portada del disco Reina por un Día

Reina por un Día fue un programa televisivo de mediados de los 60 en el que cada tarde de domingo a un ama de casa anónima la sentaban en un trono, la coronaban, le regalaban un montón de cosas, la llevaban de viaje o a cenar y el lunes siguiente regresaba a la cazuela y la fregona, ineludible (o casi) destino femenino en ese momento.  y su gente versionan la sintonía de aquel casposo evento. Es de lo menos brillante del LP, a pesar de ser usado para titularlo.

Tras esta primera balada comienza el desparrame revival, diferentes ritmos de la era ye yé. “Los watussi” es un hully gully de Edoardo Vianello que aquí versionaron Los 4 Brujos, Los P y P y algunos otros. Paco lo borda ayudado por un saxo lleno de sabor y con los jazmines en plan chunda chunda. Claro, no podía faltar un rock and roll, o al menos lo que como tal entendía el Dúo Dinámico que lo compuso para una de sus películas. Buen guitarreo e intervenciones de Luis en el teclado sobre una letra del tipo: “Rock, rock, rock, todo el mundo, rock, rock, rock, todo el mundo a bailar”.

Sigue un fox de lo más trotón: “Las Vespas”, procedente de “El Águila de Fuego” (1956) de Francis López, una de las más famosas de Celia Gámez. Procedencia italiana y cinematográfica para el “Bayón de Ana”, esa de “ya viene el negro zumbón” que cantaba mientras enseñaba los muslos Silvana Mangano en “Ana” (1951) de Alberto Lattuada. Monumentales los teclados de Luis que te sueltan los pies por sí solos y buena interpretación de Paco.

Sigue el desfile de ritmos con dos twists: uno ajeno, “Marcianita”, y “Twist del autobús”, destinada a ser el tema más conocido de Paco Clavel y que ya protagonizó su primer disco-maqueta “Bob Destiny & Clavel y Jazmín” (La Vía Láctea, 1980). En ambas la guitarra de Nacho Campillo echa chispas y se marca unas apreciables escalas. ”Mi corazón late al compás tic, tac, tic, tac...”.

Salvo en su primera canción, la cara B baja un tanto el pistón desquiciado de la A, aunque también hay temas de esos de echarle de comer aparte. Es el caso de “Bésame Pepita”; como “Marcianita”, procede del argentino de la perilla: “Bésame Pepita”, un rock edulcorado para lucimiento de los grititos a lo Gelu que siempre ha prodigado Paco Clavel. Entre tanto ritmo del primer mundo, no podía faltar una mirada al caribeño cha cha chá, concretamente el “Drácula cha chá chá”, sacado de una bizarra película hispano-argentina titulada “Tiempos Duros Para Drácula” (1976) de Jorge Darnell, un auténtico disparate sonoro.

Dejo para la última la que más me ha gustado siempre, ese “No lo ves” sacado de algún viejo EP de Los Mustang, Los Bohemios o The Rocking Boys comprado en El Rastro. Tras una larga introducción farfullada en italiano con mandolina de fondo, la pieza se dispara con una marcha imparable que te precipita por una ladera rumbo a lo desconocido. Sobresaliente aquí para los coros y para el grupo rítmico con un inenarrable conjunción del bajo de Emilio, la batería de Andrés y el teclado de Luis.

Un LP que encierra lo mejor del revival nacional con una interpretación cargada de buen humor bien entendido. Una pena que no rompiese del todo en éxito y se deshiciera pronto. Paco Clavel se ha pasado después toda una vida imitándose a sí mismo, al genuino de este primer estallido.

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