portada del disco Sin Barreras

Hacia 1992, Mari Trini se retira de los escenarios y se refugia en su chalet de La Moraleja, su domicilio habitual durante muchos años, que a mediados de los 90 cambiará por la costa catalana. En dos ocasiones romperá esa retirada. La primera para hacer un par de nuevos CD en menos de un año. Éste es el primero de ellos, al menos en orden estrictamente cronológico de edición.

Un vistazo al tracklist nos hace ver que asistimos a una mezcla de sus grandes temas junto a otros nuevos fabricados para la ocasión. Los viejos éxitos no vamos ahora a descubrirlos. En cuanto a los nuevos, se notan detallas de la excelente cantautora de antaño en temas como el afrancesado “Vals a la vida”  o “Amor de los cuarenta”.

La sorpresa del disco viene con “Mujer de mirada otoñal”, un blues académico por el morro con una Mari Trini convertida en matrona del delta del Mississippi.

Detalles, simples detalles de esplendores pasados que convierten este CD en una brillante pieza de panteón para demostrar aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor (o casi).

La edición corresponde a Divucsa, una distribuidora catalana especializada en recopilatorios y reediciones, que rara vez afrontó nuevas grabaciones y, como se ve, cuando lo hizo, fue para mezclarla con éxitos pasados.

 

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