portada del disco Terco

Probablemente, "Terco" sea el disco ideal para hacerse una idea justa de la propuesta de Núcleo Terco, de cuáles son sus intenciones y su ideario. Como en el caso de otros álbumes de los de Vallecas, la portada es ya indicativa de qué es lo que se traen entre manos y de cómo se las gastan, utilizando un dibujo de un soldado ruso apuñalando a uno alemán. La contra es para la foto de la colocación de la bandera soviética encima del Reichstag de Berlín en el final de la Segunda Guerra Mundial.

Y es que es la temática bélica referida al combate de la hoy extinta U.R.S.S. contra la Alemania nazi, una parte importante de la fuente de inspiración del grupo, sobre todo en estos sus primeros trabajos. Referencias a los soldados de infantería rusos ("Frontovik") y a la que fuera la primera policía político militar soviética ("Hermanos de la espada").

También es disco de referencia en lo musical, porque su sonido es el más cercano al street punk con el que realmente empezaron. Garganta rota de Carlos para ir desgranando amenazante (a veces incluso a bramidos) sus consignas, y dureza de guitarras, sin que se disparen hacia el thrash que luego practicarían. Fotografiados con camisetas de Motörhead, no sólo los componentes de la banda sino el propio Javier Soler -Chifli- (Habeas Corpus), responsable de los estudios Corleone de Madrid, donde se grabó el disco en junio de 2014.

Es ese tipo de sonido rocoso como el de los británicos el que saca Trash de las cuerdas de su guitarra. Complemento ideal para himnos como "El día de la victoria" o la vigorosa "Rock or die", puro Oi! de la que incluyen en dos versiones.

Complementan Núcleo Terco convenientemente sus letras con abundante material referente al conflicto permanente que resulta de su análisis social: "Combatientes de la calle" o "No lo conseguirán", por ejemplo, muestran sin tapujos el grado de enfrentamiento que postulan.

De igual forma se mojan, y hasta el fondo, con "Cazamos brujas" en el debate de si debe o no existir en la escena skin un control de las letras y actitudes de las bandas para evitar derivas hacia la extrema derecha.

Y entre todo ello, una pequeña perla como "Valdría la pena", con esqueleto de rock and roll callejero y nivel emotivo similar al de Los Suaves en sus momentos más entrañables, pero ejecutado con la rudeza Oi! de Núcleo Terco.

Me atrevería a señalarlo como el mejor disco de los madrileños, advirtiendo eso sí al oyente más sensible a posicionamientos políticos extremos.

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