimo y personal, que muestra a una banda en plena madurez creativa.



