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LaFonoteca, Disco: Usted Morirá en su Nave Espacial
portada del disco Usted Morirá en su Nave Espacial

El 94 fue un año crucial en la historia del noise-pop y derivados. Se publican “Moor Room” (Radiation, 1994) de Cancer Moon, “El Amigo de las Tormentas” (RCA, 1994) de Surfin’ Bichos y este “Usted Morirá en su Nave Espacial” de Penélope Trip, tres discazos que ponen de manifiesto la buena salud de dicho estilo dentro de nuestras fronteras.

La relación de la banda con Munster se va deteriorando, y aunque cumplen sus compromisos contractuales con su segundo largo, su intención es abandonar el barco en cuanto se pueda. Pero antes de eso, nos dejan este trabajo, el de su confirmación. El paso de los años les permite mejorar su sonido, que gana en sofisticación y limpieza, ya no se esconden tras un pedal de distorsión, atreviéndose a desarrollar arreglos cristalinos y a utilizar el ruido como un arma, no como un refugio.

Abren con “Crescendo”, pop con un alto porcentaje de pureza, aderezado a base de suaves arreglos de guitarra y la dulce voz de Tito Pintado, mucho más suelto a la hora de entonar esas melodías que han colocado a la banda en lugar bien visible dentro de nuestra escena. Continúan con “Galaxina”, sin duda, uno de los mayores logros de la banda, un hit para el recuerdo con esos coros redentores y esos fogonazos adrenalínicos. Este corte, al igual que “Zoom” y “Autopsia”, son repescados de su EP “Galaxina” (Alienor, 1993).

Gran guiñol” es un trallazo cercano al AOR, experimentación ruidista que recuerda a sus orígenes. Las aguas se calman con “Espirú”, un medio tiempo que brilla con luz propia, sobre todo debido a que los siguientes temas se vuelven repetitivos y monótonos al abusar de desarrollos distorsionados muy similares. “Dual” y “Twp” destacan por sus cálidos arreglos y por la suavidad de Tito Pintado en la entonación, son estos cortes los que elevan el nivel del disco, clase y distinción en unos desarrollos que recuerdan a bandas como The Pastels o a unos My Bloody Valentine relajados.

Cierra “Plasticine”, luces y sombras para generar una atmósfera siniestra e intimista sobre la que la voz de Tito planea convertida en un murmullo. Un gran corte, con un in crescendo final para el recuerdo.

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