portada del disco Yo, Minoría Absoluta

Tras una larga espera desde "Canciones Prohibidas" (DRO, 1998) que dejó a mucha gente con algo de hambre por ser un disco un poco irregular, por fin Extremoduro se puso manos a la obra para lanzar un nuevo disco al mercado, ya que el último proyecto de Robe había sido un melódico y a la par inclasificable "Poesía Básica" (DRO, 2001) que no se encuadra en la discografía de Extremoduro, sino en el proyecto creado para la ocasión Extrechinato y Tú, nombre creado a partir de Extremoduro, Manolo Chinato y Platero y Tú, cuyo objetivo no era otro que homenajear al poeta poniéndole música a sus poesías.

Tras el experimento (que también dejó a gran parte del público algo indiferente) Robe y los suyos volvieron a la carga de la mano en la producción una vez más de Iñaki -Uoho- Antón, ya miembro de hecho y derecho de la banda, culpable de gran parte de la etapa exitosa del grupo, y que se ha convertido en la mano derecha de Robe. Vuelven con un disco intenso, más eléctrico, más salvaje; gran logro: rocanrolean sin tapujos sin perder su sensibilidad, tocan tranquilos sin parecer blandengues. Quizá este sonido deba buscarse en la ley del péndulo, o quizá en que un Robe más bien decepcionado con la audiencia que no terminó de abrazar su "Canciones Prohibidas", buscaba reconquistar la fe perdida de muchos.

Quizá siendo conscientes de este reto Robe abre el disco rasgando los cielos con su bramido inicial de "A fuego"que es un completo pelotazo de energía en el que Robe canta de nuevo al amor perdido: "¿Dónde están los besos que te debo? / En una cajita / Que nunca llevo el corazón encima / Por si me lo quitan / ¿Dónde están los besos que me debes? / En cualquier esquina / Cansados de vivir en tu boquita / Siempre a la deriva."

Siguen las buenas sensaciones del disco con el segundo corte "La vereda de la puerta de atrás", se trata de una canción muy lograda en la que Robe toca muchos palos, desde el amor imposible: "Condenado a mirarte desde fuera / Y dejar que te tocara el sol". A la televisión y los modernos fenómenos musicales: "Y muere a todas horas gente dentro de mi televisor / Quiero oír una canción / Que no hable de sandeces y que diga que no sobra el amor / Y que empiece en sí y no en no."

Robe vuelve a hacer gala de su facilidad para componer estribillos pegadizos y acompañarlos de ejercicios de guitarra más que meritorios, rutinas musicales que ya conforman el sonido particular del grupo. Termina la canción con unos hermosos y emocionantes párrafos sobre la incomunicación de las parejas, cantados a dos voces: "Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz .-¿Cómo quieres que esté dentro de tu ombligo?-Si entre los dedos se me escapa volando una flory ella solita va marcando el camino / Dices que a veces no comprendes qué dice mi voz¿Cómo quieres que yo sepa lo que digo?Si entre los dedos se me escapa volando una flor y yo la dejo que me marque el camino."

Vuelve Robe a apostar por el medio tiempo en "Hoy te la meto hasta las orejas", sorprendente en el sentido de que uno parece que va a encontrarse con una animalada de las de antaño, para luego asistir una vez más al desespero de un amor imposible: "Soñar despierto con la luz de su sonrisa / Soñé en hablarle de su pelo y ser la brisa / pensé decirle que la vida era su boca / y no. / Pasa a mi lado su olor / y contengo la respiración."

Arrancan las guitarras tímidas y taciturnas de "Standby" en la que Robe por fin cuenta una historia de amor en tercera persona, para ello el grupo se inclina por hacer una canción de porcelana, delicada y agradable al paladar, poco recargada y sencilla de escuchar. Importante riesgo el publicar esta canción porque los fans más acérrimos podrían haberle dado la espalda, la reacción no fue tal, siendo aceptada por todos. Robe cada vez escribe mejor, sabiendo encontrar muy bien la belleza de lo simple: "Sueña que sueña con ella / y si en el infierno le espera... Quiero fundirme en tu fuego / como si fuese de cera."

Tras una prescindible "Menamoro" en la que juguetean con ritmo un araboide para volver a hablar de drogas y contrabando, arranca una irregular "Luce la oscuridad", sibilante y sinuosa entre estrofas y chillona durante estas, echando mano de nuevo de sus famosos cambios de ritmo en las canciones (que haga esto muy bien no quiere decir que siempre acierte al hacerlo, debo decir).

Por suerte vuelve Robe a encontrar los papeles que parecían perdidos en "Cerca del suelo". Tirando de experiencia echan mano de un estribillo reconocible y con gancho para conectar a un Robe mascullando como recién levantado y con resaca, además no sin cierta destreza se reserva un guiño al personal: "¡Mira qué bar tan bonito!. ¡Podemos emborracharnos! / estaba lleno de amigos y empezaron a invitarnos; / se puso a cantar el Fito y nos fuimos dando saltos / con el corazón blandito subiendo hasta lo más alto."

Le sigue una desencajada guitarra acústica arrancando "Puta", que no es sino una demostración de rock duro, rayando a un nivel altísimo en todo momento. Narra una historia de locura y amor en un cóctel explosivo: "Que no me da la gana pasar media vidabuscando esa frase que tal vez no exista.¡No me mira! ¿Y qué cojones puedo decir?Mi perro ya no quiere la comiday en mi cabeza paso el día buscándote. / Llego a tus rincones llenos de floresy por mis esquinas llenas de coloresse ha desbocao la primaverala noche entera."

En una línea parecida (quizá más metalera), sigue "Buitre no come alpiste", muy en la línea del tema inicial, aunque quizá con más reproches que esta, alternando bonitos pasajes: "Y si te sientes perdedora / sácate de la boca el amor / y devuélveme todas las horas / que paso pensando que somos dos..", con auténticas gansadas: "Si la suerte me abandona / y ves que estoy un poco triste, / es que tú eres una zorra / y un buitre no come alpiste."

Cierra el disco el ya clásico chascarrillo de Robe para la chavalada hablando con Manué. En esta ocasión en "La vieja (canción sórdida)" sorprende una canción más seria que en los dos cierres anteriores, con órgano de iglesia y apuntes virtuosos de guitarra acústica precediendo a un tema más poético de lo que cabría esperar en un principio.

El disco supuso un suspiro de alivio para muchos fans, que veían que por fin Extremoduro volvían por sus fueros con un rock más rudimentario y unas letras muy libres y desgarbadas como es la poesía de Robe, faltaba el recopilatorio y este llegó, pero con un toque muy personal…

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