portada del disco Sequimur Vexare

Efectivamente la trayectoria de A.S.C.O. se vio afectada por los continuos cambios de formación que impidieron el normal funcionamiento que hubiera deseado el grupo en un principio. Prueba de ello es, por ejemplo, el tiempo que pasó hasta que se editara éste su segundo disco. Eso sí, venían con las mismas ganas de molestar que al principio, como queda de manifiesto desde el propio título, y por lo que se puedo comprobar al escucharlo, con una notable evolución en su sonido hacia una vertiente algo distinta a lo explorado hasta entonces: el street punk. Las razones de dicha deriva hay que buscarlas en la incorporación de un nuevo guitarrista, Poti, y su manera de componer y la influencia de grupos del género tanto del panorama nacional como del internacional. Muestra de la misma es la inclusión en el disco de "Bronka", una versión a partir de un tema de Cockney Rejects.

Es por ello que, aunque todavía presente a retazos, la mezcla de punk-hardcore-ska que venían practicando casi desde sus principios y que apuntalaron con aquel "Ira Popular" (Tagrawla, 1995), se acercan al Oi! Es sintomático que, precisamente con este trabajo, dijeron haber logrado por fin el sonido que andaban buscando. Lo consiguen en los estudios Multitrack de Tenerife, mandando el resultado a Aitor Ariño e Iñaki Uoho (Extremoduro, Platero y Tú) para que lo mezclaran en Lorentzo Records en Vizcaya.

A ese street punk suenan cortes como "Me voy pal bar", "Antisocial", "Bronka" o "Sal a la calle", canción esta última que retoman de su participación en aquel "Viva Canarias Libre de Cualquier Estado" (Fobia / Alternativa: g.d.r., 1993). Suena la arenga a ver de primera mano lo que se cuece en la calle, lógicamente mejor en esta nueva versión que entonces.

Revestidos en esta nueva apariencia de punk de la calle, toman además abiertamente partido, y proclaman la violencia como solución contra "fachas", chivatos y el propio Estado, el enfrentamiento con la policía, usando para ello la rabia que se lleva dentro.

Adoptan también la cultura de la barra del bar ("Me voy pal bar"), sacando pecho sin problema a su aparente condición de impresentables.

Vuelven al simple punk rock en "Vamos a morir", donde se muestran resignados al final irremediable que nos espera, por lo que no dudan en pasar el tiempo vacilando. De igual manera, en un guiño a la intención que declaran en el título del disco, "Seguimos incordiando" es toda una declaración de intenciones. Suenan nostálgicos ante todo lo que llevan ya rodado.

Disco interesante y fundamental para entender el cambio de sonido de A.S.C.O.

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