portada del disco Vanguardia y Pureza del Flamenco

El Flamenco como fuente de inspiración se dirige a todos los músicos con una cierta predisposición hacía los estados anímicos profundos y, en este sentido puede tomar mil direcciones, aunque el mercado escoja a menudo lo más asequible con destino a la gran masa” (Gualberto).

Hay discos que aunque no sean representativos del grupo que los graba, ni el mejor material que grabaron, son importantes por las consecuencias que tuvieron en la época. A pesar de que vieron la luz en 1978, estas grabaciones se corresponden a principios de los años 70; son unas de las primeras donde se funden armoniosamente el rock y el flamenco, algo que desarrollarían mas tarde, con más o menos fortuna, gente como Triana, Raimundo Amador o Ketama.

A principios de los 70, Oriol Regás con su sello Bocaccio y el productor Alain Milhaud dispusieron todo lo necesario para grabar lo que sería el tercer álbum de Smash, y el que se suponía que les iba a lanzar a la fama. Pero de ese ménage a trois sólo vio la luz algún single. Años más tarde, Vicente Romero, del sello Chapa -englobado dentro de Zafiro- buscó todas las grabaciones de esa época para poder sacar un disco, pero solo encontró cinco temas. Para solucionar la Cara B decidió coger grabaciones del cantaor Agujetas que el año anterior había ganado el Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología de Jerez. Al disco lo llamó “Vanguardia y Pureza del Flamenco”; vaya por delante que al arriba firmante le parece un título horroroso.

La Cara A del disco es para Smash, y se inicia con el tema que más éxito tuvo el grupo, “El garrrotín”, donde nos presenta a unos Smash donde mezclan el rock y el flamenco y que gracias a Alain Milhaud suenan más accesibles para el gran público, que sin ser malo del todo, la verdad es que la esencia del grupo se pierde, esto se puede aplicar también a “Tangos de Ketama”. En “Alameda’s Blues”, no hay que ser muy espabilado para ver que lo que mezclan aquí es el flamenco y el blues, y muestran el camino que seguirían años más tarde gente como Raimundo Amador. Lo curioso de este tema es que la letra es una traducción al inglés de canciones antiguas flamencas. Después llega el tema culmen del disco “Ni recuerdo, ni olvido”, tema de nueve minutos donde muestran que podían fusionar el flamenco y el rock pero sin perder el rumbo del grupo, una verdadera joya como también lo es “Tarantos”, donde además incorporan la tabla hindú y el violín.

La Cara B es una selección de temas del cantaor Manuel de los Santos Pastor, más conocido como Agujetas. Y la verdad es que llamarlo pureza es algo insensato, o de simple desconocimiento de la historia de este particular cantaor, una verdadera rara avis dentro del mundo del flamenco y cuya definición perfecta es la que dijo en su día Antonio García, conocido como El Platero: “Es como el whisky, cuando lo pruebas por primera vez te resulta áspero. Con el tiempo lo vas apreciando”.

En el disco, Agujetas canta con su desgarrada voz donde se contrapone con la limpieza de la interpretación de la guitarra por parte de Manolo Sanlúcar. Agujetas pasa por los diferentes palos demostrando su arte y derrochando sentimiento donde destaca la escalofriante “Martinete”, en la que la guitarra se queda al margen dejando todo el peso a la voz de Agujetas. En el resto pasa por los palos que le son más familiares, las soleares, como en la canción homónima y en “Del estribo” o fandangos como en “Déjame Beber”.

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