portada del disco Trastorno Bipolar

Con toda la polémica surgida alrededor de Porta, sus orígenes, su flow, su autenticidad y todas esas bobadas que no interesan un mísero pito a nadie fuera de vaya usted a saber qué círculos, ha quedado claro que el gran beneficiado, como suele ocurrir en ocasiones como esta, ha sido precisamente él, pues las ventas de "En Boca de Tantos" (Universal, 2008) fueron tales que alcanzó para la certificación de oro. Ya sabemos cómo funciona esto de los discos de oro y toda la historia, pero ahí está y ahí se quedará para los restos.

Así que el segundo asalto de Porta no debía hacerse esperar, ya que, cuando el temporal amaine, quién sabe qué será del fenómeno. "Trastorno Bipolar" (Universal, 2009) toma su contenido de las propias experiencias vividas por el muchacho en ese escaso año de fulgor. Precisamente la canción que da título al disco, cantada a dúo entre Porta, el personaje, y Christian, la persona, se hace cargo de ello. ¿Dónde está el límite entre ambos? Incluso él desdibujó las líneas: si nos hacemos eco de su letra, se ve que todo le ha venido grande. Pros y contras se entremezclan, lo bueno y lo malo salen de boca de ambos. Pero a grandes males, grandes remedios, y Porta cuenta con toda un pléyade de amiguetes dispuestos a echarle una manita, y no al cuello precisamente: SantaFlow en "Voces en el interior", sobre los abusos escolares; Norykko, clásico contraste entre rapr n' b, en "La bella y la bestia"; Soma -que no falte- en "Nota de suicidio", y para acabar, Psy4 De La Rime en "Entra en la arena".

Una de las críticas más habituales que ha recibido Porta gira en torno al contenido de sus letras, acusadas de estar lejanas del mundo del hip hop. Fuera prejuicios; si repasamos los temas de las canciones de este disco y su tratamiento, podemos dividirlas en tres grupos: las que tratan sobre algún problema del entorno adolescente de forma más o menos decente, las que tratan sobre algún problema del entorno adolescente de forma paupérrima y las que tratan sobre Porta y lo que sólo a él interesa.

Primer grupo: "Espejismos", en torno a la anorexia, no entra de forma profunda en el asunto y se dibuja a base de tópicos, pero se aprecia en ella un esfuerzo por lanzar un mensaje de lucha y fortaleza; no cuaja del todo, resulta más una bronca que una ayuda, pero se intenta. "Confesiones", una crítica a la religión, demuestra poca profundidad de pensamiento y crítica misma, pero tiene la gracia de que se estructura en base a Los Diez Mandamientos de la Iglesia Católica. Del segundo grupo, "Voces en el interior" y "Nota de suicidio"; lamentables ambas, frívolas, superficiales, lejos de entender el asunto, parecen construidas a base de extractos de noticieros sensacionalistas. Y, finalmente, el tercer grupo, el más amplio. Porta, alimentando su propio fenómeno, habla fundamentalmente de Porta: su pasión por los videojuegos -"Nueva generación"-, las típicas demostraciones de ego, el mencionado análisis de su propia carrera, etc.

Juntándolo todo, podemos decir que "Trastorno Bipolar" parece un forzado conjunto de clichés de los cuales tratar, apuntados en una libreta y que uno a uno se han ido tachando a medida que se iban completando, una clara falta de naturalidad. Todos los defectos del debut se repiten aquí; se gana algo de riqueza en la producción y algo de calidad en las letras, pero no lo suficiente como para alcanzar el aprobado.

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