portada del disco Salve

“Salve” (Soñua, 1984) no es ciertamente el “Never Mind the Bollocks" (Warner, 1977) de los Sex Pistols, pero como en el caso de los ingleses, su debut en formato de larga duración tiene algo de pionero de todo un género. Barricada ya tenían publicado por entonces su largo “Noche de Rock and Roll” (Soñua, 1983), Hertzainak, con un disco homónimo también en Soñua, y Zarama, con “Indarrez” (Discos Suicidas, 1984) debutaban el mismo año que La Polla Records. Pero la vertiente más próxima al rock & rolll urbano-callejero de los primeros y la dificultad de distribución por el resto del estado por cantar en euskera de los últimos, colocó al álbum de los de Salvatierra, junto al “Zona Especial Norte” (Spansuls, 1984) -el disco compartido entre Eskorbuto y R.I.P.- como el verdadero pistoletazo de salida de toda la horda punk-rock que sacudió el País Vasco a comienzos de los 80.

Grabaron los de Salvatierra en los estudios Tsunami de San Sebastián con Josean López como técnico responsable.

Casi veinte temas grabó La Polla Records para su debut en LP en Soñua, un pequeño sello discográfico navarro gestionado por los hermano Goñi, y que constituyó la escudería en la que empezaron algunos de los grupos más relevantes de la escena. Ninguno de ellos, excepto “Salve”, que da titulo al álbum, supera los dos minutos y medio. Auténticos trallazos de gran intensidad compuestos como patadas en la entrepierna, como escupitajos sonoros dirigidos a toda la sociedad bienpensante de la satisfecha recién estrenada democracia. Con semejante número de canciones la variedad de objetivos a los que dirigir los tiros es efectivamente variada. Hay palos para la Iglesia Católica (ya desde la portada del disco, en la que un cura esta a punto de “salvarnos a hostias” esgrimiendo un crucifijo a modo de porra, hasta los temas “Salve” y “El gurú”), para la escena musical (“Estrella del rock”, “Muy punk” y “Críticos”), auténticos himnos generacionales (como “Venganza” y “Nuestra alegre juventud”), críticas al panorama político internacional (“Tope Bwana”,“El 7º de Michigan”, “Revistas de corazón”), postales de realidad social consumista (“Los siete enanitos”, “Come mierda”)…

Las letras de Evaristo van desgranando sus verdades como puños, mezclando rabia, ironía y mala baba. Ya en el primer corte, “Venganza”, se nos pone sobre aviso de lo que se avecina, de cuál es la declaración de intenciones de la banda: “vamos arrastrando nuestra ruina / estamos demostrando que nada nos motiva / somos pequeñas bombas de odio / es nuestra única solución”.

Porno en acción” acelera aún más el ritmo. La letra es quizás la más alejada de la tónica de crítica del disco pero la música es vertiginosa. “Tope Bwana”, incursión reggae-tropical, está compuesta en tono de burla, aunque se trate de un alegato a las intervenciones americanas en política exterior. El dibujante de comics Azagra, autor de la saga de “Pedro Pico y Pica Vena” hizo una tira para ilustrar esta canción. La relación entre el dibujante y la banda fue desde entonces casi constante; muchas de las historias de esta pareja punk-skin de tebeo tendrán ambientación musical de alguna canción de La Polla Records e incluso uno de los discos posteriores del grupo “Los Jubilados” (Oihuka, 1990) incluirá en un libreto interior, una historieta para cada una de las canciones. El palo a la política americana se repite en “El 7º de Michigan”. También hay ironía en “Estrella del Rock”, “Los siete enanitos”, “Come mierda” y “Revistas de corazón”.

Con “Delincuencia”, el ritmo musical se detiene un tanto. Las guitarras parecen estirarse y regodearse, dejando hueco incluso a un saxo final, mientras que Evaristo aprovecha la calma para paladear la letra, con la que pretende aclarar quiénes son los verdaderos delincuentes en nuestra sociedad.

