La Calle del Olvido
Crítica
Conscientes de que tanto en directo como comercialmente el grupo lleva una trayectoria ascendente, Los Secretos tienen claro que hay que elegir un productor apropiado que sepa entender su música. La relación de admiración entre el nuevo productor, Joaquín Torres, y Los Secretos es mútua y "La Calle del Olvido" (Twins, 1989) se graba, por primera vez, despacio y con mucho esmero, ganando en sonido en comparación con las anteriores entregas, y conservando las buenas ventas -el disco sería Disco de Oro-, reforzadas por esa legión de admiradores de la que hoy día gozan. Por aquella época salen tambien los primeros CD de Los Secretos y se empieza a reeditar su material, pero no todo es positivo: Steve Jordan y Nacho Lles abandonan voluntariamente el grupo. Los Secretos se acaban constituyendo como sociedad a la salida de estos, y los cuatro secretos oficiales van a ser Enrique, Álvaro, Ramón y Jesús, siendo a partir de ahora todos los músicos que van a ir entrando y saliendo, por supuesto grandes profesionales, pero también asalariados de esta sociedad.
Aunque en ciertos momentos fue una grabación problemática, teniendo Joaquín Torres que poner mucho de su parte para que llegase a buen término, lo cierto es que el disco produce algo que los aficionados esperaban incipientemente, ya que de algún modo se retoma la trayectoria del estilo de la banda dejado en "Algo Más" (Polydor, 1983). Esto no quiere decir que se haya terminado del todo la "etapa americana" (ahí está "La calle del olvido"), sino que algunas de las composiciones aquí encontradas, como "Soy como dos" podría formar parte del repertorio de aquel perfectamente.
Como hemos dicho este será el primer lanzamiento en CD del grupo, al que seguirán en los años sucesivos toda la discografía, especialmente desde 1986 en adelante.
Las canciones son de primera, realmente soberbias, y Álvaro pone su granito de arena encumbrándose a la par de su hermano, y aunque el primer single fuese "Qué sólo estás", el primer video del grupo lo constituirá, precisamente, "No vuelvas nunca más", un gran tema suyo. "Soy como dos", cantada por este, nos habla de la personalidad de Enrique, el cual homenajea a Mamá ("Nuevo color") y Unidad Móvil ("Todo ha sido un juego") y compone un instrumental tremendo, "Volviendo a casa", donde se luce enormemente Ramón.
Las letras, que siguen siendo evocadoras y nostálgicas -"Qué solo estás" es una vuelta a la infancia, y en la deliciosa "No es amor" Enrique se sincera con su chica- son uno de los factores de peso de un álbum de gran belleza, que engancha a la primera escucha por su exquisita producción e interpretación, y que es junto a "Continuará" (Twins, 1987), de los que mayor reputación goza.



