portada del disco Sexkalextrik

Grabado en los estudios Elkar, tiene una portada colorida, dividida en cuatro, con espacio para coches de carrera de época, en alusión quizás al tema “Sexkalextrik” que abre y da título al disco y a una casi descoyuntada Marilyn Monroe; una de las famosas a eliminar de acuerdo al tema que lo cierra.

Colaboraciones en letras de Jorge Cerrato y Lázaro Fariñas, incluyendo acordeones en “Zoaz Euskalherria” (“Ven a Euskadi”) y “Magali” por parte de Xabier Muguruza y Joxan Goikoetxea, respectivamente. Jose Juan López tocó la batería en “Sexkalextrik”.

César Ibarretxe es el técnico de sonido pero quizás la presencia tan incontestable de teclados sea obra de quien los tocaba (Joseba Lafuente), responsable también de muchos de los arreglos de los temas, una vez consolidado en el grupo.

Y es que este trabajo tiene mucho de sus teclas y de las guitarras de Tontxu Tabares. Como ejemplo, el arranque, que como ya se ha mencionado antes, corresponde a “Sexkalextrik”. Historia de un tipo que “truca” su scalextric para hacerse una máquina con la que disfrutar de orgasmos hasta la muerte; el Orgasmatrón del personaje de la comedia futurista de Woody Allen “The Sleeper” (1973). Se sacan la espina de la corrección del disco anterior en el que el buen rollo y todas las buenas causas tocadas, no dejó hueco a mención alguna a cuestiones de sexo.

También los aleja de las posiciones de banda radical, "admitiendo cambios y contradicciones" indica Roberto en su "Flores en la Basura" (Zirkus, 2003), el libro-crónica de aquellos años. Por eso "Zoaz Euskal Herria" ("Ven a Euskadi") cobra cuerpo como un himno, lamento nostálgico de lo que es Euskadi y sus posibles contradicciones. Tierra de la que todos hablan pero que no tiene fronteras claras (“estamos en los periódicos pero no en los mapas”) o como se decía sobre el directo “Zuzen” (Elkar, 2009): “incapaz de terminar con una guerra larvada que lo divide y lo desangra”. Musicalmente escapa un poco de los temas rabiosos del comienzo pero no importa.

"Astindu" comienza con aires inequívocos de The Who, o incluso de los Damned de “Phantasmagoria” (Off Beat, 1985). “Sed de libertad para seguir juntos en pie”. Como ya anuncia el título (“Agitar”), es un crisol de sensaciones y acciones. Está muy bien.

Con "Magali" e " Iñaki, zer urrun dagoen Kamerun", Zarama abren una pequeña concesión a música étnico, tropical... Por un lado, la primera cuenta un supuesto idilio caribeño a ritmos cuasi-jazzisticos. La más floja quizás. A Roberto el nombre le gustó, porque dijo reservárselo para su hija. La conexión latinoamericana parece ser la excusa que el grupo se concedió para incluir las que quizás sean las únicas estrofas en castellano de toda su carrera (a excepción de las versiones de temas de Eskorbuto, por ejemplo).

Iñaki, zer urrun dagoen Kamerun” (“¡Iñaki, qué lejos está Camerún!”), es una especie de revisión del “Desde Santurce a Bilbao”. Suena a 21 Japonesas. Se convirtió en una especie de himno de la banda para con el top-manta primigenio, el de los africanos que entran en los bares, a los que en tierras del Norte se denominaba popularmente Iñaki. Se ganó su edición especial en maxi.

El disco contiene momentos algo flojos: “Gatazka garaiak” (“Tiempos de conflicto”) viene a ser una denuncia a la guerra global, a los conflictos que impiden a uno quedarse al margen. Quizás no acompañe musicalmente; No es de las mejores. “Berdin samarrak” (“Somos los de siempre”), parece ser, a riesgo de equivocarnos en su interpretación, una especie de confesión masculina, pero de igual forma no termina de convencer.

Esta canción: una paja sin sentido” dicen en “Gorroto etxea” (“La casa del odio”), y quizás resulte que algo sí. Demasiadas cosas dispersas: odio, aburrimiento... Arranca algo del espeso ritmo de las canciones anteriores, pero tiende a recrearse, golosamente, en la lentitud que desprende gran parte de la segunda cara especialmente. El piano final no arregla las cosas. “Alde egin” (“Fuera de aquí”), aunque de tempo lento está construida sobre un tema de AC/DC.

El cierre lo echa una propuesta como el logo de una de las camisetas más populares de Kurt Kobain: “Idoloak hil” (“Mata a tus ídolos”), que redime un poco la recta final del disco.

Algo mejor que el anterior, sigue adoleciendo de algunos de los detalles que lastraban el “Bostak Bat” (Elkar, 1989).

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