portada del disco Resituación

Tras el revuelo levantado en muchos sectores de la crítica musical debo confesar que le tenía miedo al nuevo LP de Nacho Vegas, sobre todo después de leer cosas como que el asturiano había perdido su lírica y había caído en ritmos facilones y en el panfleto político.

Después de escucharlo al completo por primera vez respiré tranquilo. Era evidente que no se trataba de su mejor trabajo pero ni mucho menos estamos ante un mal disco. Sólo por canciones como "Polvorado", "Ciudad vampira" y sobre todo "Luz de agosto en Gijón" ya vale mucho la pena. No debemos confundir las cosas, recurrir a las melodías sencillas para analizar el presente, recurrir a la canción popular para llegar al corazón del oyente no es facilón... es una muestra de maestría.

Nacho mira desde su refurio, Gijón, al exterior, a España, al país que se descompone lentamente, dejando a un lado su yo personal, autobiográfico, pensando en el nosotros, y eso no puede considerarse panfletario. "Y a veces oigo a las ratas que roen la pared / les doy papel de estraza del que uso yo para sacar la tinta de la piel / y vivo así en mi palacio de papel" cantaba en "Canción de palacio #7".

Gijón en el centro de las miradas, la ciudad maltratada en muchos momentos de su historia, a ella Nacho le da el protagonismo en "Ciudad vampira" -adaptación del "Devil town" de Daniel Johnston- y "Luz de agosto en Gijón".

En la primera plasma esa relación de amor-odio con su ciudad, "vivo en la ciudad más triste que jamás una mente triste pudo imaginar". Una canción planteada desde el exceso, desde el dolor y el desconsuelo que produce ver el abandono y la tristeza cotidiana en la ciudad que lo vio nacer. Uno, que es de Ferrol, otra ciudad maltratada desde los años 80 por administraciones y gobernantes, entiende perfectamente la jugada. La canción es introducida por la artista vasca Maite Arroitajauregui (Mursego).

En "Luz de agosto en Gijón" retoma esa relación de amor-odio pero desde una perspectiva más intima y tierna, más personal y desnuda. La cima del disco, una canción triste y conmovedora... a flor de piel. Muy pocos autores en este país consiguen tanto con tan poco.

Le dedica "Rapaza de San Antolín" a Lorena Álvarez (de Lorena Álvarez y su Banda Municipal), "soy muy fan de lo que hace, su música me parece un soplo de aire fresco" comenta Nacho Vegas en la Rolling Stone.

El disco lo abre "Indefensos", una alusión a la situación de muchos ciudadanos en estos duros tiempos de crisis económica y abandono social. Un corte instrumental cargado de melancolía.

"Actores poco memorables" es el primer single del álbum. Una canción de personajes, retratos constumbristas que se mueven entre el sarcasmo y la realidad más cruda. Personajes dormidos en una sociedad profundamente sedada... "Se duermen por las esquinas, dicen que solo hacen su papel, espían por rendijas a otros que jamás los ven, y también se hacen los muertos, eso es algo bastante común". Por si alguien tiene dudas, el Nachín que aparece retratado en la canción -"Por allí llega Nachín con otra lúgubre canción, se cree especial, pero no lo es, miradlo bien: es medio maricón y se meaba en la cama hasta los diez...."- no es Nacho Vegas.

"Polvorado" es uno de los grandes cortes del disco, se destapa el entuerto -"¿Dónde está nuestro pan, patrón? / ¿Dónde quedó todo ese dinero? / ¿Lo tiene oculto bajo el colchón? / ¿O lo que escondió en otro sucio agujero?"- y la respuesta es la revuelta: “Polvo somos, ya sabemos, y en pólvora nos convertiremos”. Colabora en los coros el Coro de Ladinamo y el Patio Maravillas, el mismo que junto a Muni Camón participa en "Runrún". Una canción clara y concisa en su mensaje: “Nos quieren en soledad / nos tendrán en común”.

"Adolfo Suicide" está inspirada en Adolfo P. Suárez, artista gijonés amigo de Nacho que, entre otras cosas, diseñó la portada de "La Zona Sucia" (Marxophone, 2011). La idea era adoptar el aire indefinido de muchas de las canciones de The Magnetic Fields. Lírica y ácidez.

El costumbrismo y el humor están presentes en cortes como "Libertariana song" y  "Un día usted morirá".

Nacho ha declarado recientemente que hubo una izquierda que resultó ser un fraude, que abandonó el igualitarismo para abrazar la meritrocracia. Esa izquierda que pasó por encima de todo lo que estaba pasando, en Asturias, con la reconversión industrial en concreto. Esos progres abanderados por personajes como Ana Belén y Víctor Manuel. Todo esto aparece reflejado en "La vida manca", una sátira, no falta de humor y crudeza, en la que fantasea con el cadáver de Miguel Bosé flotando en una piscina y con Víctor y Ana observando.

Como decía al comienzo, no estamos ante el mejor trabajo de Nacho Vegas, pero estamos ante un disco totalmente recomendable que nos depara grandes momentos y canciones imperecederas como "Luz de agosto en Gijón" o "Polvorado".

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Comentarios

foto del usuario nofuturo
nofuturo
22 abril, 2014 at 13:45

Eso de que el tal nachito de la canción «actores poco memorables» no es algo autorreferencial habría que verlo.

foto del usuario Fernando Fernández Rego
Fernando Fernández Rego
22 abril, 2014 at 14:54

Es lo que Nacho Vegas ha delarado en las entrevistas: No soy yo, asegura Nacho: ¿Qué te piensas? ¿Que no hay por ahí más nachines en el mundo que hacen lúgubres canciones y que son medio maricones? (Rolling Stone)

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