portada del disco Vigorexia Emocional

Pablo Und Destruktion ha ido creciendo con cada nueva entrega. Estamos ante su tercer LP, un trabajo editado por Marxophone y grabado en su casa-estudio de Peón (Asturias) con Ángel Kaplan (Doctor Explosion) a la producción. Como músicos de acompañamiento nos encontramos con su banda habitual de directo: Javier Bejarano (guitarra), Dani Donkeyboy (guitarra), Jose A. Rilla (bajo), Pablo Pravia (batería) y Sara Muñiz (viola). Javier Bejarano se encarga también de la fotografía de portada.

Pablo afirma que para este disco ha elegido las canciones "más íntimas, sin desatender a la política, la filosofía e incluso la religión, tratando de compaginar anarquismo, mística y romanticismo, y dar cauce a la pedazo de tronera que ya llevo yo de serie". Él lo define como boite rock y afirma que intentó aportar un mayor clasicismo a sus canciones.

Abre "Los días nos tragarán", intimismo trascendente armado con suaves arreglos... "Valdediós siempre fue mi tierra prometida y ahí me gustaría haber pasado mis días tranquilo y acompañado por mi mujer cubierta de oro fundido. No ha podido ser así, pero al menos me queda un recuerdo imborrable de algunos momentos glorioso que allí viví", comenta Pablo. Un corte en el que, al igual que en "Ganas de arder", se mezclan la delicadeza y la crudeza. "Ganas de arder" trae ecos de Nacho Vegas, trae ganas de "beber y besar a boca llena". Pablo afirma que compuso el tema estando en la mariña lucense de viaje. Estando alojado en un hotel recibió la noticia de que un farmacéutico jubilado acababa de morir ahogado en su primer día como pescador.

"A veces la vida es hermosa" es uno de los cortes más accesibles que ha entregado Pablo a lo largo de su carrera. Un corte armado con riffs efectivos e hipnóticos, y un estribillo que trae la luz en mitad de la noche... “A veces la vida es hermosa / como cuando cascas las patas de un cangrejo”. "Mis animales" comienza como un medio tiempo cargado de suavidad, pero va creciendo en intensidad a lo largo de sus casi seis minutos de duración... "Nada, nada, nada, nada, nada es tan degradante, como la nada, nada, nada, nada, nada, que mis costillas abre". "No sientes el peso" es otro medio tiempo cargado de trascendencia y existencialismo -"Acaso no ves que nos vamos a hundir"-... "En esta canción trato el tema de la consciencia como maldición que rompe el milagro de estar enamorado", comenta Pablo.

"Califato" es una canción de guerra, "de miedo al futuro y de reinvención del pasado, de ahí su nombre". Se trata de una canción que trae una atmósfera emocionante y psicotrópica, armada con un sintetizador y una gaita evocadora. "Leona" es el corte más visceral del disco, un corte de amor y sexo. "Bares vacío" trae ecos de piano bar y "Busero español" la épica y la intensidad. Escrita durante un viaje de Montpellier a Colonia, se trata de una de las mejores composiciones del disco. Corta la respiración.

Cierra "Dulce amor" -"Eso es lo que me queda de todo esto y no puedo estar más agradecido. Parece que deshice el nudo de mis entrañas sin partirlas por la mitad, es una suerte"-. Dedicada a Fee Reega, tras su separación. Desnudez, poesía y arañazos en la piel.

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