foto del grupo Uler 600

Aunque Ina contaba que lo de 600 fue un añadido al nombre de la banda para darle la sonoridad de un medicamento, el caso es que su único disco tenía como portada, un Seat 600 elevado a las alturas para anunciar lo que parece un desguace. Al menos, los paquetes de metal apelmazados que aparecen fotografiados en la contraportada, así nos lo hacen entender.

Grabado en varias sesiones en el estudio casero El Cubo de Ina, guitarra y cantante de la formación, entre 1998 y 1999. Tras un proceso de mezclas bastante tortuoso, el disco se masterizó en el 2000, en el estudio Tio Pete de Karlos Zubiaga.

Es "Uler 600" (Screamiguy!, 2000) un disco de psicodelias, efluvios lisérgicos y demás componentes planeadores propios del género. No por ello desdeñan el uso de mandolinas, saxos y guitarras, que se muestran bien afiladas, bien densas, según lo requiera la paleta cromática que empuñe el grupo en ese momento.

Además de la formación de cuarteto habitual, para este disco se contó con las voces de JC Cebrián y Ana Pérez, el sintetizador de esta última y el saxo de Miren Aperribay.

Se combinan los tintes psicodélicos arriba mencionados con los modos del indie-noise-pop del momento. Así el primer tema "To your ashes" puede hacerte pensar en Strange Fruit o El Regalo de Silvia, pero también en los tintes folk de Waterboys (quizás por la mandolina), o las oscuridades de nueva era de New Model Army. La atmósfera envolvente está acompañada por un personal timbre, muy sugerente de Ina, y una brillante sección de vientos. Acaba la canción entre ecos de platillo. No es un mal comienzo para presentar lo que viene luego.

Con iguales aires sigue "Inside out", que tras un repentino parón cuenta con efectos hasta en las segundas voces.

El saxo de Mirem puede utilizarse al más puro estilo free-jazz, como en "Feels good to me", que en sus momentos más densos rememora a Morphine.

El título de "Cosmos void" se ajusta a la electricidad planeadora de un grupo psicodélico del corte de Ozric Tentacles.

"Calling the night" tiene muy buenas guitarras. Cuando más intensa se hace tiene aires de alguna de las etapas de Bowie. El bajo, en actitud cómplice, desarrolla una línea de misterio de lo más interesante. Se rompe luego en efectos y reverberaciones.

Otro ejemplo más de lo variado que puede llegar a ser la oferta de Uler 600 es "Margarita", que con un órgano casi eclesiástico de comienzo, combina luego percusiones que lo interrumpen, con guitarras lentas, afiladas e insinuantes.

Ina hace notar su voz en varios momentos; en "Down" le sirven para empezar el tema, aunque luego prevalezcan las reverberaciones eléctricas y psicodélicas. Con las guitarras pienso en Claustrofobia. Es muy lenta y se deja ganar por un piano.

Cierran el disco las distorsiones anárquicas del saxo y los gritos de "Cabo doom". La guitarra toma el mando para liderar el advenimiento de una nube amenazadora. Lo hace a base de riffs de lo más enérgicos. Ina canta entre amortiguaciones de su voz.

Disco más que interesante.

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