portada del disco Tierra, Trágalos

El segundo álbum de Klaus & Kinski siguió los mismos derroteros que su predecesor, el simpar "Tu Hoguera Está Ardiendo" (Jabalina, 2008), pero con el grado de la experiencia y la tranquilidad de contar con un público fiel. Si antes habían tirado de bolero para epatar, esta vez amplian sus miras y entregan un disco que cuenta con infinidad de estilos y que, sin embargo, conforma un trabajo compacto y lleno de sentido. Mucho más maduros (sin que eso signifique aburridos, ni mucho menos), arropados por una producción perfecta, Klaus & Kinski ya pueden presumir de ser un grupo importante dentro de la escena independiente. Con la voz de Marina más sumergida entre la distorsión en los temas más shoegaze y clara y diáfana en las tonadas más acústicas, es un gustazo escuchar "Tierra, Trágalos" (Jabalina, 2010) de seguido, sin pausas, y disfrutar de los diferentes géneros que van tocando conviriténdolo todo en un jugoso estudio sobre el pop en su sentido más amplio.

Desde la angustia que se desprende del comienzo de "Estaba así cuando llegué" hasta los aires Mazzy Star de "Desidilio", asisitimos a un viaje abrumador en el que tienen cabida el pasodoble, el charlestón o la música disco sin que la disparidad de estilos afecte al conjunto. Empezando por las salidas de tono a las que hay que ir acostumbrándose desde el principio cuando uno se enfrenta a cualquier trabajo del dúo murciano, destaca el charlestón de "Carne de Bakunin", en el que explotan con gran acierto dos elementos recurrentes en sus canciones: los géneros ajenos al pop y las letras abiertamente políticas (con la economía actual y su extraño concepto de la libertad como protagonistas) sin que nadie pueda ruborizarse por ello.

Pero tenemos también el pasodoble con aires costumbristas (¿podía ser de otra manera?) "El rey del mambo y la reina de Saba", con su instrumentación elegante y su letra sobre verbenas y plazas del pueblo y la disco music, dramática en la cotidiano-filosófica "Forma, sentido y realidad" y sin complejos en "Sobria y Serena", un título buenísimo, casi tanto como el tema. El country y el folk asoman el hocico en "Mamá no quiero ir al colegio", un movido tema que trata sobre la muerte y la angustia de sentirse solo en el mundo.

Las referencias políticas y filosóficas se multiplican con respecto a su debut. Aparte de la ya citada defensa de la libertad de "Carne de Bakunin", en "Tierra, Trágalos" aparece un fragmento de un discurso de Hitler para abrir "Deja el odio para después de comer", una bossa nova que lo dice todo con su título. En la medio siniestra medio infantil "Los niños muertos y la decadencia política" se describe con bastante crudeza y con tono realista cómo unos chavales matan sus horas de ocio creando y destruyendo imperios, firmando tratados y citando a Napoleón y a San Agustín sobre una guitarra acústica y unos violines llenos de melancolía.

Y dejando de lado las salidas estilísticas, están las canciones puramente pop. Dentro de este grupo hay auténticas joyas: "Estaba así cuando llegué", un tema pesado y oscuro con la palabra abracadabra como punto de giro; "Brilla como una estrella", que podría arrasar en las pistas de baile con ese teclado, más propio de una canción bakala de los 90, y que supura tanto ironía ("No me gusta que se pueda criticar / si quien critica no soy yo") como sensatez ("No soporto la obligación de tener siempre una opinión"); el préstamo del "Sugarcube" de Yo La Tengo en "Eres un sinvergüenza", otra de esas canciones rápidas y distorsionadas repletas de riffs indies irresistibles; "Ley y moral", una de sus mejores canciones, repleta de ambientes misteriosos y con una letra que le va como un guante, perfecta, críptica.

Con casi una hora de duración, y con catorce canciones, ponerse a hablar de "Tierra, Trágalos" es un trabajo en el que uno puede extenderse casi hasta el infinito, pues los detalles y las referencias son casi inabarcables, así como la riqueza de la producción, que convierte al album en uno de los lanzamientos más interesantes de 2010, confirmando a Klaus & Kinski en el lugar en el que han estado desde un principio, el lugar de los grupos grandes.

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Comentarios

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nofuturo
2 mayo, 2014 at 09:25

Estos son buenos de verdad.

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