portada del disco Raphael

Por fin 1965 iba a suponer el año del despegue de Raphael. Un despegue lento, pero que le iba a permitir llegar más arriba que ningún cantante español había llegado hasta entonces. Un LP variado, un tanto indefinido, pero bien trabajado.

En aquel momento era una promesa, pero para nada era una figura por lo que el repertorio le vino casi impuesto. Abundan covers de temas franceses, algunos ya publicados a finales del año anterior: “Ma vie” de Alain Barriere, “Et maintenant” de Gilbert Becaud o “La mama” de Charles Aznavour, un cantante por el que sentía predilección. También hay títulos españoles que habían triunfado en otras voces, como “La hora" con la que Rosalía y Alberto habían vencido en Benidorm. El resto son temas preparados para él por Manuel Alejandro: “Casi, casi” y “Te quiero mucho” o los hermanos García Segura: “Todas las chicas me gustan” y “Los hombres lloran también”. Y cerrando la lista de canciones, como no quiere la cosa, un villancico norteamericano publicado en plena primavera: “La canción del tamborilero”. Llamado a ser su primer hit monumental y seguramente una de las tres o cuatro canciones más vendidas en toda la década.

Este LP no pasa de ser un montón de canciones dispersas. Pero un montón de canciones interpretadas ya en algo muy parecido a lo que pronto va a ser estilo raphaelista. Es decir, trabajando cada palabra hasta hacer de cada canción una exagerada representación teatral. Capaz de transmitir de un instante a otro comedia, dramatismo y hasta tragedia. No es de extrañar que si en el disco ya logra esa poderosa transmisión, sus conciertos con el primer y casi único plano sean todo un espectáculo.

Todo este LP y bastantes temas más hasta casi las dos horas de duración constituyeron el mítico concierto en el Teatro de la Zarzuela, del 3 de noviembre de 1965, del que Raphael saldría convertido para los restos en una estrella.

Además de los cortes seleccionados para ilustrar este comentario, puedes escuchar en las referencias de sus EP respectivos dos temas de raíz bien distinta: la trágica: “Los hombres lloran también” y la bulliciosa “Casi, casi”.

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Comentarios

foto del usuario Diana Yànez
Diana Yànez
27 marzo, 2015 at 18:11

Particularmente de este disco me gusta la canciòn Brillaba, lo considero un temazo, pues creo que a muchos nos da justo en el corazòn.
A mì me pasò y cada vez que lo escucho me da por llorar, yo tambièn pequè en nombre del amor.
Justamente creyèndo que el amor lo justifica todo. El compositor de esa letra creo que estaba en la torre cuando se inspirò…..
en la torre significa, la crisis existencial.

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