portada del disco Suave Luz

Mocedades sacudido por un carrusel de cambios de personal en su formación, pero manteniendo aún un envidiable número de actuaciones recala en el sello Disc Medi para grabar en 1995 un nuevo CD con diez canciones con las que intentar encauzar de nuevo una carrera que cada vez gozaba en España de menos tirón popular.

El grupo hace lo que sabe hacer muy bien, que es cantar tiernas baladas y boleros desgarrados, absolutamente fuera de tiempo. Los arreglos pertenecen a un ex componente del grupo, Carlos Zubiaga, que en esos momentos formaba parte de El Consorcio, una escisión de Mocedades que triunfaba a modo cantando absolutamente cualquier cosa con visos de comercialidad.

Algunos de los temas relativamente escuchados de este disco, tales como “Eres un recuerdo” o “Sal y arena” no pasan de pálidas copias de mejores tiempos ya pasados. El cambio generalizado de voces también contribuyen a unos Mocedades un tanto irreconocibles.

El tema más conocido del disco es el que cierra el LP, que por algo se titula “El adiós” , un tema lento, bien orquestado, aceptablemente cantado por la nueva voz solista, Inés Rangil, y sumamente soso.

 

 

 

Compartir

1 2 3 6

Otros Discos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies