portada del disco San Francisco Express

Los Suaves están en su plenitud, tras entregar una obra maestra como “Santa Compaña” (Polygram, 1994) su siguiente trabajo lo iba a tener muy difícil pero la banda solventa la papeleta entregando una colección de canciones que brilla con tanta fuerza como las de su anterior entrega. Un álbum conceptual en el que el ferrocarril es una alegoría del transcurrir de la vida hasta la llegada de la muerte, hasta la llegada a San Francisco -ese es nombre del cementerio de Ourense-; un trabajo homogéneo en el que los temas están perfectamente conectados unos con otros.

Como anécdota decir que la foto del tren descarrilando que aparece en el disco es la misma que la de la portada del “Lean Into It” (Rhino, 1991) de Mr. Big. Los Suaves se atreven con “Antisocial”, adaptación al castellano de la canción del grupo francés Trust que también fue versionada por Anthrax.

Abre “San Francisco Express” mostrando un sonido endurecido cercano al heavy metal con unos solos melódicos de Cereijo prodigiosos... “Dónde voy / quién me dice a dónde voy / le han cerrado la puerta / a este pobre soñador”. “Hotel” corrobora que estamos ante el sonido más duro de Los Suaves a lo largo de su carrera, se trata de una breve presentación de los personajes que pueblan las canciones del disco, los huéspedes del “hotel”.

En “Ourense-Bosnia” levantan el pie del acelerador para abrazar el intimismo y la épica y acordarse de la historia de Isaac Pereira, soldado que fue enviado a Bosnia a una guerra extraña y allí nos dejó para siempre... “¿Qué es la patria, dónde está? / no hay nada en el mundo / por lo que morir o matar... / ellos que no han muerto nunca / aunque merecen morir mil veces / que hay de honor en no ver amanecer”.

Los tintes acústicos y la armónica presiden “Sin techo”, una de esas grandes composiciones de Yosi marcadas por el costumbrismo urbano de la derrota. La electricidad y la intensidad metálica vuelven con “Luis y su mujer”, del rock al metal mediante riffs brillantes y una letra para el recuerdo: “Nos marcharemos muy lejos, dice / nadie nos encontrará / en el juego de la vida / nunca estoy donde hay que estar”.

Preparado para el rock and roll” es uno de esos grandes himnos de la banda dedicados al rock a la altura de “No puedo dejar el rock” o “Corazón de rock and roll”. El intimismo con final eléctrico vuelve con el retrato “Lisa 1970-1996”, una de las composiciones más logradas del disco junto a “Tomás ‘El tendero’”.

Cierra la instrumental “Dios es Suave”, más de siete minutos de epílogo orquestal realmente majestuoso.

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