Nuestra alegre juventud” es de las mejores canciones del disco. Un auténtico “My generation” de los Who en versión agridulce. Ni la canción va a mil, ni se trata del tema más duro musicalmente hablando, pero la letra, demoledora, habla por sí misma: “Los maderos cuidan de nuestra seguridad ¡Tururú! / Estando con ellos nada nos puede pasar ¡Bah! / Vamos dejando pasar nuestra alegre juventud / ¡Qué más se puede pedir! ¡Nuestra alegre juventud! / Es increíble cómo resulta el sistema / os felicito y os doy mi enhorabuena / Vamos dejando pasar nuestra alegre juventud / ¡Qué más se puede pedir! ¡Nuestra alegre juventud! / ¡Qué más se puede pedir! / Si más no nos pueden dar por culo ”. La auténtica banda sonora de los descontentos en aquellos maravillosos años 80.

Queda tiempo para mandar un aviso incluso dentro del movimiento, y así en “Muy punk” se previene contra los “punkies de postal”, los “de escaparate”, “camaleones”, “siempre atentos a la foto”. Por si fuera poco apuntan un detalle de lo más interesante al respecto: “me van los imperdibles y los pelos de colores / eso no significa que me convierta en un gilipollas de ideas cuadradas”.

Uno de los momentos claves es “Salve”, el tema que da título a todo el disco, y que es una crítica mordaz a la Iglesia Católica. Recoge perlas como: “Hay que estar majareto para hablar de amor de Dios / y al mismo tiempo en sus escuelas / Preparar los cuadros de mando de la represión fascista”. Se puede decir más alto, pero no más claro. Supuso entonces, y quizás todavía ahora, uno de los alegatos sonoros grabados más hirientes contra el estamento clerical. En muchas de sus actuaciones, la banda completaba el número con la quema de una cruz que Evaristo portaba en la punta de un palo enarbolado a modo de bandera. Este anticlericalismo, que en el caso del cantante tiene su origen en los días del colegio de monjas al que asistió de pequeño, será santo y seña del grupo a lo largo de toda su carrera. La poca predisposición de la banda a cualquier tipo de salvaciones espirituales queda patente también un par de canciones después en “El Gurú”: “Cómo quieres mentes puras si cagamos juntos”.

Tú alucinas” es una descarga anfetamínica llevada al galope por guitarra y bajo frenéticos con trompeta de fondo. Letra amenazante dirigida, con toda probabilidad, a las fuerzas de seguridad del estado (“Tienes que comprender que eres un peón / eres un cero a la izquierda / eres un montón de mierda / Eres un pobre peón”).

No hay descanso ni en “Canción de Cuna”, que tras su engañoso nombre no es sino una autentica llamada a la barricada, a hacer llegar “la hora del sabotaje”. El disco se cierra con “Txus” un tema a gran velocidad que relata la noche de cerveza y violencia del susodicho hasta terminar con la redacción de su epitafio.

Referencia obligatoria en el panorama punk nacional, es un disco enorme. Y vale como aviso de lo que vendría después.

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Comentarios

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Erlantz Tubia
4 julio, 2010 at 18:19

Es un disco clave en la historia del punk español. Lástima que la batería parezca de juguete y las guitarras parezcan casi acústicas… Un saludo.

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TGL
5 julio, 2010 at 10:35

Totalmente de acuerdo. Aunque al final hasta se terminan por perdonar las deficiencias técnicas del sonido.

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Ivan Gascon
30 enero, 2012 at 01:31

Estoy de acuerdo con lo comentado. tambíen puedo añadir que en esa época entre a trabajar de policia local y al estar metido en temas musicales me preguntaron si habria problemas en un concierto en el que tocaban, les contesté que seria una noche calentita… el jefe opto por que la p. local fuera aa un concierto de Miguel Rios y la Nacional fué a el de la Polla R. y así fue hubo navajazos cargas policiales detenidos etc… ahun me rio de todo eso.. Septiembre del año 84 fiestas de Lleida barrio de Mangraners.

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