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LaFonoteca, Disco: Simplicis'
portada del disco Simplicis'

El Desvän del Macho no se imponen plazos de tiempo para sus entregas; no han sido nunca una banda que haya funcionado condicionada por compromisos o fechas concretas. Sus discos aparecen separados con largos intervalos de tiempo, excesivos para algunos, pero que solo responden a sus ritmos creativos personales y a imperativos de sus ocupaciones, que forzaron que la grabación se realizase "como siempre, a saltos" entre noviembre de 2012 y enero de 2013.

También hubo discontinuidad en los emplazamientos en los que la banda grabó, ya que utilizaron los Estudios Katarain en Azkárate (Navarra), los Shot! Grabaciones de Mondragón (Guipúzcoa) donde se registraron voces y guitarras y las instalaciones domésticas de Iker Lasaga -Titino-, que ayudó con las guitarras sintetizadas. Como técnico de sonido tuvieron a Jonan Ordorika y el asesoramiento de Ángel Katarain; en Mondragón les ayudaron Iñaki Bengoa y Aner Arregui.

La música del grupo vasco nunca ha sido sencilla: no se lo ponen fácil al oyente, sino que exigen de él compromiso y predisposición para enfrentarse a ella. No plantean entretenimiento ni canciones para escuchar de fondo y pasar inadvertidas. Requieren de la aceptación del código anímico y de actitud para poder acercarse a su propuesta.

Y a pesar de ello, paradójicamente, como título para este su último disco, han elegido "simple" en latín, con coma final añadida por error tipográfico que no quisieron luego cambiar, como ya les ocurriera con la diéresis en el nombre del grupo. La aparente contradicción no es broma perversa para quien escucha sino que, como nos aclara JG, responsable del timón del grupo, responde a la menor complicación en la composición de los temas en comparación con su entrega anterior. Una simplificación que se hace extensiva al diseño del disco, tanto en cuestiones gráficas como en la reducción a la mínima expresión del texto, créditos y agradecimientos.

Pero una vez entendida dónde está la simplicidad, vaya por delante que el que espere manantiales cristalinos en el disco encontrará sin embargo pompas de lava viscosa o efluvios de volatil éter de hospital. Son canciones cuidadas en sus más mínimos detalles las de este nuevo trabajo, con arreglos integrados en los acordes, guitarras sintetizadas como única herramienta para introducir ruidos, percusiones tocadas como a la contra, con querencias a desalojar guitarras y bajos, secciones rítmicas compuestas para enfrentar a bajo y batería, bien empeñados en marcar ritmos diferentes ("La sangre en el suelo se enfría") o conformados con diferente número de compases cada uno ("Cortame hasta la rodilla")... Apuntes técnicos aportados por el propio JG cuando planteamos la existencia de un complicado entramado con el que parecen haber tejido las canciones.

Un disco para ahondar en el desasosiego que genera su escucha. Justo el mismo que el que confiesa el músico haber sentido al recibir el dibujo terminado que su amiga Ana Orozco les hizo para la portada: "La mujer casi desfigurada, sin arreglos, y con el detalle de la sangre en las uñas".

Quietudes antibióticas, bajos intrigantes, percusión martilleante, guitarras que pueden llegar a ser zumbidos, música obsesiva... No busques tranquilidad en la propuesta de El Desvän del Macho porque no la encontrarás. Podría hablarse de similitudes con las atmósferas de Killing Joke en el instrumental de comienzo ("Ciudadano rotatorio"), de lentitudes narcóticas en "Cortame hasta la rodilla" que parece mezclar formol con ritmos demoledores hacia el final.

Zumbidos de insectos inquietantes y sensación de pulmones inundándose de agua al escuchar "Deforme". Es una de las canciones que evoca a los paisaje helados que fabricaban en los 80s bandas como Décima Víctima por ejemplo. Como le ocurre también a "En otra lentitud", uno de los únicos cabos que se ofrece al oyente por si ansía aferrarse a un esbozo de melodía amistosa.

Diríase que en ocasiones es la propia voz, tratada con ecos, la que enganchada a una repetición sin final da el esqueleto a la canción, como ocurre con "El correcto uso de la cisterna".

El final lo ponen las telarañas de incertidumbre de "La higiene del asesino": "Soy un accidente en una escala de azules / tendido en ese inmutable manto del olvido". De lo mejor.

Con El Desvän del Macho siempre merece la pena la espera.

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