foto del grupo That’s Right! Clean Your Soul

Este es un disco para personalidades críticas. Refleja con entusiasmo esa crisis constante de nuestros tiempos, trasladada a cada una de nuestras errantes y sensibles psiques. Recientemente, la banda madrileña de pop Underwater Tea Party respondía con buen humoral “Crisis? What Crisis?” (A&M, 1975) de Supertramp con su nuevo elepé titulado “Crisis? This Crisis” (Green Ufos, 2009). Bien, pues estos malagueños podrían haber bautizado sin problema a su primer disco con un simple y conclusivo “Crisis? My Crisis”, cerrando así el círculo de guiños.

Y qué mejor que contar con el maestro del sonido esquizofrénico, del altibajo musical, para tal tarea, Steve Albini. Sin duda, su huella queda muy clara en esta producción, que combina calma y tempestad como estrategia formal de un disco de gran intensidad sonora. Su popular single, “Energy never disappears, only gets transformed”, refleja en escasos tres minutos esa facilidad de nuestras mentes de pasar de la luz más encumbrada a a la gruta más abrupta, o viceversa, en cuestión de pocos sístoles-diástoles.

En cuanto al estilo empleado, Tom Cary bebe en los ocho cortes de la obra de un blues primigenio y de un constante sonido americano, vestidos a ratos con capas de ruido garajero que dotan de moderna agresividad a unos temas que parecen iniciarse calmos y románticos, a base de ritmos ligeros a piano o melodías suaves a guitarra, como es el caso de las iniciales “The preacher” y “Oh! Hairdresser”.

Así pues, esta forma de acercarse a la tradición a través de métodos más heteredoxos o extremos no deja de recordarnos a otros discos emblemáticos como al “Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space” (Dedicated, 1997) de Spiritualized o, sin ir más lejos, piezas clave de nuestra música como el “Veneno” (CBS, 1977), o “La Leyenda del Tiempo” (Polygram, 1979) de Camarón.

Al mismo tiempo, no todas son canciones eclécticas, sino que Pablo nos canta, a veces suave, otras más rota y melancólicamente, otros temas de corte más llano, que no monótono, como “Sweet sun” y su dulce harmónica o “I wanna go home”, en que la voz va haciéndose cada vez más delicada hasta proclamar el nostálgico mensaje que da cierre a este arrebatador disco.

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