portada del disco Quimera

Después de la juerga que significó la explosión del hip hop 100% español -sí, esa maravilla llamada “Retorno al Principio”  (Avoid, 1998)-, Juan Solo y Griffi tenían todo el mundo por delante. Ya eran perros viejos desde antes de sacar el disco, así que su debut sentaba cátedra. Lo diremos las veces que haga falta: Griffi no es uno de los mejores productores de hip hop del panorama español; Griffi es uno de los mejores productores de hip hop y punto (a la misma altura que Timbaland, Kanye West o el mismísimo DJ Premier), y Juan Solo es su partenaire perfecto.

Por eso se enfrentaban al reto que siempre constituye el segundo LP con los deberes más que hechos (y más que sobresalientes). Pero, si “Retorno al Principio” abría nuevos caminos (su propio camino) en la ya transitada senda del hip hop patrio, “Quimera”  (Del Palo, 2001) hace lo mismo con el sonido, ya de por sí único, de Sólo los Solo. Ya lo dice Juan en la canción que da título al disco: “Dime, ¿a qué esperas? Buscaremos nuestra propia quimera”. Y, como haciendo caso al físico americano John Archibald Wheeler en su frase de “En todos los campos, busca lo extraño y explóralo”, los Solo se meten en una selva de ritmos retorcidos que Griffi controla a su antojo con mano firme y valiente.

No nos engañemos, “Quimera” es un disco difícil que hace hincapié en la facción más experimental y vanguardista de Sólo los Solo (facción a la que “Retorno al Principio” no era ajena). Juan y Griffi se pasean tranquilamente por lugares que nadie ha transitado antes. Una vez más, el funk es una cosa que sólo saben hacer bien los marcianos (¿Que no sabías que Prince, George Clinton, Afrika Bambaataa o el propio James Brown eran marcianos?. ¿En qué planeta vives?).

Aunque lo extraño es hermoso y lo hermoso es extraño, y lo extraño o es divertido o nos vamos. En “Bugasistema” Juan nos cuenta el día a día del grupo en la carretera (“Me gusta cuando es por la mañana y tengo una nueva ciudad por conquistar”) sobre una base minimalista con sabor tropical que el hábil y suave Griffí nos regala (lo diremos las veces que haga falta...). “Staway” recuerda a la cachonda (pero agresiva) “La del perro” del disco anterior, pero sin nazis con perros asesinos que estropeen un día perfecto en la playa. En el díptico “Cría cuervos” y “Supra B. Boy 2015”, Juan saca a pasear su malauva, la primera con una base rítmica clásica y la segunda con otra tan peleona como el propio MC, que ataca una y otra vez con sus precisas esdrújulas.

En definitiva, un disco extraño y oscuro (con algún deje luminoso), escurridizo, y no del gusto del todos, que sólo un grupo inquieto con ganas de más podría hacer. Sólo Sólo los Solo.

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