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LaFonoteca, Disco: Vidania
portada del disco Vidania

Convertidos ya, tras casi veinte años de carrera, en un grupo de culto por títulos como “Soidemersol” (Siesta, 1997) o “Hallelujah!” (Siesta, 2001), La Buena Vida edita su séptimo trabajo de estudio, “Vidania” (Sinnamon, 2006), donde por primera vez se utiliza el piano como hilo conductor de las historias en él narradas. Confiriéndole un protagonismo poco acertado a este instrumento, pues se torna empalagoso y poco apropiado en la mayoría de los casos (a excepción de ese soberbio comienzo que abre el disco), “Vidania” vuelve a sonar a La Buena Vida y al mismo tiempo se aleja totalmente de la esencia del grupo. Aunque todo parece lo mismo, hay detrás de esta estructura algo que chirría y que la vuelve monótona, anodina y a veces incluso enlatada, cercana a esa comercialidad que tanto repele a sus fans. Quizá la solera, o la edad; las ganas de evolucionar frenadas por el miedo al cambio, han hecho de “Vidania” un sonido nuevo asentado en la grandiosidad, rozando similitudes con grupos como Coldplay, los igualmente radiados Keane, o unos ritmos danzarines nuevos a lo Belle & Sebastian de claro manifiesto en “De nuevo en la ciudad”, que no terminan de cuajar.

Sobre el disco, poco más que decir que no se haya dicho ya en críticas de anteriores trabajos: un apoyo musical basado en la utilización de arreglos orquestales para acompañar esas pequeñas historias de la vida cotidiana que todos hemos vivido, y que el grupo ha convertido en su obsesión y fuente de ideas, pero que en esta ocasión tan sólo le funciona en unos cuantos temas.

Un álbum que fácilmente encantará a todos los seguidores de La Buena Vida, por canciones como “Calles y avenidas” o su poco arriesgado single de presentación, “La mitad de nuestras vidas” (apuestas seguras para la lista de clásicos del grupo), pero que pedía mucho más que esos escasos nuevos aires presentes en “Mi aventura espacial”, o los sones americanos de “S.O.S.” y “El fin del mundo” (ambas estropeadas por un atroz estribillo), aunque abran una brecha diferenciadora en el sonido labuenavida.

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