portada del disco Todo Se Derrumba

Grabado los días 12 y 13 de noviembre de 2014 en el local de ensayo en similares condiciones a como trabajaron en el EP de debut, en esta ocasión el LP de R.O.B.O. lo editarían conjuntamente Beat Generation y Blondes Must Die. Para la portada desplegable, de nuevo un dibujo de Mario, una mujer que agarra entre sus brazos una colmena en lo que dirige su mirada perdida y desafiante al frente.

Disco lleno de ramalazos de velocidad en los que se ha hecho poco o nada en vistas a algún tipo de contención: "Hartos", "Aguantas todo", "Cansados de pedir perdón"... Hardcore, punk de gran octanaje, R.O.B.O han intensificado la intensidad y velocidad de la propuesta. Sólamente "Tus enemigos", que recuperan del disco de debut, parece algo más pausada, o la misma "No saben quién eres".

Se me antoja que el efecto de lejanía de los coros de "No te rindes", con el que empieza el disco, es la única licencia que parecen haberse concedido en el plano estrictamente técnico. Por lo demás la nueva entrega suena incluso más cruda que "Sacrifícate" (Sólo Para Punks, 2012), con voces más sucias y opacas, que parecen incluso saturse en momentos críticos, complicando, junto al punto de velocidad extra que tienen, la tarea de entender las letras que dispara Marta.

Al momento de tensión inicial al que eleva la incertidumbre de comienzo a lo Dead Kennedys de "Con la mano libre" sigue punk vertiginoso. Es la tónica general por la que han apostado.

La liberación pasa por escapar de la ciudad, por salir de la opresión de los edificios; hay que huir de la realidad que es la que aprisiona e impide la realización personal. Hartazgo, cansancio de pedir perdón, necesidad de tener que soportar todo, de comprobar que no le van a dejar a uno escapar, incertidumbre por el futuro y la incomprensión ante los intentos colectivos por anular la individualidad... Las letras de los madrileños siguen rezumando claustrofobia, amargura e intentos ahogados de rebelión, a las que no cabe mejor arrope musical que la sensación de puñetazo en la boca del estómago que dejan sus canciones.

Es la lírica desesperada de Obediencia o Silla Eléctrica, universos en los que también se ha dejado notar de una u otra forma el campo gravitacional que genera Mario. Mucho del punk de Madrid de este siglo se nutre de este desarraigo y falta de perspectivas vitales. R.O.B.O. se une y ahonda en este canto al borde del precipicio.

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