portada del disco Utrimque Roditur

El águila sobrevolando victoriosa zafándose así del ataque de los dos perros ejemplificando un final feliz a la sentencia en latín (la que da título al disco por otro lado) atribuida al Príncipe Carlos de Viana para referirse a la posición del Reino de Navarra, como un hueso disputado por dos perros: los españoles y los franceses. Ésa es la portada que deciden diseñar Orreaga 778 para el disco que surgió tras la profunda reestructuración que experimentó la banda, que tras muchas vueltas termina con reemplazos en la batería, en la guitarra y en el bajo, lo que obligó a Pepino a empuñar la guitarra rítmica.

Grabado en Pamplona, en el estudio Sound of Sirens, en julio de 2018, son varios los momentos en los que se centran, como suelen, en el repaso de hitos de la historia vasco-navarra. Más concretamente, presentan, además del que da titulo al disco, los temas «1516» y «1661» en las que se refieren, respectivamente, a la derrota en el valle del Roncal de la campaña llevada a cabo por el mariscal don Pedro de Navarra en nombre del rey Juan III de Albret para recuperar el territorio navarro peninsular conquistado por el Duque de Alba, y a la revuelta liderada en 1661 por el cura Matalaz contra el rey francés en Solas / Zuberoa en el departamento francés de los Pirineos Atlánticos. En la contra precisamente, incluyen una foto del castillo de Mauleón, situado en aquella localidad, y que tras ser atacado por los amotinados, terminó siendo donde fue decapitado el sacerdote rebelde. Todo ello ambientado con un Oi! rocoso de gran pegada en el que la voz principal rota y los coros se acoplan a las mil maravillas con los relatos de combates de antaño.

Así es como terminan precisamente con «Utrimque roditur». Denso y contundente como un puñetazo bien preciso. Si Hertzainak hicieron suyo la sentencia latina "Si vis pacem parabellum", está claro que Orreaga 778 tienen ya la suya.

La fórmula musical ya queda clara desde el principio, desde los primeros acordes de guitarra en «Burniak», el tema con el que abren el disco, acompañados por un bajo que no se rebela ante la posibilidad de quedar como mero espectador en segundo plano. Petición de calma ante la decisión tomada que dejará los cañones oxidándose en la trinchera.

Con «Lanbroan» parecen ensayar con un espíritu de animado rock and roll para contar de las despedidas a la familia al poner la proa rumbo al norte cruzando la niebla. Mientras, «Gorria» tiene algo de grito salvaje a un ritmo acelerado, el más rápido de todo el disco.

Un gran disco, quizás con mayor cuerpo y coherencia interna tanto en lo temático como en lo musical que otros trabajos previos que pecaban de quedar algo deslavazados. Orreaga 778 insisten y logran hablar de castillos y batallas del pasado utilizando la épica del Oi! rocoso.

Compartir

Otros Discos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies